La Música Tropical: Patrimonio cultural intangible de la humanidad
La Música Tropical: Nuestro Patrimonio Músico-Cultural
jueves, 16 de julio de 2020
miércoles, 15 de julio de 2020
martes, 14 de julio de 2020
lunes, 13 de julio de 2020
viernes, 10 de julio de 2020
Tengo una Esperancita - Memo Salamanca y su Combo
Memo Salamanca
1924 - 2008
Memo Salamanca representa como pocos una de las épocas más importantes del son de origen cubano en México; una época en la cual el son nacido en las Antillas adquirió carta de naturalización en nuestras tierras debido al trabajo de muchos músicos mexicanos que se encargaron de aprender y recrear las estructuras musicales creadas en Cuba.
Memo Salamanca en su papel de arreglista y director musical contribuyó de muchas maneras a lograrlo gracias a la maestría y genialidad para manejar las sonoridades de la orquesta a la hora de ejecutar el danzón, una guaracha o un mambo.
Además de esto también participó en momentos importantes de nuestra música popular dentro del campo del bolero y de la balada demostrando que han existido muy pocas mentes a su altura en la historia de la música popular de nuestro país.
La trayectoria artística de Guillermo Salamanca Herrera -nacido un 12 de agosto de 1924- es muy singular y se destacan cuatro etapas en su vida.
Una primera es la de sus primeros años en la Perla del Papaloapan (1924-1942), periodo en el que nuestro personaje forja su carácter y, gracias a un propicio ambiente familiar, empieza a arrancarle, no sin tropiezos y contrariedades, las primeras melodías y armonías al piano, primero bajo la severa mirada de su padre, don Guillermo Salamanca Ramos, y luego bajo la batuta de doña Ana María Carvajal Cházaro de Silva, quien solía enseñar a sus alumnos los rudimentos de ese instrumento musical con el famoso método Bayer. La idea de que estudiara piano con la maestra Carvajal era que Memo superara su propensión de aprender las melodías y sus lecciones de memoria, tanto que una vez su padre acuñó una frase que sería profética y una especie de maldición gitana: “Estudias el piano en forma o no tocas más, que yo no quiero un músico orejero y bohemio”.
Pero ni así Memo entraría al redil, sino todo lo contrario, pues cuando tenía escasos 14 años el joven Salamanca aprende a tocar en banjo de cuatro cuerdas, “sin resonador, solamente tocando los acordes”, en el grupo de su tío Manuel Herrera Rodríguez que tocaba por las noches en El Congal, “un night club estilo la Cuenca”, con techo de palma, ubicado en los arrabales de Tlacotalpan. Esa actividad, poco propia para su edad, la combinaba mal con sus estudios formales en la Escuela de Artes y Oficios y con la tarea de revelar fotografías en el estudio de su tío paterno Manuel Salamanca Ramos. Sin embargo, contra lo que pudiera pensarse, en esa época a Memo le interesaba más convertirse en un distinguido tranviario o en un respetable tenedor de libros, actividades consideradas entonces más “decentes” y estables en términos económicos y laborales, que ser un músico profesional, cuyo trabajo era siempre azaroso, mal pagado y poco reconocido socialmente.
La segunda etapa de su vida (1942-1945), breve en tiempo pero prolija en experiencias, fue la que vivió en el puerto de Veracruz, luego de abandonar sus estudios de mecanografía y escapar sin el permiso de sus padres y con sólo un hatillo al hombro, siendo apenas un joven imberbe de 17 años, en la primera lancha que salía de Tlacotalpan a las cinco y media de la mañana. Sólo alcanzó a decirle a su ingenua progenitora, doña María del Carmen Herrera Rodríguez: “Madre, voy a Alvarado a dejar a Maruca [hija de su tío Ramón Herrera Rodríguez]”.
En el puerto de Veracruz, que entonces vivía una dura crisis económica y laboral como efecto de la Segunda Guerra Mundial, era casi imposible conseguir trabajo, y menos como taquimecanógrafo o contador, como pretendía Memo. Por azares del destino acabó trabajando como “pianista a razón de un peso por un programa diario de quince minutos” en la XEHV, estación de radio que era propiedad de Francisco Broissin Abdalá y Juan Palavicini y que entonces estaba ubicada en la calle de Aquiles Serdán. Al poco tiempo, don Fernando Pazos Sosa lo invita a la XEU a sustituir al pianista titular, Fernando Fonseca, donde acompañaba por lo menos a cuatro programas diarios por un sueldo de seis pesos. Pero ante las frecuentes quejas de cantantes como Marcos Luna y María Luisa Covarrubias por las evidentes limitaciones musicales de Memo, don Fernando Pazos, generosamente, le pagó a Salamanca unas clases de piano con la maestra Chefita de la Hoz para que se pusiera al día durante dos años.
Sin embargo, de nuevo Memo se desvía del “buen camino” y se vuelve pianista, primero, de un grupo de son montuno, y después, del mejor grupo tropical de Veracruz, el Conjunto Copacabana, el cual amenizaba los bailes en los salones elegantes del puerto, como el Casino Español y la Lonja Mercantil. Esta buena racha de trabajo y de aprendizaje musical de Memo sería cortada de tajo por una tragedia familiar: luego de la gran inundación de Tlacotalpan de 1944, su padre murió de una pulmonía tras rescatar el piano familiar del fango —el mismo donde el niño Salamanca había hecho sus pininos—, el 13 de noviembre de 1944, cuando apenas tenía 52 años de edad.
La tercera etapa de la vida de Memo (1945-1975) es, sin la menor duda, la más importante y productiva, y tiene como escenario principal la Ciudad de México, cuya vida nocturna, que describiera magistralmente Carlos Fuentes en La región más transparente, vivía su época de oro. Al principio, Salamanca consiguió trabajo como pianista en el cabaret El 100 Flores, donde se tocaba música cubana o tropical, como ya se le decía entonces, por ocho pesos la noche. Poco después, invitado por el trompetista cubano Eduardo Periquet, se incorpora con un mejor sueldo (11 pesos) al Conjunto Habana de Heriberto Pino, que al principio tocaba en el Lobby Bar y posteriormente en El Tabarís. En el Habana, José Dolores Quiñónez le enseña “los misterios de la clave”, base esencial de la música afroantillana. Es la época también en que hace amistad con varios soneros de fuste, mexicanos y cubanos, que le enseñaron “mucho sobre el son cubano”, entre ellos por supuesto Benny Moré, el Bárbaro del Ritmo, relación musical que se fortalecería cuando Memo ingresa, en 1949, a la prestigiosa Orquesta de Arturo Núñez. Sobre su cercanía con Benny, Salamanca recordaba:
Moré me puso el apodo de Pistachito, no sé si por lo feo o lo chaparro. Nos hicimos grandes amigos… Nos llevábamos muy bien. Tuve la desgracia de hacerme partícipe de sus vicios. Moré tomaba mucho. Pero como artista, le aprendí mucho. Me enseño varias cosas empíricas. Los secretos que tiene cada músico popular. Tenía una forma especial de improvisar. Eso no se enseña en ninguna universidad.
Durante su estancia en la Orquesta del Caballero Antillano —como le decían a Núñez por su elegancia al vestir—, y con el apoyo del trompetista Nacho Soriano, así como de los maestros Juan León Mariscal y el mismísimo Gerónimo Baqueiro Foster, quienes le dieron clases formales de armonía y composición y de análisis musical, rítmica y métrica, respectivamente, Memo logró llenar algunas lagunas que tenía en el conocimiento técnico de la música, en particular en lo que refiere a la lectura musical, lo que le permitiría muy pronto empezar a hacer sus propias composiciones y arreglos. “Me acuerdo —recordaba Salamanca— que los primeros arreglos que hice se oían de la chingada, pero me tuve que aventar con las ideas que yo tenía y después a ir poco a poco aprendiendo”.
