La ranita - Los Golden Boys
La Música Tropical: Patrimonio cultural intangible de la humanidad
La Música Tropical: Nuestro Patrimonio Músico-Cultural
viernes, 29 de marzo de 2019
jueves, 28 de marzo de 2019
miércoles, 27 de marzo de 2019
martes, 26 de marzo de 2019
lunes, 25 de marzo de 2019
Cumbia de la paz – Chico Cervantes y su Conjunto Internacional
En esta cumbia que tuvo gran éxito en mi ciudad y que es infaltable en el repertorio de quienes gustamos de ella al ser un clásico, el gran compositor José Barros proclama el origen étnico indígena de la cumbia colombiana que, en su opinión, carece del componente africano que muchos le atribuyen en su conformación.
En una entrevista que le realizaron en 1978 –de la cual muestro un extracto más adelante- el laureado personaje describe el “ritual sublime de los Pocabuy en la rueda de la cumbia” y argumenta, además, su posición respecto a su negativa de otorgarle a la cumbia la parte africana de su paternidad.
La cumbia es la hija del País de Pocabuy
“Para hallar el origen de la cumbia es indispensable mencionar la lejana existencia del ‘País del Pocabuy’ (tierra de lagunas), integrado por los pueblos Chilloa, Chimichagua, Chiriguaná, Guataca, Menchiquejo, Tamalacué (hoy Tamalameque), Sampayón (hoy El Banco), Guamaje, Saloa, etcétera.
En ese inmenso territorio las tribus chimilas y pocabuyes realizaban un ritual religioso, siempre nocturno, para despedir al más allá a sus caciques. Se formaba un círculo de hombres y mujeres alrededor del muerto, quedando la india a la derecha de su parejo.
Al sonar una triste melodía y golpes de percusión, empezaba la danza ritual, de derecha a izquierda para simbolizar el viaje infinito, con cantos hechos murmullo. La mujer llevaba una luz en la mano para representar su fiel y amorosa compañía al hombre e iluminarle el camino eterno”. En esta forma José Barros le niega a la cumbia cualquier ancestro africano.
“Si lo tuviera, existirían manifestaciones de cumbia en algún lugar de ese continente, pero no es así. Tampoco existen en Estados Unidos, que recibió la mayor cantidad de negros africanos, ni en Cuba, Brasil, Santo Domingo o Puerto Rico.
Es más: ni siquiera se desarrolló en otras regiones colombianas que recibieron inmigración negra, como la Costa del Pacífico. A esto agregaría yo, que el negro es mal bailador de cumbia y en cambio muy diestro en el mapalé, el cual tiene contorsiones y arrebatos corporales de que aquella carece”.
Ni cree en el parentesco semántico entre cumbia y el vocablo africano cumbé. “Hace veinte años uno de esos patriotas defensores de nuestro folclor pretendió quitarle la paternidad colombiana al bambuco y dársela al África porque bambuco, según decía viene de bambú.
Que haya unas palabras parecidas a cumbia no es suficiente para catalogarla como africana. Fíjese en el merecumbé que se inventó Pacho Galán, diciendo que es una fusión de merengue y cumbia, y que no tiene asomos de merengue ni de cumbia”. Rechaza también la actualidad de la cumbia cantada. “La cumbia es ritual y no existe ritual sin palabras. Su letra entonces, nació en el idioma de los indios para referirse a la importancia (de) las actuaciones de los caciques y se prolonga en nuestros días para enaltecer la labor de las gentes del pueblo o la belleza”.
Fuente: https://revistadiners.com.co/archivo/54242_se-acabo-la-cumbia/
Sea como sea, las percusiones de esta cumbia son fantásticas y le invito a que la disfrute con la fabulosa voz de César Castro en su interpretación.
En una entrevista que le realizaron en 1978 –de la cual muestro un extracto más adelante- el laureado personaje describe el “ritual sublime de los Pocabuy en la rueda de la cumbia” y argumenta, además, su posición respecto a su negativa de otorgarle a la cumbia la parte africana de su paternidad.
La cumbia es la hija del País de Pocabuy
“Para hallar el origen de la cumbia es indispensable mencionar la lejana existencia del ‘País del Pocabuy’ (tierra de lagunas), integrado por los pueblos Chilloa, Chimichagua, Chiriguaná, Guataca, Menchiquejo, Tamalacué (hoy Tamalameque), Sampayón (hoy El Banco), Guamaje, Saloa, etcétera.
En ese inmenso territorio las tribus chimilas y pocabuyes realizaban un ritual religioso, siempre nocturno, para despedir al más allá a sus caciques. Se formaba un círculo de hombres y mujeres alrededor del muerto, quedando la india a la derecha de su parejo.
Al sonar una triste melodía y golpes de percusión, empezaba la danza ritual, de derecha a izquierda para simbolizar el viaje infinito, con cantos hechos murmullo. La mujer llevaba una luz en la mano para representar su fiel y amorosa compañía al hombre e iluminarle el camino eterno”. En esta forma José Barros le niega a la cumbia cualquier ancestro africano.
“Si lo tuviera, existirían manifestaciones de cumbia en algún lugar de ese continente, pero no es así. Tampoco existen en Estados Unidos, que recibió la mayor cantidad de negros africanos, ni en Cuba, Brasil, Santo Domingo o Puerto Rico.
Es más: ni siquiera se desarrolló en otras regiones colombianas que recibieron inmigración negra, como la Costa del Pacífico. A esto agregaría yo, que el negro es mal bailador de cumbia y en cambio muy diestro en el mapalé, el cual tiene contorsiones y arrebatos corporales de que aquella carece”.
Ni cree en el parentesco semántico entre cumbia y el vocablo africano cumbé. “Hace veinte años uno de esos patriotas defensores de nuestro folclor pretendió quitarle la paternidad colombiana al bambuco y dársela al África porque bambuco, según decía viene de bambú.
Que haya unas palabras parecidas a cumbia no es suficiente para catalogarla como africana. Fíjese en el merecumbé que se inventó Pacho Galán, diciendo que es una fusión de merengue y cumbia, y que no tiene asomos de merengue ni de cumbia”. Rechaza también la actualidad de la cumbia cantada. “La cumbia es ritual y no existe ritual sin palabras. Su letra entonces, nació en el idioma de los indios para referirse a la importancia (de) las actuaciones de los caciques y se prolonga en nuestros días para enaltecer la labor de las gentes del pueblo o la belleza”.
Fuente: https://revistadiners.com.co/archivo/54242_se-acabo-la-cumbia/
Sea como sea, las percusiones de esta cumbia son fantásticas y le invito a que la disfrute con la fabulosa voz de César Castro en su interpretación.
viernes, 22 de marzo de 2019
Aquellos ojos verdes - Adolfo Utrera
En la década que va desde 1920 a 1930, el bolero se venía interpretando únicamente en las guitarras de los trovadores de Oriente. El primer intento que se hace para crear los boleros en piano es del compositor y pianista cubano Nilo Menéndez quien se enamoró de Conchita Utrera, una hermosa cubana de ojos claros, la misma noche que la conoció y le compuso una línea melódica, pidiéndole después al poeta Adolfo Utrera, hermano de Conchita, que le pusiera letra, sugiriéndole el tema. Así nace el primer bolero moderno titulado Aquellos ojos verdes, junto al tenor cubano Adolfo Utrera y dedicado a Conchita Utrera.
Fueron tus ojos los que me dieron
el tema dulce de mi canción,
tus ojos verdes, claros, serenos,
ojos que han sido mi inspiración.
Aquellos ojos verdes de mirada serena
dejaron en mi alma eterna sed de amar,
anhelos de caricias, de besos y ternuras,
de todas las dulzuras que sabían brindar.
Aquellos ojos verdes serenos como un lago
en cuyas quietas aguas un día me miré,
no saben las tristezas que a mi alma le dejaron
Aquellos ojos verdes que ya nunca besaré.
La primera grabación de Aquellos ojos verdes fue hecha por el sello disquero la Columbia Records en el mes de junio de 1930 en la ciudad de Nueva York con la interpretación de Adolfo Utrera y acompañado a cuatro manos y dos pianos por el maestro Ernesto Lecuona y Nilo Menéndez.
Fue el primer bolero cubano de trascendencia internacional, sobre todo cuando lo grabó en el año de 1941 la Orquesta de Jimmy Dorsey teniendo como cantante a Bob Eberle y a Helen O´Conell.
Esta importante pieza musical fue grabada también por otras grandes voces del mundo, tales como: la Orquesta de Don Aspiazu con el cantante Chick Pullacek, el tenor Juan Arvizu, Nat King Cole, Pilar Arcos, Rita Montaner, Esther Borja, Alfonso Ortiz Tirado, Bobby Breen, Rosita Fornés, Luis Gardel, Los Panchos, los tenores Alfredo Kraus y José Carreras, Alfredo Sadel, las orquestas de los Hermanos Dorsey, Ray Conniff y muchos más.
Sobre el bolero Aquellos ojos verdes, César Portillo de la Luz le ha dicho al profesor e investigador musical cubano Radamés Giro, lo siguiente: Se amplían las posibilidades melódicas del bolero, sin que el género perdiese la atmósfera que lo identificaba, por lo que comienza su verdadero proceso de modernización... La pieza... resultó un éxito mundial... La innovación aparecida en esta obra fue el resultado de la influencia recibida del impresionismo musical francés, que había pasado a los Estados Unidos...
Nilo Menéndez
Nilo Menéndez Barnet nació en Matanzas, Cuba, el 27 de septiembre de 1902. A mediados de los años 20 trabajaba como pianista acompañante de las películas silentes en el cine Velasco de su ciudad natal. Vivió en La Habana hasta el año 1924, cuando viaja a la ciudad de Nueva York en busca de mejores horizontes. El pianista y compositor de origen español José Lacalle, Director Musical de la sección latina de la Columbia Records, le consiguió trabajo en esta como pianista.
Era amigo del tenor cubano Adolfo Utrera, y vivían en el mismo edificio. Cuando la hermana menor de Adolfo, Conchita, fue a pasar una temporada con este, entre ella y Nilo se creó una corriente de simpatía que inspiró el famoso bolero Aquellos ojos verdes en el año de 1929.
Nilo le cuenta al periodista Juan J. Remos en una entrevista que este le hiciera y se publicara en El Diario de las Américas el 9 de noviembre de 1977 los detalles de la inspiración del bolero Aquellos ojos verdes: Corría el año de 1929 y me encontraba yo en la ciudad de los rascacielos. Allí conocí a Conchita Utrera, una bella cubanita, rubia natural, de ojos claros, que escribía versos y recitaba magistralmente. Yo también soy poeta y como fulminado por un rayo de pasión por sus bellos ojos, caí loco de amor por ella, y ella también se enamoró de mi. Y agrega lo siguiente: Esa mujer que tocó mi vida, breve pero intensamente, regresó a La Habana y jamás la volví a ver.
Nilo trabajó con la orquesta de Anson Wecks en Peaxoxk Courrt de Mark Hopkins Hotel de San Francisco, junto a Xavier Cugat.