Así, compondría varios danzones, danzonetes, guajiras, boleros y mambos como Danzón 1950, Linda Jarocha, Serenata guajira, Mambo a la Núñez, Mambo en trompeta, Mambo en trombón, Mambo No. 6, Mambo No. 7, Mambo Isabel y su conocido Rumbambo. Mención aparte merece su Lindo Veracruz, que con el tiempo se convertiría, después de Veracruz de Agustín Lara, en el segundo himno del puerto...
Ante la bien ganada fama que adquiere como arreglista y compositor, la RCA Víctor lo contrata para dirigir su propia orquesta, siendo su primera grabación con el cantante cubano Kiko Mendive, a la vez que empieza a codirigir con el flautista cubano Domingo Vernier Mango, un grupo de charanga denominado Continental que cultiva un género que ya está triunfando en los salones de baile del Distrito Federal: el chachachá. De hecho, es el primer mexicano que grabó con este género (Desvelo de amor y Adiós mi chaparita), pero una estancia temporal de trabajo en Acapulco lo alejó de este prometedor ambiente, con todo y que Mariano Rivera Conde, director artístico de la RCA Víctor, le rogó para que no se fuera: “Imagínate —rememoraba Memo—, yo tenía 28 años y Acapulco era un lugar maravilloso en ese entonces, así que no me importó”.
Sin embargo, tiempo después, Salamanca regresó a la Ciudad de México por sus fueros. A propósito de ello...:
Gracias a su talento logró volverse un maestro en el arte del arreglo y trabajó para las orquestas de renombre de la época: Luis Alcaraz, Pablo Beltrán Ruiz, Carlos Campos, Gamboa Ceballos, etc. Prácticamente no existía orquesta que en su repertorio tropical no tuviera arreglos de Memo Salamanca. Asimismo se forjó un nombre en el campo de la dirección musical y dirigió una gran cantidad de sesiones de grabación con nombres muy importantes para el ambiente musical popular de la época.
Así, como director musical y arreglista grabaría discos con Vicentico Valdés, Blanca Rosa Gil, Nelson Pinedo, Orlando Guerra, Felipe Pirela, Chucho Rodríguez, Bebo Valdés, Celia Cruz, Antonia del Carmen Peregrino (Toña la Negra), Las Hermanas Velázquez, Yeyo Estrada, Raquel Domenech, Bienvenido Granda, Emilio Domínguez, Luis Demetrio, y un largo etcétera, incluido aquel disco que el Rey del Mambo, Dámaso Pérez Prado, había dejado incompleto al salir apresuradamente de México en 1953. Incluso se daría tiempo para componer, junto con el también compositor yucateco Sergio Esquivel, algunas canciones para José José como el éxito Alguien vendrá, así como Un verano más, Si me vas a dejar y Solamente amigos.
En la cuarta y última etapa de su vida (1975-2008), Memo se establece de nuevo en Veracruz. Las razones fundamentales: el cambio de director artístico en la RCA Víctor, que se encargó de boicotear todo lo que “oliera” al dúo Salamanca-Esquivel, y el inicio de lo que poco después se le llamaría peyorativamente chunchaca, pegagoso ritmo representado por los grupos Acapulco Tropical y Costa Azul de Rigo Tovar. Ante tamaño vendaval chunchaquero, nuestro hombre en México simplemente se dijo así mismo: “Memito, esto no es lo tuyo”.
Y, acto seguido, a las playas lejanas del puerto tuvo que volver… aunque eso implicara romper su promesa de no dar “un pianazo más para nadie”, por aquello de que se le apareciera, en el momento más inoportuno, el viejo “fantasma del piano” que lo había perseguido —y lo perseguiría— durante toda su vida.
Al principio y durante seis meses sólo iba a Veracruz los fines de semana a tocar el piano en el restaurant Mariscos El Rey de un tal Pinolillo, donde interpretaba boleros, danzones, música española, tangos y demás. Posteriormente, se instaló en definitiva en el puerto y empezó a tocar como pianista solista en el hotel Puerto Bello, propiedad de Andrés del Puerto y Vicente Rementería, trabajo que mantuvo casi hasta el final de su vida, aun cuando el hotel pasó a formar parte de la cadena Howard Johnson’s. Su amistad con Del Puerto lo llevó a participar, a partir de 1985, en el programa de televisión Rincón Bohemio, en Telever (filial de Televisa en Veracruz), donde Del Puerto era el comentarista y Memo comentarista y pianista; un programa, dice Figueroa, “que llegaría a llenar toda una época en la vida musical del puerto de Veracruz […]”. Esa experiencia en el ámbito de la televisión sería muy importante para que Salamanca participara en el programa Boleros, siempre boleros, que TV Más transmitiría desde el Casino Xalapeño cada semana a fines de los años noventa.
Un proyecto de tipo experimental muy interesante que impulsó Memo fue Son con Son, en el cual el objetivo era fusionar el son cubano y el son jarocho “de una manera novedosa, pero estéticamente válida”, apunta Figueroa. En el proyecto acompañaron a Salamanca, la actriz y cantante Ofelia Medina, el arpista Andrés Alfonso Vergara, el sonero Gilberto Gutiérrez y el percusionista César Córdoba, y se presentó con el nombre de “Otro fandango veracruzano” el 21 abril de 1987 al inaugurarse el IVEC. Esta introducción del piano en el son jarocho más tarde cristalizaría en el disco Soneros de la Cuenca, con la participación del grupo tlacotalpeño Siquisirí. Con este original trabajo, señala Figueroa, “el maestro Salamanca demuestra que el piano, si se sabe ejecutar como se debe, es perfectamente compatible con el son jarocho, a pesar de pertenecer a dos tradiciones musicales distintas”.
Un último momento de la vida de Memo que vale la pena mencionar, es el trabajo que realizó como director de la Casa Museo Agustín Lara desde 1999 hasta mediados de la década de 2000. En el estudio Azul y Plata, réplica del de la XEW, donde Agustín Lara transmitía su famoso programa La Hora Azul, Salamanca crea Los Miércoles Bohemios, conciertos de música romántica que “se convierten muy pronto en referencia indispensable para los amantes de la música romántica y la trova en el puerto de Veracruz, para los laristas en específico y para los boleristas en general”.
En los Miércoles Bohemios participaron cantantes como Enrique García Villa, Carmelita González, Matty Bello, las hemanas Laura y Carmen Rotstein, Jorge Balam y Aminta Ruiz Pazos.
Este periodo también representa el regreso de Memo al mundo del disco: en 2001, en el marco del homenaje que le rinde el Gobierno del Estado de Veracruz, a través de la Secretaría de Educación y Cultura y el IVEC, presenta Pianoson, grabado en vivo en el estudio Azul y Plata y que “ejemplifica muchas de las facetas de Memo en los últimos años de sus vida”; en 2005 graba, con la Orquesta Danzonera de la organización Tres Generaciones del Danzón Veracruzano, Danzoneando, y en junio de 2007, aparece el que sería su último trabajo discográfico: Grandes de Tlacotalpan: entre décimas y sones, en el que se aprecian “dos de las facetas que comunicaban a Memo Salamanca con su tierra natal: la parte jarocha y la parte rumbera”.
No puede dejar de mencionarse que Memo recibe en 2004, durante la realización del Forum 2004 Danzones en el Puerto, el Premio Nacional a la Preservación y Difusión del Danzón “Rosa Abadala Gómez”, y en 2006, en el marco del III Festival Danzón Habana, dedicado a Veracruz y organizado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, un homenaje “por su trayectoria dentro de la música cubana y en especial el danzón en México”... el enorme músico tlacotalpeño murió el 3 de agosto de 2008.