Se marcha a Hollywood y acompaña a Tito Guízar en sus giras y graba Mis tristezas, y también graba con el cantante mexicano Guty Cárdenas Aunque no pueda vivir sin ti. Y sus últimas actuaciones profesionales fueron en el año 1960 en la ciudad costera de Ocean Shores de donde pasó a Palm Spring, en California con los Guadalajara Boys y tocó dos años y se retiró para irse a la ciudad de Aberdeen en las cercanías de Washington, donde falleció el 15 de septiembre de 1987.
Sus cenizas fueron trasladadas a la ciudad de La Habana en diciembre de 1990 por su sobrina la cineasta Perla Negrete.
Nilo fue un caso curioso entre los compositores cubanos, siempre compuso fuera de Cuba.
Adolfo Utrera
El otro protagonista de esta hermosa canción fue Adolfo Utrera. Nació en La Habana, 28 de mayo de 1901. Fue el mayor de diez hermanos y muy pronto tuvo que enfrentarse a la vida pues su padre murió en 1922. Tomó clases de canto en La Habana y después con una profesora chilena en Nueva York. De diciembre de 1926 a noviembre de 1931, menos de cinco años, grabó 126 discos para la Columbia, sin contar algunas otras grabaciones con distintos artistas. Entre ellas está la histórica de Aquellos ojos verdes, canción de la que escribió la letra, con música de Nilo Menéndez. Adolfo era poeta y dedica esta canción a los ojos de su hermana menor Conchita, que pasaba una temporada en Nueva York, con él. Por razones desconocidas se suicidó, tronchando una promisoria carrera, en Nueva York el 3 de diciembre de 1931.
Conchita Utrera
De Conchita Utrera, hermana de Adolfo Utrera, fuente de inspiración para la creación del bolero Aquellos ojos verdes, se sabe muy poco. Era poetisa y cantante. Visitó Nueva York, donde hizo algunas grabaciones a finales de 1929 y comienzo de 1930, dedicándose después a la poesía.
Fuente: Historia del Bolero I
Disfrute la grabación original de Aquellos ojos verdes, en la voz de Adolfo Utrera y con el acompañamiento en los pianos de Nilo Menéndez y Ernesto Lecuona.
jueves, 21 de marzo de 2019
miércoles, 20 de marzo de 2019
martes, 19 de marzo de 2019
lunes, 18 de marzo de 2019
viernes, 15 de marzo de 2019
jueves, 14 de marzo de 2019
Santander de Batunga - La Charanga del Caribe
La Charanga del Caribe
Este grupo se inició a fines de 1960 y es uno de los grupos conocidos en Argentina.
Introdujeron una original formación orquestal con piano, contrabajo, guitarra eléctrica, dos tumbadoras y güiro. Lo lideraba el colombiano Coco Barcala (nombre real Antonio Darío), su voz principal, que ejecutaba además timbaleta y tumbadora. Tuly Márquez (Juan de Dios Márquez), portorriqueño, tocaba tumbadora, quinto y conga, y también cantaba. El peruano Panamito (Alejandro Jibaja Molero) se encargaba del güiro y cantaba. Míguez (Miguel Salas del Valle) era el guitarrista y ocasional vocalista. El bajista era Fredy (Alfredo Skuza ), alemán radicado en Argentina, considerado como el primer ejecutante de bajo electrónico en el país. Completaba el grupo Pellegrino (Juan Carlos Cristóforo), con una bien ganada fama de excelente pianista de temas tropicales.
Una característica de la Charanga del Caribe fue la interpretación de los ritmos bailables de distintas naciones latinoamericanas, respetando los estilos de sus propias orquestas.
En poco tiempo fueron adquiriendo renombre a través de contínuas presentaciones en locales nocturnos, especialmente en los por ese entonces muy cotizados “Nigth Clubs” de la zona norte de Capital y Gran Buenos Aires. Llegaron luego las presentaciones en Nueverama, en Canal 9, y en los Sábados Circulares que conducía Nicolás Mancera en Canal 13. En los carnavales de 1962 fueron uno de los grupos más buscados, actuando no solamente en Buenos Aires, ya que realizaron giras por varias ciudades del interior.
Comenzaron a grabar en CBS, con un simple que incluía “El aguacerito” y “Al amanecer”, tema este que fue su primer gran éxito. Siguió otro simple, “Panameña” y “Momposina”, prosiguiendo luego una serie de EPs y LPs registrados en los años sucesivos. Con “Santander de Batunga” batieron records de venta en 1964. Otros temas exitosos fueron “Brisas del mar”, “Vamos pa’l cumbión”, “A mover el esqueleto”, “Los tiburones”, “Paisaje de cumbia”, “Flauta e' caña”, “Platos voladores”, “Batijugando”.
Con el paso de los años hubo cambios en la formación, que incluyeron el alejamiento de Coco Barcala para actuar como solista. Sin repetir el suceso de los sesenta continuaron actuando y Barcala retomó la dirección de la agrupación, con la que sigue realizando presentaciones en la actualidad.
Fuente: http://www.universalmedios.com.ar/calidad-de-vida/actualidad/que-sabe-usted-de-la-charanga/
Santander de Batunga - La Charanga del Caribe
miércoles, 13 de marzo de 2019
Pachito Eché - Alex Tovar y su Orquesta Ritmo del Hotel Granada canta Jorge Noriega
Alex Tovar
1907 - 1975
Wolfano Alejandro Tovar García, Alex Tovar, nació en la ciudad de Bogotá el 24 de mayo de 1907.