Fuente: ULÚA. Revista de Historia, Sociedad y Cultura, Año 10/Núm. 20, julio-diciembre de 2012, Memo Salamanca, por Horacio Guadarrama Olivera.
Disfrute Tengo una Esperancita, con Memo Salamanca y su Combo.
jueves, 9 de julio de 2020
Llegó la fiesta - Edmundo Arias y su Orquesta
Edmundo Arias, hijo de un viejo cantor y guitarrero antioqueño, nació en Tuluá, el 12 de diciembre de 1925.
Se instaló en Medellín en 1951, compuso más de mil melodías, más de cien fueron éxitos, interpretadas por agrupaciones famosas como la Billos Caracas Boys, Los Melódicos, el mismo Pacho Galán y Lucho Bermúdez, quienes fueron más protagonistas que él; modesto en su forma de ser.
Acompañó a grandes boleristas como Tito Cortés, Chepito Giraldo, Raúl López y Bobby Ruiz.
Su influencia fue la música cubana, especialmente la Sonora Matancera, el Trío Matamoros y la Orquesta Riverside.
Trabajó para Discos Silver, Codiscos, Sonolux y Discos Fuentes.
Se cuenta que tocaba el bajo en el Hotel Estación de Buenaventura, donde se dejó contagiar de las melodías de Pérez Prado, a quien admiraba mucho, Benny Moré, los diferentes cantantes de la Sonora Matancera y por esa música que se escuchaba en el puerto hasta que le dijo a su mamá que se iba para Medellín porque allá estaban las casas disqueras.
... Un músico que se oyó popularmente en la década de los cincuentas y sesentas. Murió en un enero de 1993. Hoy en día poco se le recuerda y escucha...
Fuente: Diario Occidente, viernes, 16 de diciembre de 2011, Sección Opinión, por Umberto Valverde
Fuente: Diario Occidente, viernes, 16 de diciembre de 2011, Sección Opinión, por Umberto Valverde
P. D. En la publicación fuente se menciona el 12 de diciembre de 1925 como la fecha de nacimiento del maestro Arias, seguramente sea un error ya que en muchas fuentes se afirma que tal fecha es el 5 de diciembre de 1925.
Fue un maestro en toda la extensión de la palabra. Edmundo Arias dejó tras sí una estela musical que está a la par de otros grandes artistas de la música tropical colombiana, como Pacho Galán, Lucho Bermúdez, Pedro Laza, Rufo Garrido y otros tantos que, por cuestión de espacio, no es posible mencionarlos en este momento. Llegó la fiesta, Disfrútelo.
miércoles, 8 de julio de 2020
martes, 7 de julio de 2020
El negro José (Candombé para José) - Joe Rodríguez y su Grupo Latino
Esta canción la compuso el argentino Roberto Ternán, y la popularizaron los presos políticos en los campos de detención durante la dictadura chilena de Pinochet. Cuentan que "era cantada en distintas ocasiones: cuando llegaba un nuevo prisionero o alguno salía en libertad, para iniciar y terminar presentaciones artísticas, o para darle ánimo a alguien que era torturado o recibía un castigo".
Acerca del autor
Roberto Ternán, de madre salteña y padre tucumano, nació en Buenos Aires el 15 de Septiembre de 1943.
Su primer canción es “Bagualera de los valles” pero su primer éxito es, indudablemente,“Candombe para José” que graba aproximadamente en el año 1973. Junto con su disco aparecen simultáneamente diversas grabaciones de distintos conjuntos de esa época, pero son finalmente “Los Tucu Tucu” los que logran la mayor difusión para llevar al éxito a dicho tema.
En 1980, requerido por el éxito de “El Negro José” (título con el que se denomina en el exterior el “Candombe para José”) viaja a México realizando recitales en el Distrito Federal, Jojutla, Monterrey, Puebla y otros lugares. En el año 1982 vuelve a México con la idea de radicarse para dedicarse exclusivamente a la composición; compone alrededor de veinte temas actualmente grabados por artistas mexicanos, pero el temor al desarraigo lo hacen regresar a su país a los cuatro o cinco meses.
¿Quién fue el negro José?
Cuenta el autor de esta obra: "Estando en Montevideo, un día fui a comer a un humilde club del barrio Buceo, poblado de pescadores. Ahí vi a José, un joven de 20 años, que bailaba un candombe. Me sorprendió su danza y cómo tocaba el bongó. Una hora después, ya tenía la letra. A los tres días, la musicalicé. Tres meses más tarde, recién le hice el estribillo".
El negro José era un joven uruguayo que el argentino Roberto Ternán se encontró bailando candombe en un humilde club del barrio Buceo de Montevideo, Uruguay. Ternán quedó sorprendido de su baile y de su manera de tocar el bongó. Esa fue la inspiración que tuvo hace más de 30 años el argentino Roberto Ternán para componer “Candombe para José”. Esta canción ha recorrido el mundo entero, traspasando fronteras tanto geográficas como musicales. Ha sido musicalizada en distintas versiones, pasando de un género musical a otro, constituyendo diferentes significados en contextos sociopolíticos particulares, y especialmente popularizada como cumbia...
La internacionalización del negro José
En año 1978 la Sonora Palacios del Perú (conocida también como Combo Palacios y Los Virtuosos de la Salsa) edita su disco “Lo Mejor de Sonora Palacios” en el que se incluye su versión de “Candombe para José”, siguiendo el arreglo de Los Vikings en ritmo de cumbia, pero con la instrumentación propia de las sonoras. Esta versión cumbianchera del “Candombe para José” se popularizó en gran medida, especialmente por su ritmo festivo, la hizo recorrer toda América latina, siendo incluso incluida en el repertorio de la Sonora Dinamita de Colombia...
Fuentes:
https://postigodeorcasas.blogspot.com/2015/09/118-malena-entre-cumbias-y-cumbiambas.html
https://loscardones.wordpress.com/2014/11/27/biografia-de-roberto-ternan/
Por problemas técnicos no lo puedo publicar, pero aquí le comparto extracto del audio de una entrevista realizada a
Roberto Ternán, de un programa emitido el 22 de septiembre de 2018 por
Radio Nacional Salta y donde él habla en particular de "Candombe para
José", como parte de su extensa obra. El programa completo se llama
"Argentina canta Así con Roberto Ternán" y está en youtube:
https://www.youtube.com/watch?v=n_ZxurLZPPI&t=7139s
Aunque su título original es "Candombe para José" es más conocido como
"El negro José", y una de las mejores versiones, si no es que la mejor
((en mi opinión, y cada quien tendrá la suya)), es la de Joe Rodríguez y
su Grupo Latino, que aquí coloco para su disfrute.
lunes, 6 de julio de 2020
viernes, 3 de julio de 2020
jueves, 2 de julio de 2020
martes, 30 de junio de 2020
lunes, 29 de junio de 2020
viernes, 26 de junio de 2020
jueves, 25 de junio de 2020
miércoles, 24 de junio de 2020
El africano - Calixto Ochoa y su Conjunto
"¿Mama, qué será lo que quiere el negro?"
Una de las canciones con las que más se asocia al juglar Calixto Ochoa es El africano, tema que traspasó fronteras luego de que el merenguero dominicano Wilfrido Vargas le hiciera su propia versión.
Lo que muchos desconocen es que detrás de la creación de esta joya musical se esconden una serie de anécdotas e historias pocos conocidas, pero reveladoras de verdades ocultas.