Hijo del músico Ismael Tovar y de Ernestina García, desde muy niño dejo traslucir sus excepcionales cualidades para la música. A la edad de nueve años realizó su primer concierto de violín. Tiempo después interpretó con magistral sensibilidad piano, trompeta, clarinete, saxo, violín, contrabajo y otros, es así que en su juventud fue nombrado como "Hombre Orquesta".
Su vida artística le permitió ser maestro de varios interesados en la música. Viajó por diferentes países de Latinoamérica, acompañando como figura de primer plano al maestro Efraín Orozco. En Berlín hizo parte de la Sinfónica interpretando el violín y en Colombia se desempeñó como concertino.
Realizaba presentaciones en el famoso Hotel Granada de Bogotá (1948), en donde dirigía la Orquesta Ritmo, con la que consagró con resonancia su inmortal obra "Pachito Eché", tema dedicado al señor Francisco Echeverri Duque, propietario del lugar en mención. Este tema fue grabado por muchas orquestas nacionales e internacionales, entre ellos Benny Moré con Pérez Prado, Celia Cruz con Tito Puente, Lucho Bermúdez y Dámaso Pérez Prado.
Al radicarse definitivamente en Bogotá, ingresó a la Orquesta Sinfónica Nacional. Y ocupó la presidencia de la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia, SAYCO, por varios periodos.
El maestro Alejandro Tovar, además de haber creado el porro "Pachito Eché", fue músico genial, por sus arreglos y guiones melódicos, orquestaciones e instrumentaciones. Entre sus obras, la mayoría inéditas en cumplimiento de su voluntad, se destacan "Impuesto de soltería", "Romanza de amor" y la sinfonía "Atardecer en Patiasao". En todas estas obras se destaca su elegancia, universalidad y espíritu cultivado en Europa, donde aprendió alemán, ingles, francés, italiano y ruso.
"Pachito Eché" fue una de las ultimas obras que el maestro Tovar escuchó ya que tres días antes de su deceso ocurrido en la ciudad de Bogotá, un grupo de amigos se la dedicó en visita al hospital en el que estaba recluido. Falleció el 23 de febrero de 1975.
Fuente: http://www.colarte.com/colarte/conspintores.asp?idartista=13203
martes, 12 de marzo de 2019
Cumbia del Caribe - Doris Salas con La Orquesta La Tremenda
Cumbia del Caribe - Doris Salas con La Orquesta La Tremenda
lunes, 11 de marzo de 2019
viernes, 8 de marzo de 2019
Alumbra Luna - Ricardo Loor con Blacio Jr. y su Orquesta
Alumbra Luna - Ricardo Loor con Blacio Jr. y su Orquesta
jueves, 7 de marzo de 2019
Nido de amor - Jorge Oñate & Raúl ''Chiche'' Martínez
Nido de amor - Jorge Oñate & Raúl ''Chiche'' Martínez
miércoles, 6 de marzo de 2019
Alicia adorada - Juancho Polo Valencia
Juancho Polo Valencia
Juan Manuel Polo Cervantes, más conocido en el mundo musical como "Juancho Polo", autor de Alicia Adorada, una de las piezas clásicas de la música vallenata, nació el 18 de septiembre de 1918 en el corregimiento de Candelaria, municipio de Cerro de San Antonio, en el departamento del Magdalena.
Cuando tenía seis meses de nacido fue llevado a Flores de María, escenario de la tragedia lírica que dio origen a su célebre composición.
Leía poesía, especialmente a Guillermo León Valencia, considerado por los críticos como un poeta menor. Fue así como Polo tomó el apellido de este autor para su nombre musical: "Juancho Polo Valencia".
En una entrevista radial, el maestro Alejo Durán comentaba: "Yo conocí a Alicia en el año 42, y me gustaba porque era un lamento. Yo me hallaba con Juancho Polo y le decía 'Juancho, tócame a Alicia'; me la tocaba y a él se le aguaban los ojos cuando lo hacía; se veía que sentía aquello". La mencionada entrevista fue concedida a Marina Quintero Quintero, catedrática de la Universidad de Antioquia, amante del vallenato y directora del programa Una voz y un acordeón de la emisora cultural de la Universidad de Antioquia. Esta canción se podría considerar el tema vallenato del siglo, pues aun se escucha en las emisoras, en una fiesta, en cualquier rincón del país y es bien acogida. Además, marcó historia en el género, de tal manera que será difícil que lo igualen en su forma de interpretarlo.
Arminio Mestra Osorio escribió sobre este juglar: "Hace rato se nos fue Juancho Polo, pobre, olvidado, esperando en lo más infinito a que los nuevos acordeoneros e intérpretes no se olviden de sus magistrales composiciones. Muy cierta es su sentencia, cuando afirma: 'Como Dios en la tierra no tiene amigo, como no tiene amigo, anda en el aire, tanto le pido y le pido, ay hombe! siempre me manda mis males'"
Esta primera estrofa de Alicia adorada es inmensa y recoge una verdadera interpretación del mundo; demuestra lo mucho que Juancho Polo tenía de creador, lo mucho que sintió, la desesperación y la angustia por la pérdida de su compañera. Siempre la recordó en todas sus parrandas, porque se volvió bohemio y falleció con su canto parrandero y lleno de dolor: Se murió mi compañera, que tristeza/ se murió mi compañera qué dolor/ y solamente a Valencia, ay hombe, el guayabo le dejó. En 1968, cuando Alejo Durán ganó el Festival Vallenato, se interesó más por esta obra musical. Polo Cervantes nunca se imaginó que Alicia adorada sería un éxito cuando se la interpretó en Barranquilla a Jaime Cabrera, y mucho menos, que Alejo arreglara el lamento más exitoso y grandioso de la música de acordeón, por esa nota clara y por la expresión lingüistíca "ay hombe".