Lo primero que hay que decir de la canción, prensada en Barranquilla en 1983 por la disquera Felito Records, en el LP Calixto Ochoa y su Conjunto, es que la obra no es de la autoría plena del juglar de Valencia de Jesús (Valledupar), Calixto Ochoa. La pegajosa letra es del corozalero Wilfrido Carmelo Martínez Mattos, conocido como ‘Manduquito’. La razón por la que figura el crédito de Calixto como coautor, la explica el mismo ‘Manduquito’:
“La letra es mía en su totalidad, Calixto lo que le hizo fue ponerle los arreglos musicales. Yo la tengo registrada y aparezco como su único autor literario. Este era un tema que nadie me quería grabar, y fue ‘El negro Cali’ quien mostró interés. Inicialmente le presenté un tema denominado Manduquito, que le gustó mucho; pero cuando luego escuchó El africano, ‘quedó frío’, porque estaba cargado de mucha picardía y me confesó que este sería un tema sorpresa con el que nos conocerían por todas partes”.
Esta premonición que lanzó Calixto Ochoa se cumplió, y el tema fue grabado por su conjunto ese mismo año (1983). Al año siguiente lo grabó Wilfrido Vargas, quien extendió el éxito por los cinco continentes. Sobre la concepción del tema el corozalero señaló que lo hizo porque según él, las mujeres colombianas apenas escuchan a un hombre hablar una lengua extranjera quedan impresionadas.
“A inicio de los 80 fuimos invadidos por los LP que llegaban de África, los cuales sonaban en los picós y me llamaba la atención que uno no entendía nada de lo que cantaban, y solo gozaba con el ritmo. Así que empecé a decir un poco de ‘locuras’ desde el principio, y ya en el desarrollo le metí mucho picante con un negro que es inquieto y que busca una cosa rica”, declaró Manduquito entre risas.
Otro que entregó detalles sobre este hit fue Eduardo Dávila Santiago, quien realizó la producción musical, pues para la época era ingeniero de sonido del estudio Felito Récord. Dávila recordó el momento exacto en que salió al ruedo esta pieza musical:
“Calixto iba a grabar un LP, y don Félix Butrón, que era el dueño de la disquera, le había pedido que hiciera dos canciones con el sonero Saulo Sánchez. Grabaron Las flores y El huevo, en las cuales se puede apreciar la bella voz de Saulo y la excelente digitación de Calixto en el acordeón. Tras finalizar la grabación de los dos números, don Félix sorprendió a Calixto pidiéndole un tema extra para un LP variado que tenía planeado”, recuerda Dávila. En este momento es que aparece El africano, por accidente, agrega.
“Calixto no tenía nada preparado, de pronto su corista ‘Manduquito’ empieza a tararear El africano, el cual nos gustó a todos por la chispa de la letra. De inmediato Calixto agarró el acordeón, pero no encontraba las notas para acompañarlo, es por eso que la introducción es enredada, ya que aparece ‘Manduquito’ diciendo unas cosas sin sentido con una escala musical invertida”, explicó el ingeniero de sonido.
Eduardo Dávila confiesa también que captó mucha desafinación en William ‘Manduquito’ Martínez, por lo que para evitar retrasos en la producción, sugirió que el tema lo grabara una mujer, ya que no le quedaba bien a un hombre decir “¿Mama, qué será lo que quiere el negro?”. Fue así como surgió el nombre de Amina Jiménez, quien había grabado con Pacho Galán.
Amina Jiménez le puso su voz a la versión original.
“Fui a Soledad y la traje al estudio para que le pusiera pimienta a la canción, y lo hizo muy bien, con mucha picardía. Al final nos quedaban unos baches que Calixto sugirió fueran llenados por un trombón, y le delegó esa tarea a Rosendo Martínez de Los Corraleros de Majagual, quien completó así la tarea”.
‘Manduquito’ coincidió con la versión de Eduardo Dávila, y agregó que jamás tuvo problemas con Calixto Ochoa sobre la autoría del tema. Solo tuvo un litigio jurídico con Wilfrido Vargas, quien grabó el disco y quiso apropiarse de los derechos de autor. “Yo demandé a Wilfrido Vargas porque no me reconoció mis créditos, y jamás recibí las regalías por la comercialización de su versión. Ese caso transcendió a los medios internacionales, y tras dar la pelea, finalmente le tocó reconocerme hasta el último peso”, afirma ‘Manduquito’.
La internacionalización
“Fui a Soledad y la traje al estudio para que le pusiera pimienta a la canción, y lo hizo muy bien, con mucha picardía. Al final nos quedaban unos baches que Calixto sugirió fueran llenados por un trombón, y le delegó esa tarea a Rosendo Martínez de Los Corraleros de Majagual, quien completó así la tarea”.
‘Manduquito’ coincidió con la versión de Eduardo Dávila, y agregó que jamás tuvo problemas con Calixto Ochoa sobre la autoría del tema. Solo tuvo un litigio jurídico con Wilfrido Vargas, quien grabó el disco y quiso apropiarse de los derechos de autor. “Yo demandé a Wilfrido Vargas porque no me reconoció mis créditos, y jamás recibí las regalías por la comercialización de su versión. Ese caso transcendió a los medios internacionales, y tras dar la pelea, finalmente le tocó reconocerme hasta el último peso”, afirma ‘Manduquito’.
La internacionalización
En cuanto salió al mercado, El africano de Calixto Ochoa y ‘Manduquito’ comenzó a sonar con fuerza por toda la Costa Caribe, especialmente en Cartagena y Barranquilla. Fue en esta última ciudad en la que el dominicano Wilfrido Vargas lo escuchó por primera vez. Lo impactó de tal manera la jocosidad de la letra que se animó a hacer su propia versión.
“En 1984 iba a hacer una grabación, y en el recorrido en el taxi escuché a una muchacha que decía: “Mama, el negro está rabioso, quiere pelear conmigo”. Encontré una trama interesante porque la dama termina diciendo,“¿mama que será lo que quiere el negro?”, así que le dije al taxista que esa chica era bien hipócrita; pero a la vez pensé que quién había compuesto esto era un genio, porque lograba sacar risas a quién lo escuchaba. Así que desde ese mismo instante supe que eso era un éxito asegurado, y le ordené al conductor que se devolviera a buscar el LP, para saber quién era el responsable de semejante joya”, explicó Wilfrido Vargas.
Tras descubrir que era una obra de Calixto Ochoa y su conjunto, y conocer lo importante que era esta agrupación para el folclor colombiano, el trompetista y cantante hizo la grabación en esa misma tarde. “Me demoré solo seis horas en el estudio. Al otro día estaba siendo procesada y al tercer día el tema ya estaba debutando en la emisora más importante de New York. En una semana y media ya era número uno y en 15 días podría decir que ya lo conocía el mundo entero”, dijo con seguridad el músico que incluyó en esa misma producción Abusadora, El comején, El hombre divertido y Ron pa’ todo el mundo de Dolcey Gutiérrez.
Fuente: aldia.co
martes, 23 de junio de 2020
lunes, 22 de junio de 2020
viernes, 19 de junio de 2020
jueves, 18 de junio de 2020
miércoles, 17 de junio de 2020
martes, 16 de junio de 2020
La negra Concepción - Efraín Orozco y su Gran Orquesta de Las Américas
Efraín Orozco Morales
1898 - 1975
Efraín Orozco ha sido uno de los músicos más inquietos y dinámicos de Colombia.
Sus comienzos artísticos tuvieron lugar en Bogotá, a donde fue desde su nativo Popayán, cuando todavía la capital colombiana vivía bajo la influencia de la música popular romántica que tantos y tan merecidos laureles alcanzó con las composiciones inolvidables de Morales Pino, Luis A. Calvo, Emilio Murillo y demás músicos del centenario y de un poco antes.
Cuando todavía se escuchaba a los grupos musicales bajo la influencia de aquellas felices veladas de antaño, en las que competían las estudiantinas de Wills y de Patiño. Y en los viejos cafetines un piano desgranaba en los amaneceres bambucos y pasillos.
Orozco, avanzando sobre su misma época, creó la que puede calificarse como primera "Orquesta Espectáculo" de Colombia, aportó sus aficiones jazzísticas y estimuló vocaciones como la de un Carlos Julio Ramírez que le acompañó en su gira por el sur hasta Buenos Aires, en pos de aquella su consagración definitiva.
Orozco llevó a Buenos Aires la música colombiana tocada a gran orquesta. Bambucos y pasillos, romanzas y canciones con arreglos ambiciosos que dieron un toque moderno a los aires tradicionales. Y halló en la capital argentina a otro colombiano que viajaba con un equipaje de inquietudes y ambiciones: Jacinto Jaramillo.
Fue entonces cuando entre los dos comenzaron a hablar a los argentinos de la música de las costas colombianas. Y a crear la inquietud que haría posible el triunfo posterior de otros artistas y directores que conocían los secretos de esa clase de música.
Por entonces ya en los salones de su tierra colombiana comenzaban a bailarse el porro y la cumbia que alternaban con las rumbas y las congas. Y naturalmente Efraín Orozco fue requerido para que grabara varias de esas melodías con su Gran Orquesta de Las Américas que tanto éxito conquistaba en Buenos Aires, discos destinados a su país.
Las versiones de Efraín Oroxco no están posiblemente muy ajustadas a la ortodoxia de esos ritmos. Hay que tener en cuenta que vivía otro ambiente y que de ese ambiente eran sus músicos. Estaba lejos de la tierra y apenas le llegaban como punto de referencia partituras y grabaciones realizadas con técnica muy incipiente.
Pero fueron muy bien recibidas. Y puede decirse que marcaron una época en Colombia a donde iban en remesas de miles, que se agotaban prontamente apenas desempacados y que desde entonces son reclamados con insistencia por los aficionados a la música popular bailable.
Fuente: portada trasera del disco.
Este es "Un disco para bailar recordando... Para vivir otra vez tiempos muy queridos... Porque fueron muchos, incontables, los romances que se acunaron al compás de esta música de siempre, y enorme la alegría que ayer desparramó entre los colombianos y que hoy regresa amable, con la misma emoción de entonces".
Disfrute esta rumba de los veracruzanos Cuates Castilla ("La negrita Concepción"), cantan Los Hermanos Prado.
Sus comienzos artísticos tuvieron lugar en Bogotá, a donde fue desde su nativo Popayán, cuando todavía la capital colombiana vivía bajo la influencia de la música popular romántica que tantos y tan merecidos laureles alcanzó con las composiciones inolvidables de Morales Pino, Luis A. Calvo, Emilio Murillo y demás músicos del centenario y de un poco antes.
Cuando todavía se escuchaba a los grupos musicales bajo la influencia de aquellas felices veladas de antaño, en las que competían las estudiantinas de Wills y de Patiño. Y en los viejos cafetines un piano desgranaba en los amaneceres bambucos y pasillos.
Orozco, avanzando sobre su misma época, creó la que puede calificarse como primera "Orquesta Espectáculo" de Colombia, aportó sus aficiones jazzísticas y estimuló vocaciones como la de un Carlos Julio Ramírez que le acompañó en su gira por el sur hasta Buenos Aires, en pos de aquella su consagración definitiva.
Orozco llevó a Buenos Aires la música colombiana tocada a gran orquesta. Bambucos y pasillos, romanzas y canciones con arreglos ambiciosos que dieron un toque moderno a los aires tradicionales. Y halló en la capital argentina a otro colombiano que viajaba con un equipaje de inquietudes y ambiciones: Jacinto Jaramillo.
Fue entonces cuando entre los dos comenzaron a hablar a los argentinos de la música de las costas colombianas. Y a crear la inquietud que haría posible el triunfo posterior de otros artistas y directores que conocían los secretos de esa clase de música.
Por entonces ya en los salones de su tierra colombiana comenzaban a bailarse el porro y la cumbia que alternaban con las rumbas y las congas. Y naturalmente Efraín Orozco fue requerido para que grabara varias de esas melodías con su Gran Orquesta de Las Américas que tanto éxito conquistaba en Buenos Aires, discos destinados a su país.
Las versiones de Efraín Oroxco no están posiblemente muy ajustadas a la ortodoxia de esos ritmos. Hay que tener en cuenta que vivía otro ambiente y que de ese ambiente eran sus músicos. Estaba lejos de la tierra y apenas le llegaban como punto de referencia partituras y grabaciones realizadas con técnica muy incipiente.
Pero fueron muy bien recibidas. Y puede decirse que marcaron una época en Colombia a donde iban en remesas de miles, que se agotaban prontamente apenas desempacados y que desde entonces son reclamados con insistencia por los aficionados a la música popular bailable.
Fuente: portada trasera del disco.
Este es "Un disco para bailar recordando... Para vivir otra vez tiempos muy queridos... Porque fueron muchos, incontables, los romances que se acunaron al compás de esta música de siempre, y enorme la alegría que ayer desparramó entre los colombianos y que hoy regresa amable, con la misma emoción de entonces".
Disfrute esta rumba de los veracruzanos Cuates Castilla ("La negrita Concepción"), cantan Los Hermanos Prado.
La negra Concepción - Efraín Orozco y su Gran Orquesta de Las Américas
lunes, 15 de junio de 2020
viernes, 12 de junio de 2020
jueves, 11 de junio de 2020
miércoles, 10 de junio de 2020
martes, 9 de junio de 2020
lunes, 8 de junio de 2020
viernes, 5 de junio de 2020
jueves, 4 de junio de 2020
El Toro Miura - Los Corraleros de Majagual
Los Corraleros de Majagual era una agrupación única en el mundo y a la que todavía se le considera el máximo taller de música bailable realizado en Colombia en todos los tiempos.
Prácticamente todos sus integrantes eran compositores: Calixto Ochoa, Eliseo Herrera, Lisandro Meza, César Castro, Enrique Bonfante, Julio Erazo, Alfredo Gutiérrez, Lucho Argaín y "Chelo" Cáceres Land, entre otros.
Hicieron melodías en casi todos los ritmos, pero pocos porros. Sin embargo, los que grabaron fueron de gran factura y tal es el caso de “El Toro Miura”, otra obra realizada por el queridísimo "Kike" Bonfante cuando esta agrupación ni soñaba en llegar a ser el conjunto folklórico más importante del continente americano.
Los Corraleros de Majagual, de "Kike" Bonfante: “El Toro Miura”. Disfrútelo.
Prácticamente todos sus integrantes eran compositores: Calixto Ochoa, Eliseo Herrera, Lisandro Meza, César Castro, Enrique Bonfante, Julio Erazo, Alfredo Gutiérrez, Lucho Argaín y "Chelo" Cáceres Land, entre otros.
Hicieron melodías en casi todos los ritmos, pero pocos porros. Sin embargo, los que grabaron fueron de gran factura y tal es el caso de “El Toro Miura”, otra obra realizada por el queridísimo "Kike" Bonfante cuando esta agrupación ni soñaba en llegar a ser el conjunto folklórico más importante del continente americano.
Los Corraleros de Majagual, de "Kike" Bonfante: “El Toro Miura”. Disfrútelo.