Alicia Cantillo fue la mujer que inspiró a Juan Manuel Polo Cervantes para componer una de las canciones más bellas y exitosas que ha tenido el vallenato. Alicia murió solita, en estado de embarazo, mientras el compositor e intérprete cantaba en una provincia distinta. Cuando regresó a su hogar la encontró muerta a causa de un ataque de epilepsia. En el cementerio de Flores de María, pueblo donde vivían, se escuchó por primera vez el famoso lamento Alicia adorada, compuesta por Polo Cervantes.
Fuente: Vallenato: cultura y sentimiento
Le han realizado diversas versiones y distintas voces la han interpretado, aquí le presento a Alicia adorada en la voz de su famoso compositor.
Alicia adorada - Juancho Polo Valencia
En el siguiente video se cuenta la historia de Alicia adorada, gracias a la Fundación Ernesto McCausland por subirlo.
martes, 5 de marzo de 2019
lunes, 4 de marzo de 2019
viernes, 1 de marzo de 2019
jueves, 28 de febrero de 2019
Las hijas de Don Simón - Tierra Tejana Band
Las hijas de Don Simón - Tierra Tejana Band
Gracias a IRIGOYA DJ.
miércoles, 27 de febrero de 2019
Historia de una paloma - Ramiro Leija
Ramiro Leija
1942 - 2012
Ramiro Leija Chávez nació un 11 de marzo en San Sebastián, Coahuila, y es el quinto de los seis hijos de don Simón Leija Mendoza y doña Mariana Chávez Martínez.
Cuando Ramiro cumplió cuatro años, se trasladó con su familia a la ciudad de Monterrey, Nuevo León, en donde estudió hasta el tercer año de Primaria, ya que por la situación económica de su familia, fue necesaria su colaboración con el gasto familiar.
A temprana edad dio muestras de poseer un talento nato para la música. Contaba el maestro Ramiro que en el rancho donde vivía, su papá tenía un contrabajo, que le llamaba mucho la atención, y subido en un banco, pulsaba las cuerdas del instrumento tratando de sacarle sonidos.
Es su padre, don Simón quien lo indujo al terreno musical, y nuevamente por la necesidad de ayudar con la manutención del hogar, Ramiro comenzó a cantinear, y es así como llegó a dominar varios instrumentos como el tololoche, el acordeón, el bajo sexto y el bajo eléctrico, instrumentos imprescindibles para la música norteña. Con apenas 14 años debutó también como cantante.
Reconocía admiración e influencia musical de grupos como Los Gorriones del Topo Chico, Los Montañeses del Álamo, Los Populares de China, Los Norteños de Nuevo Laredo y Lalo García, entre otros.
Al entrar al terreno profesional, tuvo la suerte de pertenecer a Los Gorriones del Topo Chico, siendo el primer grupo de renombre y finalmente donde, con 19 años de edad, consolida su vocación por la expresión musical. Forma su primera agrupación llamada Los 4 Ases, a finales de los años sesenta.
A principios de la década de los 70, instalado en el Distrito Federal, conoció a Carlos y Bob Grever, con quienes trabajó en su editora, para la Disquera CA$H. Es Bob quien lo invitó a participar como director artístico, trabajando en la composición musical para diferentes grupos y el propio, con huapangos y redovas, para lo que contó también con el apoyo del baterista Rafael Acosta.
Es ahí que nació su primera composición llamada "Flor de primavera", saliendo al mercado con una producción del mismo nombre, bajo su dirección.
Entre sus canciones más representativas están "Ay que dolor", "Historia de una paloma", "Linda muñequita", "Corazón vagabundo", "Chachita", "Dolor sobre dolor", "El amor de los dos", "Amor por correo", "Enamorado", "Hoy me alejo de ti", "Corazón rebelde", "Se tambalea", "Soy culpable", "Un mismo corazón", "Aquí en la playa", "Sin tu amor", "Recordando tu amor", "La cuchiguapa", "Vas a llorar por mí", "Tus amenazas" y "Quiero perderme contigo", esta última llegó a ser número uno en la estación de radio KW de Los Ángeles, California, durante dos meses consecutivos, algo que pocos autores han conseguido. Y ésta es también la canción con la cual se retira del ámbito musical.
Sus obras han sido grabadas por importantes grupos y solistas de la escena musical, entre otros, Los Invasores de Nuevo León, Los Traileros del Norte, Los Humildes, Los Cadetes de Linares, Chelo, Ramón Ayala, Carlos y José, La Mafia, Flash, Banda Machos, Grupo Pegaso, Tigrillos, La Mafia e Irene Rivas, quien por cierto es su esposa.
Dentro de su trayectoria musical y de vida, el maestro Leija atesoraba dos frases: “En mi vida lo que existe es el hoy” y “El autor tiene que ser imaginativo”; ya que, señalaba, no toda canción viene de hechos reales, por ello uno es quien debe tener la capacidad de imaginar.
Inspirado en sus lecturas de La Biblia, recientemente compuso el tema "El amor", motivado también por su labor de Ministro en la Palabra de Dios, la cual desempeñó hasta el último de sus días.
Por su talento y virtuosismo, Ramiro Leija está catalogado como uno de los 10 mejores acordeonistas a nivel internacional. Por ello su bien ganado nombre Ramiro Leija, El Indio Grande del Acordeón.
En noviembre de 2011, el maestro Leija recibió, por parte de la Sociedad de Autores y Compositores de México, el Reconocimiento Trayectoria 25 y más…
El maestro Ramiro Leija Chávez falleció el 17 de julio de 2012.