El Toro Miura - Los Corraleros de Majagual
miércoles, 3 de junio de 2020
martes, 2 de junio de 2020
lunes, 1 de junio de 2020
viernes, 29 de mayo de 2020
Tusuchendo el anaco - Ricardo Suntaxi
Tusuchendo el anaco - Ricardo Suntaxi
De la autoría de Luis Godoy, este sanjuanito ecuatoriano es también conocido como "El baile de San Juan" y en él su autor abunda en quechuismos. Un gran éxito con Ricardo Suntaxi, disfrútelo.
Letra:
Letra:
Por ahí viene bailando mi guambra
el San Juan, el San Juan,
por ahí viene bailando mi guambra
el San Juan, el San Juan,
a la fiesta de mi patrón va mi longa, mi longa,
a la fiesta de mi patrón va mi longa, mi longa.
Baila baila longuita, baila más,
aprovecha que de esta no hay otra más,
baila baila longuita, baila más,
aprovecha que de esta no hay otra más,
tusuchendo el anaco por aquí por allá,
tusuchendo el anaco por aquí por allá.
el San Juan, el San Juan,
por ahí viene bailando mi guambra
el San Juan, el San Juan,
a la fiesta de mi patrón va mi longa, mi longa,
a la fiesta de mi patrón va mi longa, mi longa.
Baila baila longuita, baila más,
aprovecha que de esta no hay otra más,
baila baila longuita, baila más,
aprovecha que de esta no hay otra más,
tusuchendo el anaco por aquí por allá,
tusuchendo el anaco por aquí por allá.
jueves, 28 de mayo de 2020
miércoles, 27 de mayo de 2020
martes, 26 de mayo de 2020
lunes, 25 de mayo de 2020
viernes, 22 de mayo de 2020
jueves, 21 de mayo de 2020
miércoles, 20 de mayo de 2020
martes, 19 de mayo de 2020
lunes, 18 de mayo de 2020
viernes, 15 de mayo de 2020
Los Gavilanes - Los Gavilanes de la Costa
Los Gavilanes de la Costa
Una sola producción bastó para ponerlos en el panorama de la música tropical de Colombia gracias a que de inmediato se impusieron con temas tan importantes como la gaita "Dame café", el paseo "Negra querida" y el paseaito "José Dolores". Precisamente su primer y único álbum lo titularon Dame café y se entregó al mercado en 1965.
Los Gavilanes de la Costa nacieron algún buen día, cuando José Castro, Policarpo Calle, Eusebio Campillo, Cástulo Padilla, Armando Barrios y Esmelín Zambrano, entusiastas muchachos de la Costa Norte de Colombia, se unieron para constituir dicho conjunto.
Con ellos, el auditorio quedó sorprendido del acoplamiento que expusieron y de su primer álbum, cuyo repertorio fue elaborado por ellos mismos con una sola intención, que basta por todas, gustar.
No se limitaron a montar su repertorio con base en dos o tres ritmos, sino que se extendieron con prodigalidad en la interpretación de la cumbia, el merengue, la gaita, el paseo, el pasaje y se extendieron hasta expresiones del Caribe como la charanga.
Fuente: Discos Fuentes.
Disfrute el tema de Los gavilanes.
Los Gavilanes de la Costa nacieron algún buen día, cuando José Castro, Policarpo Calle, Eusebio Campillo, Cástulo Padilla, Armando Barrios y Esmelín Zambrano, entusiastas muchachos de la Costa Norte de Colombia, se unieron para constituir dicho conjunto.
Con ellos, el auditorio quedó sorprendido del acoplamiento que expusieron y de su primer álbum, cuyo repertorio fue elaborado por ellos mismos con una sola intención, que basta por todas, gustar.
No se limitaron a montar su repertorio con base en dos o tres ritmos, sino que se extendieron con prodigalidad en la interpretación de la cumbia, el merengue, la gaita, el paseo, el pasaje y se extendieron hasta expresiones del Caribe como la charanga.
Fuente: Discos Fuentes.
Disfrute el tema de Los gavilanes.
Los Gavilanes - Los Gavilanes de la Costa
jueves, 14 de mayo de 2020
miércoles, 13 de mayo de 2020
Cumbia en do menor - Lito Barrientos y su Orquesta
Lito Barrientos
1915 - 2008
La historia de Lito Barrientos engalana la cultura de El Salvador, el país centroamericano que lo vio crecer y al que le brindó su gran talento musical que conquistó diversas fronteras. Hoy su nombre tiene un brillo especial gracias a la labor que hizo en pro de la música de su país.
Su verdadero nombre, Rafael Barrientos, y nació en Armenia, Sonsonate, El Salvador, en julio de 1915. Su padre, Pedro José Barrientos, era agricultor y su madre, Enriqueta Marroquín, era comerciante. Tuvo tres hermanos aficionados a la música que tocaban en una marimba titulada Bella Armenia. Uno de ellos, dedicado a la música, fue el primero en visitar como músico a San Salvador y después a Europa. Formaba parte de un grupo musical que se llamaba Marimba Atlacatl.
Lito fue alumno del maestro del coro del pueblo que vivía a trescientos metros de su casa. “Empezamos con la marimba, casi todos siempre empiezan de oído, pero como había un maestro de coro ahí en Armenia que formó una escuela de enseñanza musical, con él empecé a conocer las corcheas y las semi-corcheas”. Luego se unió al grupo de Toño Córdoba, un marimbista.
Fue comerciante y al mismo tiempo ejecutante de la marimba, en el grupo Alma India, al cual se integró cuando fue invitado porque lo reconocieron como hermano de Leopoldo Barrientos, quien ya era famoso en su ejecución.
Aprendió en Sonsonate la ejecución del trombón, gracias a su participación en la banda Rafael Álvarez Monchez. Recuerda al filántropo Gustavo Vides Valdés, un cultivador de Café de Santa Ana. Él los contrató para amenizar una fiesta de los trabajadores. Luego de la presentación inciaron tan buena relación que el señor Gustavo Vides Valdés les financió la fundación del grupo Pony Meca, que era la marca del café que él producía. Fue en 1935.
Su vida lo llevaría luego a Costa Rica, Panamá, Colombia y otras regiones de Centroamérica. Cuando fundó su orquesta debutó en San Salvador en el Casino Salvadoreño, esquina opuesta al Parque Barrios. Con el tiempo alcanzó el liderazgo total. En la radio tenía un programa semanal de una hora. En las fiestas cobraban de cincuenta a cien pesos, dependiendo del lugar, cuando un buen par de zapatos costaba dos pesos. Su orquesta acompañó a Tongolele, a Lucho Gatica, a Marco Antonio Muñíz, a Los Churumbeles de España.
En uno de sus viajes a Colombia grabó con la fábrica Tropical de Barranquilla Burbuja y Pimienta. Eso fue un cañonazo. También grabó para Discos Fuentes de Medellín el tema Very, very, well, obra de Antonio Fuentes y otro éxito tremendo en Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela, México y Estados Unidos. Ese fue el éxito más grande que tuvo.
En la última estadía de nueve meses en Colombia, los músicos locales protestaron, hasta que por medio de una ley, lograron vedar el trabajo de la Orquesta Internacional de Lito Barrientos - internacional porque sus integrantes eran de tres o cuatro nacionalidades-. En ese período conoció la cumbia que sólo se tocaba en la costa colombiana y con ella invadió a su país. “En el interior ...” –nos dice- “... se tocaba el bambuco, el pasillo, un montón de ritmos distintos que no tienen nada de vallenato, ni de mapalé, ni de porro, ni nada de eso, eso es solamente de la costa, que la componen Santa Marta, Cartagena, Montería, Barranquilla y en Cali también. A partir del primer viaje yo ya venía con cumbias; en un principio cuando iba a tocar a una fiesta me decían: –Ah! Miren, no toquen esa música, muy alegre, hombre. Así decían, porque yo les metía música colombiana: –No, no, no, no, no toquen esa música, toquen como tocaban antes... desde que fueron a Colombia ustedes están metiendo esa música que sólo es bulla, sólo es bulla, sólo es bulla–. Y ahora lo primero que piden es música alegre y tropical de Colombia. Influyó más cuando empecé a traer música de discos grabados. Yo traje discos de Los Melódicos y de la Billos Caracas, que nunca se habían oído aquí. Así se fue metiendo más. Al tocarse en radio la gente los fue oyendo y le fue agarrando sabor, hasta que se inundó de música colombiana, así es que esa música nosotros la trajimos pero porque la veníamos tocando”.