Fuente: http://sacm.org.mx/biografias/biografias-interior.asp?txtSocio=14001
Aquí Ramiro Leija nos habla de su conversión de El Indio Grande del Acordeón a El indio grande del Evangelio.
La Historia de una paloma es uno de sus más grandes éxitos... y uno de mis preferidos, disfrútelo.
Inspirado en sus lecturas de La Biblia, recientemente compuso el tema "El amor", motivado también por su labor de Ministro en la Palabra de Dios, la cual desempeñó hasta el último de sus días.
Por su talento y virtuosismo, Ramiro Leija está catalogado como uno de los 10 mejores acordeonistas a nivel internacional. Por ello su bien ganado nombre Ramiro Leija, El Indio Grande del Acordeón.
En noviembre de 2011, el maestro Leija recibió, por parte de la Sociedad de Autores y Compositores de México, el Reconocimiento Trayectoria 25 y más…
El maestro Ramiro Leija Chávez falleció el 17 de julio de 2012.
Fuente: http://sacm.org.mx/biografias/biografias-interior.asp?txtSocio=14001
Aquí Ramiro Leija nos habla de su conversión de El Indio Grande del Acordeón a El indio grande del Evangelio.
La Historia de una paloma es uno de sus más grandes éxitos... y uno de mis preferidos, disfrútelo.
Historia de una paloma - Ramiro Leija
martes, 26 de febrero de 2019
lunes, 25 de febrero de 2019
viernes, 22 de febrero de 2019
jueves, 21 de febrero de 2019
Actuaciones en TV Años 60' de Mike Laure y sus Cometas
Actuaciones en TV Años 60' de Mike Laure y sus Cometas
Gracias a dani1996gl.
miércoles, 20 de febrero de 2019
Lamento negro - Maruja Yepes con La Orquesta de Alberto Ahumada
Lamento negro - Maruja Yepes con La Orquesta de Alberto Ahumada
martes, 19 de febrero de 2019
lunes, 18 de febrero de 2019
El camino del café - Fortich y Valencia
Fortich y Valencia
Este primer dueto internacional colombiano estuvo integrado por Gustavo Fortich y Roberto Valencia.
Gustavo Fortich: Cartagenero, compositor, primera voz y guitarra, ejecutante del piano y otros instrumentos de cuerda. Roberto Valencia: Chocoano, segunda voz y guitarra. El dueto duró de 1941 a 1952, con repertorio de boleros, sones, música colombiana e internacional.
Fueron pioneros en difundir la música costeña (porros, cumbias, vallenatos) en el interior y en otros países.
Después de haber cosechado numerosos éxitos, actuando en los sitios y ante las personalidades más selectas, fueron contratados por la RCA Víctor para hacer grabaciones en Chile y Argentina. Allí grabaron sus mejores canciones, el primer paseo vallenato "Toño Miranda en el valle", el inolvidable bolero "Chocoanita", estos dos aún en venta en un sencillo, después de 45 años; estrenaron el bambuco "Serenata del campo", con linda introducción de Fortich y dos inmortales melodías del maestro Jaime R. Echavarría, el bambuco "Muchacha de mis amores" y el bolero "Yo nací para ti". Desde allí saltaron a la fama en muchos países.
Debutaron en Ecuador, Perú, Paraguay, Bolivia, Uruguay y largas temporadas en Brasil. En Buenos Aires residieron nueve años, actuando en la radio El Mundo, Belgrano y Splendid, en TV, e intervinieron en algunas películas. Allí actuaron muchas veces ante el presidente Perón y su esposa "Evita" y ante muchos personajes, alternando con los mejores artistas de la época.
Fuente: Interior del disco "Aquellas Canciones de Fortich y Valencia Grabadas en los Años 40", Barranquilla, año de 1998.
Gustavo Fortich: Cartagenero, compositor, primera voz y guitarra, ejecutante del piano y otros instrumentos de cuerda. Roberto Valencia: Chocoano, segunda voz y guitarra. El dueto duró de 1941 a 1952, con repertorio de boleros, sones, música colombiana e internacional.
Fueron pioneros en difundir la música costeña (porros, cumbias, vallenatos) en el interior y en otros países.
Después de haber cosechado numerosos éxitos, actuando en los sitios y ante las personalidades más selectas, fueron contratados por la RCA Víctor para hacer grabaciones en Chile y Argentina. Allí grabaron sus mejores canciones, el primer paseo vallenato "Toño Miranda en el valle", el inolvidable bolero "Chocoanita", estos dos aún en venta en un sencillo, después de 45 años; estrenaron el bambuco "Serenata del campo", con linda introducción de Fortich y dos inmortales melodías del maestro Jaime R. Echavarría, el bambuco "Muchacha de mis amores" y el bolero "Yo nací para ti". Desde allí saltaron a la fama en muchos países.
Debutaron en Ecuador, Perú, Paraguay, Bolivia, Uruguay y largas temporadas en Brasil. En Buenos Aires residieron nueve años, actuando en la radio El Mundo, Belgrano y Splendid, en TV, e intervinieron en algunas películas. Allí actuaron muchas veces ante el presidente Perón y su esposa "Evita" y ante muchos personajes, alternando con los mejores artistas de la época.
Fuente: Interior del disco "Aquellas Canciones de Fortich y Valencia Grabadas en los Años 40", Barranquilla, año de 1998.
El camino del café - Fortich y Valencia
viernes, 15 de febrero de 2019
jueves, 14 de febrero de 2019
Anhelos - Alfredo Gutiérrez
Anhelos - Alfredo Gutiérrez
Del compositor panameño Oswaldo Ayala, y grabado en 1976 por Alfredo Gutiérrez y Calixto Ochoa en el LP "Los dos inseparables". Disfrute este hermoso pasebol, considerado el más grande éxito de Alfredo Gutiérrez.