“Ya empiezo a traer música y sobre todo yo traía la que grabábamos nosotros allá. Entonces, como aquí no habían fábricas de discos, sólo la orquesta de Lito Barrientos sonaba, porque yo traía la música ya grabada y naturalmente por hacerle propaganda a la orquesta, impulsaba eso. Hice el trato con Ómar González para la Radio Reloj y se puso de moda en primer lugar la Radio Reloj dentro de El Salvador, vino el Pájaro picón, Por qué no te quitas el saco, Te estás poniendo flaca, y así un montón de música colombiana. Estamos hablando apenas de 1955”.
Autor de Son guanaco y Montserrat, es también fundador de la Unión General de Artistas Salvadoreños -UGASAL-, de la Sociedad de Autores, Compositores e Intérpretes -SACIM-, entre otras entidades, y propietario del sello “Discolito”.
Ha sido ganador de El Congo de Oro, galardón que otorga el Festival de Orquestas del Carnaval de Barranquilla, Colombia; La orden José Matías Delgado y la orden Hijo Meritísimo de El Salvador. El premio Ingenio 2006, de El Salvador, estuvo dedicado a Lito Barrientos, evento que fue organizado por el Centro Nacional de Registro (CNR).
Su verdadero nombre, Rafael Barrientos, y nació en Armenia, Sonsonate, El Salvador, en julio de 1915. Su padre, Pedro José Barrientos, era agricultor y su madre, Enriqueta Marroquín, era comerciante. Tuvo tres hermanos aficionados a la música que tocaban en una marimba titulada Bella Armenia. Uno de ellos, dedicado a la música, fue el primero en visitar como músico a San Salvador y después a Europa. Formaba parte de un grupo musical que se llamaba Marimba Atlacatl.
Lito fue alumno del maestro del coro del pueblo que vivía a trescientos metros de su casa. “Empezamos con la marimba, casi todos siempre empiezan de oído, pero como había un maestro de coro ahí en Armenia que formó una escuela de enseñanza musical, con él empecé a conocer las corcheas y las semi-corcheas”. Luego se unió al grupo de Toño Córdoba, un marimbista.
Fue comerciante y al mismo tiempo ejecutante de la marimba, en el grupo Alma India, al cual se integró cuando fue invitado porque lo reconocieron como hermano de Leopoldo Barrientos, quien ya era famoso en su ejecución.
Aprendió en Sonsonate la ejecución del trombón, gracias a su participación en la banda Rafael Álvarez Monchez. Recuerda al filántropo Gustavo Vides Valdés, un cultivador de Café de Santa Ana. Él los contrató para amenizar una fiesta de los trabajadores. Luego de la presentación inciaron tan buena relación que el señor Gustavo Vides Valdés les financió la fundación del grupo Pony Meca, que era la marca del café que él producía. Fue en 1935.
Su vida lo llevaría luego a Costa Rica, Panamá, Colombia y otras regiones de Centroamérica. Cuando fundó su orquesta debutó en San Salvador en el Casino Salvadoreño, esquina opuesta al Parque Barrios. Con el tiempo alcanzó el liderazgo total. En la radio tenía un programa semanal de una hora. En las fiestas cobraban de cincuenta a cien pesos, dependiendo del lugar, cuando un buen par de zapatos costaba dos pesos. Su orquesta acompañó a Tongolele, a Lucho Gatica, a Marco Antonio Muñíz, a Los Churumbeles de España.
En uno de sus viajes a Colombia grabó con la fábrica Tropical de Barranquilla Burbuja y Pimienta. Eso fue un cañonazo. También grabó para Discos Fuentes de Medellín el tema Very, very, well, obra de Antonio Fuentes y otro éxito tremendo en Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela, México y Estados Unidos. Ese fue el éxito más grande que tuvo.
En la última estadía de nueve meses en Colombia, los músicos locales protestaron, hasta que por medio de una ley, lograron vedar el trabajo de la Orquesta Internacional de Lito Barrientos - internacional porque sus integrantes eran de tres o cuatro nacionalidades-. En ese período conoció la cumbia que sólo se tocaba en la costa colombiana y con ella invadió a su país. “En el interior ...” –nos dice- “... se tocaba el bambuco, el pasillo, un montón de ritmos distintos que no tienen nada de vallenato, ni de mapalé, ni de porro, ni nada de eso, eso es solamente de la costa, que la componen Santa Marta, Cartagena, Montería, Barranquilla y en Cali también. A partir del primer viaje yo ya venía con cumbias; en un principio cuando iba a tocar a una fiesta me decían: –Ah! Miren, no toquen esa música, muy alegre, hombre. Así decían, porque yo les metía música colombiana: –No, no, no, no, no toquen esa música, toquen como tocaban antes... desde que fueron a Colombia ustedes están metiendo esa música que sólo es bulla, sólo es bulla, sólo es bulla–. Y ahora lo primero que piden es música alegre y tropical de Colombia. Influyó más cuando empecé a traer música de discos grabados. Yo traje discos de Los Melódicos y de la Billos Caracas, que nunca se habían oído aquí. Así se fue metiendo más. Al tocarse en radio la gente los fue oyendo y le fue agarrando sabor, hasta que se inundó de música colombiana, así es que esa música nosotros la trajimos pero porque la veníamos tocando”.
“Ya empiezo a traer música y sobre todo yo traía la que grabábamos nosotros allá. Entonces, como aquí no habían fábricas de discos, sólo la orquesta de Lito Barrientos sonaba, porque yo traía la música ya grabada y naturalmente por hacerle propaganda a la orquesta, impulsaba eso. Hice el trato con Ómar González para la Radio Reloj y se puso de moda en primer lugar la Radio Reloj dentro de El Salvador, vino el Pájaro picón, Por qué no te quitas el saco, Te estás poniendo flaca, y así un montón de música colombiana. Estamos hablando apenas de 1955”.
Autor de Son guanaco y Montserrat, es también fundador de la Unión General de Artistas Salvadoreños -UGASAL-, de la Sociedad de Autores, Compositores e Intérpretes -SACIM-, entre otras entidades, y propietario del sello “Discolito”.
Ha sido ganador de El Congo de Oro, galardón que otorga el Festival de Orquestas del Carnaval de Barranquilla, Colombia; La orden José Matías Delgado y la orden Hijo Meritísimo de El Salvador. El premio Ingenio 2006, de El Salvador, estuvo dedicado a Lito Barrientos, evento que fue organizado por el Centro Nacional de Registro (CNR).
Fuente: dfprensa@discosfuentes.com.co, enero de 2007
Fallece el 02 de Agosto de 2008 en San Salvador, El Salvador
Hoy lo recuerdo con su famosísima interpretación de la Cumbia en do menor, de Rafael Coides. Disfrútelo.
Hoy lo recuerdo con su famosísima interpretación de la Cumbia en do menor, de Rafael Coides. Disfrútelo.