Gracias Jorge Alvarez.
miércoles, 13 de febrero de 2019
Enamorado - Grupo Amaya
Grupo Amaya
De los primeros en tocar vallenato y cumbia colombiana a la usanza tradicional es este conjunto musical afamado de la colonia Independencia, en Monterrey, N.L., México.
Es de Héctor Amaya Sánchez, quien nació el 9 de marzo de 1960 y es el líder, compositor y arreglista musical del grupo que lleva su apellido. Él creció en el barrio de 16 de Septiembre y Coahuila, y a los doce años se cambió a la calle 2 de Abril.
Cuenta Héctor: "nos reuníamos en la esquina de la casa a tocar la guitarra y entonar canciones en compañía de los amigos del barrio, luego seguíamos reuniéndonos pero para dar serenatas. A partir de entonces nos sentimos con capacidad para agruparnos, fue así que nació el conjunto musical Amaya y comenzamos seriamente a tocar en fiestas familiares, quince años, y otros." Héctor, a los dieciséis o diecisiete años grabó su primer disco, fue por el año de 1978.
En 1979 salieron de gira por los Estados Unidos durante treinta días, visitando Dallas, Fort Worth, San Antonio, Austin, Laredo y otras ciudades.
Comenta Héctor: "mis hermanos Eduardo Javier, Rivelino y Rodolfo participaron en las primeras etapas del grupo, así como Francisco Javier Hernández y Jesús Antonio Ramírez, quienes fueron los elementos originales, aparte de Chapa Fidencio y un servidor, que aún permanecemos en la Organización Amaya." Actualmente el grupo sigue trabajando y haciendo grabaciones. Prosigue Héctor: "hemos grabado catorce long play, y treinta de las canciones que aparecen las compusimos mis hermanos y un servidor."
Actualmente integran este grupo musical: Panchito en el acordeón; Azael Amaya, guitarra; Mario Hernández Tovar, tambor: Betito la Changuita, en el güiro; y Enrique Zamarrón, El Maracas, en los timbales. Dice Héctor: "mis hijos Héctor y Néstor también trabajaron en el grupo. Actualmente radican en Texas".
Algunos de los éxitos del grupo Amaya más escuchados en la radio son: Tú serás mi baby, Tu sombra, Tres amigos, Fiesta en San Benito, Enamorado. Pero entre las más solicitadas es la que se conoce como el himno de los Amayas: La Siriguaya.
Fuente: A la Indepe con Cariño
De la época de oro del Grupo Amaya es esta melodía, Enamorado, del ilustre compositor Hernando Marín, y grabada en 1984. Disfrútelo.
Enamorado - Grupo Amaya
martes, 12 de febrero de 2019
lunes, 11 de febrero de 2019
viernes, 8 de febrero de 2019
jueves, 7 de febrero de 2019
miércoles, 6 de febrero de 2019
martes, 5 de febrero de 2019
Navidad negra - Francisco "Pacho" Zapata
Navidad negra - Francisco "Pacho" Zapata
Gracias a Zapata's Producciones.
lunes, 4 de febrero de 2019
viernes, 1 de febrero de 2019
Oye la rumba - Miguel Matamoros
Miguel Matamoros
Miguel Matamoros nació en Santiago de Cuba en 1894 y murió en 1971. Desempeñó diversos oficios mientras se iba adentrando en el aprendizaje de la guitarra, su fiel compañera desde que tenía 8 años, y el cultivo de su voz. Fue un músico natural, espontáneo e intuitivo, y destacó como compositor y guitarrista.
Su primera experiencia artística fue con Trino Martinelli, con quien formó un dúo.
En 1924 viaja a La Habana con el Trío Oriental, integrado junto a Rafael Cueto y Miguel Bisbé, y actuando en los teatros Campoamor y Actualidades. Un año más tarde forma el legendario Trío Matamoros junto a Siro Rodríguez y Rafael Cueto. Esta agrupación marcó un estilo propio que con el tiempo que con el tiempo se le llamó bolero son, entre los que destacan "Lágrimas negras", "Juramento", "Reclamo místico", "Mariposita de primavera", "Mientes", "Triste muy triste", "Olvido", "Mamá son de la loma", "El que siembra su maíz", "Que te están mirando", "Alegre conga", entre otros.
Su consagración artística se produjo con la publicación de varias grabaciones realizadas en Nueva Yersey, y la grabación de varios discos en Nueva York para la discográfica RCA Víctor. Uno de los mayores éxitos lo logró en México.
La actividad artística del Trío Matamoros duró hasta 1961.
Tuvo una gran contribución al desarrollo del son cubano, ritmo procedente del campo y de las regiones orientales de Cuba, en contraposición al bolero y otros ritmos originarios de La Habana.
Autor de números clásicos como: "Son de la loma", "Lágrimas negras" y "Besos discretos", Miguel Matamoros fue uno de los músicos cubanos más influyentes y populares de las décadas del 20 y del 30 del siglo pasado.
Fuente: Internet.
Aquí una rumba clásica de Miguel Matamoros con su Cuarteto Maisí y con la actuación especial de la cantante Juana María Casa "La Mariposa", disfrútela.
Oye la rumba - Miguel Matamoros
miércoles, 30 de enero de 2019
lunes, 28 de enero de 2019
Ay, Mama Inés - Bola de Nieve
Bola de Nieve
Se llamaba Ignacio Jacinto Villa Fernández. Había nacido en Guanabacoa, Cuba, en septiembre de 1911, hijo de un cocinero y de una bailadora de comparsas, talentosa para la rumba de cajón y para el toque de Yemayá.