Cumbia en do menor - Lito Barrientos y su Orquesta
martes, 12 de mayo de 2020
lunes, 11 de mayo de 2020
El alegre pescador / Mi sentimiento / El mochilón / La peste / La varita de caña - Trío Los Isleños
Trío Los Isleños
Tres ocañeros, Oscar Fajardo y los hermanos Jorge y Luis Duran, se reunieron en Barranquilla en un Trío que llamaron Los Provincianos. Oscar hacía la primera voz, Jorge tocaba el requinto y Luis la segunda guitarra. Iniciaron sus presentaciones en la radio, y en el sello Atlantic hicieron sus primeras grabaciones. Contratados para hacer unas presentaciones privadas en Medellín se quedaron dos años grabando bambucos, valses, boleros y música tropical, y actuando en la Voz de Antioquia.
Partieron para Bogotá y allá conocieron a Celestino Cifuentes propietario de radio Girardot quien se los llevó para el puerto (Barranquilla). Celestino Cifuentes tenía una fábrica de discos representada con el sello “Cifuentes”, y Los Provincianos grabaron los boleros “Olvídate de mí” , “Recompensa” , “Qué te han dicho de mí”, y “Mira que eres linda”, “Campesina santandereana” y “Mala mujer”.
Regresaron a Medellín y, en la prensadora de discos de la cadena radial Caracol, grabaron los boleros “Recuérdame”, “Si no estás conmigo”, “Usted”, “La vida es un sueño”, que empezaron a difundirse en las emisoras de la cadena. Como resultado de la campaña promocional, sus discos se vendían con gran demanda y no hubo “pianola” en Colombia en donde no se encontraran estas canciones al lado de los más famosos de los tríos que estaban de moda. Cuando el éxito se asomaba para este trío, se disolvieron por voluntad de sus integrantes, y Oscar Fajardo regresa a Barranquilla.
La historia del Trío Los Isleños empieza donde termina la de Los Provincianos.
Partieron para Bogotá y allá conocieron a Celestino Cifuentes propietario de radio Girardot quien se los llevó para el puerto (Barranquilla). Celestino Cifuentes tenía una fábrica de discos representada con el sello “Cifuentes”, y Los Provincianos grabaron los boleros “Olvídate de mí” , “Recompensa” , “Qué te han dicho de mí”, y “Mira que eres linda”, “Campesina santandereana” y “Mala mujer”.
Regresaron a Medellín y, en la prensadora de discos de la cadena radial Caracol, grabaron los boleros “Recuérdame”, “Si no estás conmigo”, “Usted”, “La vida es un sueño”, que empezaron a difundirse en las emisoras de la cadena. Como resultado de la campaña promocional, sus discos se vendían con gran demanda y no hubo “pianola” en Colombia en donde no se encontraran estas canciones al lado de los más famosos de los tríos que estaban de moda. Cuando el éxito se asomaba para este trío, se disolvieron por voluntad de sus integrantes, y Oscar Fajardo regresa a Barranquilla.
La historia del Trío Los Isleños empieza donde termina la de Los Provincianos.
Oscar Fajardo regresó a Barranquilla, donde se unió a Santander Díaz, músico y compositor de San Juan Nepomuceno nacido el 11 de mayo de 1933, y a Ángel Monsalvo de Barranquilla; corría el año 1953.
Poco después Gastón Guerrero reemplaza a Monsalvo. Gastón había nacido en Itsmina (Chocó) el 24 de Julio de 1927, se destacaba como buen ejecutante del requinto al que le entregaba el sentimiento y el romanticismo propios de su personalidad.
Durante varios meses estuvieron dando serenatas porque eran muy solicitados. El compositor y hombre de radio, Rafael Roncallo Villar, los llevó a su emisora donde convoca un concurso en el que llovieron toda clase de propuestas nominales y al final se optó por escoger el nombre que propuso una candidata de la belleza del Atlántico, la señorita Judy Carbó, y así nació el pomposo y sonoro nombre con que subsistió hasta sus días finales: Trío Los Isleños.
El trío Los Isleños nace cuando empieza la fiebre de los tríos y fue uno de los mejores grupos de este género. La calidad del Trío Los Isleños aunque grande, no tuvo la difusión internacional de otras agrupaciones, sin embargo fueron pilares indiscutidos en la aceptación popular al punto de que estuvieron como protagonistas de lujo en los primeros pasos de la televisión nacional que empezó transmisiones en 1954 e incorporó a este grupo entre los que más ocupaban los estudios. Una de sus más notables características era mezclar en sus presentaciones y en sus discos los boleros con ritmos autóctonos como el bambuco y la cumbia. Sus boleros tenían el encanto adicional de un dejo andino, propio de un grupo que interpretaba también los hermosos pasillos y bambucos. En 1957 emprendieron una extensa gira por Suramérica, con resonantes triunfos en Ecuador, Perú, Chile y Argentina, regresaron en 1959.
En 1961 hicieron una gira por Estados Unidos, Canadá y México con el barítono Carlos Julio Ramírez durante cuatro años en los cuales estuvieron actuando en los centros latinos de las ciudades más importantes. Los integrantes de los Isleños fueron además buenos compositores: de Oscar Fajardo son “Por tu bien”, “Perdido y sin amor”, “Sangre en el rio”. Santander Díaz, compuso “La sombra”, “Me enamore de ti “, “No me Olvidaras”, “Más cerca de ti”, “La noche del olvido”, “Si se marea”, “Me conformo yo”, “El viento”, “Sin desengaños”. Gastón Guerrero compuso “Jardinera de amor”, “Mi pregunta” , “Ti qui tá”, “Siempre lejos” “Reflexiona” y el vals “Aunque me duela el alma”, de mucha popularidad.
En 1967 Santander Díaz se retira para dirigir desde su gerencia la sucursal colombiana de la editorial musical Peer International y más tarde decide estudiar dirección y producción artística en Estados Unidos y después en Francia. Es reemplazado por Héctor Bustos y, al ocurrir el retiro de este, lo reemplaza José Linares, también de San Juan Nepomuceno, dando comienzo a la segunda época del grupo, rica en laureles que se cosecharon a lo largo de incontables giras de trabajo y de presentaciones en variados eventos donde la calidez musical del conjunto daba un toque especial al ambiente. Gracias a esa calidad fueron incluidos en películas mexicanas, como “Agente 00 Sexy" en 1968. La muerte accidental de Gastón Guerrero sume al grupo en un penoso luto callándose las cuerdas de las guitarras y las voces de Los Isleños hasta cuando el arte y el público simpatizante se encargaron de pedir al creador del conjunto el reinicio de una actividad que nuevamente se continuaría llevando a cabo con toda la calidad que ha sido sello de la agrupación musical. Gastón falleció el 7 de Junio de 1985 y más tarde un 15 de Septiembre de 1990 fallece Santander.
El trío siguió cosechando éxitos sumados a las grabaciones y presentaciones en programas de radio y televisión, bajo el mando de Oscar Fajardo, hasta cuando completados 45 años de fundado, sufrió la pérdida de Oscar en mayo del 2000. Quedaron los recuerdos de Los Isleños grabados en videos, en discos de larga duración y casetes, todos ellos copiados en discos compactos.
Los Isleños no fueron artistas fabricados a base de costosas campañas de publicidad. sino que su prestigio fue el resultado de una interminable cadena de éxitos en varios países de América. En su balance cabe el mérito de haber sido el único trío que, no obstante interpretar toda clase de ritmos latinoamericanos, se desempeñó altamente en el género del bolero como ningún otro lo hizo.
Fuente: Yesid Royet González en el número 30 de La Lira (con insustancial modificación).
Disfrute la selección a ritmo de cumbia que contiene este popurrí de Los Isleños.
El alegre pescador / Mi sentimiento / El mochilón / La peste / La varita de caña - Trío Los Isleños
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