Creció en un ambiente de danzas ancestrales, babalaos y fiestas del bembé. Tuvo doce hermanos y comenzó a estudiar música a pedido de su tía abuela Mamaquina, porque así se lo habían indicado a ella sus santos.
Gordo, negro, pobre y homosexual en una época en que la homosexualidad no se hacía pública, Ignacio Villa reunió en su voz todos los desgarramientos.
Una noche de los años treinta, en el bar de un hotel de La Habana, Rita Montaner lo bautizó Bola de Nieve y lo contrató como acompañante. Partieron a México y ante los cuatro mil espectadores de un teatro del DF él improvisó para su gloria el tema de Eliseo Grenet y Nicolás Guillén Tú no sabe inglé, Vito Manué. Tenía veintidós años y corría 1933.
El Bola adoraba México y los mexicanos lo adoraron, pero el compositor Ernesto Lecuona lo convenció para que regresara a Cuba, a tocar el piano para los cubanos (alguna vez dijo que su felicidad máxima fue haberse entendido con su pueblo). Desde ahí viajó con su música por todo el mundo, compartió escenario con los artistas más importantes de su época y hasta Edith Piaf dijo que su versión enloquecida de La vie en rose era la mejor de todas.
Fue en Matanzas, donde interpretó por primera vez sólo temas compuestos por él (varios de ellos recogidos en Yo soy la canción misma / Bola de Nieve / ACQUA records, que sumado al ya conocido Ay, amor! Bola de Nieve del mismo sello, ambos con grabaciones en vivo, es lo que se consigue en disquerías) como Carlota 'ta morí y Mama Inés, con el que rinde honor a su madre.
Simpatizó con la Revolución y desde 1965 el restaurante Monseigneur convertido en el Chez Bola, en el centro de La Habana, fue el lugar habitual para sus actuaciones. Asmático, diabético, murió de un infarto en un viaje a México, apenas cumplidos los 60.
Como ciertas voces del jazz, el rebetiko, el tango, los fados, los blues..., como las bagualeras de la Puna, las chayeras riojanas o las cantoras neuquinas, como otras tantas voces atravesadas por la necesidad, la experiencia y el dolor, lo que Bola de Nieve hace es algo más que canto. Desgarradas, intensas, desobedientes y arraigadas en la historia de sus pueblos, mitad música, mitad decir, mitad grito (me hubiera gustado cantar ópera, pero tengo voz de vendedor de mangos, de vendedor de duraznos, de ciruelos, dijo) esas voces nacen en las comparsas, en las trillas o en las velaciones de santos, nacen para cantar canciones de oración, canciones de trabajo o gritos esclavos de llamada y respuesta. Son voces que vienen desde adentro y desde abajo, en la escala social y en la geografía corporal, desde una profundidad en la que el dolor se ha convertido en arte. Hijas del desierto o los cañaverales, de los conventillos del Río de la Plata, de los bajos fondos griegos, de los algodonales del sur norteamericano o de la humillación de la Cuba de Batista, esas músicas son la resistencia y el regalo de los sufrientes de la tierra, tal vez porque como dijo Jean Cocteau, todo pájaro canta mejor si está parado sobre su árbol genealógico. De ese dolor hecho carne provienen su belleza, el estremecimiento, la conmoción que nos provocan sin que podamos explicárnoslo por las reglas del buen cantar ni del buen decir, provienen de ahí como provien de la sangre de la medusa el caballo alado que patea la fuente de la que beben las musas.
"Yo no tengo fanáticos, devotos es lo que tengo yo. ¿Por qué?... porque yo soy la canción; yo soy", decía El Bola.
Arte, experiencia, identidad, Ignacio Villa, fue él mismo un estilo, único, irrepetible. Se recuerda la primera vez que uno oyó a Bola de Nieve como un cubano recuerda si vio la nieve; como algo natural y misterioso que daba alegría y un poco de tristeza; algo que uno sabía que iba a contar después, dijo Roberto Fernández Retamar. Únicos su voz, su manera de tocar el piano, sus gestos teatrales y su desguace como forma de interpretar las creaciones propias o ajenas. Irónico, ingenuo, satírico, sentimental (pero jamás patético), como el Mesié Julián de Armando Orefiche que inmortalizó, este hombre cantaba a su antojo, entre ventanas de diálogo, con sus inflexiones y su voz de vendedor de mangos, mezclando con gracia inigualable la alta cultura y el saber y el sentir de su pueblo, espectacular síntesis de personalidad, voz y piano.
Fuente: Bola de nieve por María Teresa Andruetto en Deodoro, gaceta de crítica y cultura, Número 12.
Ay, Mama Inés - Bola de Nieve
viernes, 25 de enero de 2019
miércoles, 23 de enero de 2019
Ahora y siempre - Los Tecolines
Los Tecolines
Original de José de Jesús Morales es la melodía que ha dado nombre a este disco, "Ahora y Siempre", y que escuchamos con "Los Tecolines" acompañados por El Requinto Electrónico y de Oro de Sergio Flores.
"Los Tecolines", destacan tanto por su originalidad, como por la selección que han hecho de las melodías que forman su repertorio; son las melodías que se escuchan siempre con el mismo agrado, que fueron dadas a conocer hace tiempo y gracias a su belleza han logrado permanecer indefinidamente en el gusto del público, evocando recuerdos y conquistando día con día mayores admiradores.
El disco contiene además piezas de autores como Agustín Lara, Rafael Hernández, Oswaldo Farrés, Ernesto Domínguez, Emilio de Nicolás, y otros igualmente famosos. Disfrute la melodía.

Ahora y siempre - Los Tecolines
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