Déjate ver - Aníbal Velásquez
La Música Tropical: Patrimonio cultural intangible de la humanidad
La Música Tropical: Nuestro Patrimonio Músico-Cultural
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lunes, 27 de septiembre de 2021
martes, 24 de noviembre de 2020
martes, 11 de agosto de 2020
miércoles, 5 de agosto de 2020
La solterona - La Sonora Cordobesa
La Sonora Cordobesa
Entre los años cincuenta y gran parte de los sesenta “El Indio” Chávez conquistó el gusto de los colombianos y se posicionó como uno de los grandes vocalistas de música tropical, en especial, por su participación en la legendaria Sonora Cordobesa. Esta es la historia de estas dos leyendas de la música tropical colombiana.
Rogelio Adriano Chávez Flórez, conocido artísticamente como "El Indio" Chávez, nació en Cereté, el 8 de septiembre de 1925. Su admiración por “El Jefe”, Daniel Santos, lo llevó al mundo del canto. Empezó por integrarse a un conjunto en el que estaban los hermanos Arroyo, en Ciénaga; luego, en Cereté, con el maestro Miguel Villadiego, que dirigía la Orquesta Municipal y también trabajó para el director hondureño Antonio López, que regía los destinos de la Orquesta Esperanza.
Estos pasos preliminares fueron una importante escuela que daría sus frutos profesionales en Montería. Después de su paso por algunos bares, fue contratado por un músico de Soplaviento, Bolívar que construyó su carrera musical en Montería, Simón Mendoza. Fue él quien lo invitó a ser el vocalista estrella de la naciente Orquesta Sinú. Ellos se presentaban, principalmente, en el radioteatro de la emisora que le dio nombre a la orquesta y que estaba integrada por artistas de la talla de Sabas Pacheco, Antonio María Mendoza y el propio Simón Mendoza como trompetistas; al frente de los saxofones estaban Francisco Zumaqué, Belisario Franco y "Manguelito"; Antonio Sánchez en el bajo; Rosendo Martínez con el trombón y el bombardino; Reynaldo Bello, en la tumbadora, y, Dionisio Tiburcio Romero quien fungió como compositor, arreglista, saxofonista, clarinetista y organista.
“Simón le había puesto ese nombre, apenas unos días atrás, en honor a la emisora llamada de la misma manera. Dicha emisora tenía un radio teatro, y ahí actuaba la agrupación. En ese mismo radio teatro empecé a cantar, bajo la dirección de Simón Mendoza, todos los sábados en el horario de 11 de la mañana a una de la tarde. Iba mucho público y había sorpresas. El espacio en el que participábamos se llamaba Weekend con béisbol. Se hablaba de música y de todos los deportes. Los presentadores eran Yesid Torres y Antonio Sánchez Charris. Varios años permanecí en esa agrupación”.
Indicó “El Indio”, y agregó:
“Simón Mendoza era el músico más experimentado de todos los que integrábamos la Orquesta Sinú. Ya había grabado, con la orquesta de Pedro Laza. Un día recibió un mensaje desde Cartagena para que se presentara a grabar de nuevo. Simón viajó y se puso a las órdenes de don Antonio Fuentes, pero no pudieron hacer nada porque los demás músicos se emborracharon y faltaron a la cita. Toño Fuentes se calentó y, como castigo, decidió suspender el proyecto. –No utilizaré músicos cartageneros en esta sesión. ¡Son irresponsables! Mejor iré a Barranquilla y traeré gente de allá, dijo molesto el dueño de Discos Fuentes. Entonces, Simón aprovechó la oportunidad para colocar a disposición la Orquesta Sinú. –Hombe, don Toño, yo tengo mi propia orquesta en Montería, con músicos buenos y serios, oriundos de Córdoba… Simón no terminó de hablar, pues Toño Fuentes lo interrumpió: –¿Y qué hacemos perdiendo el tiempo aquí? ¡Tráemelos! Para cantar tenemos a Crescencio Camacho, a Félix ´Chamaco´ Mattos y a Eustaquio 'El Turco' Amín. Fue entonces cuando Simón hizo las veces de mi padrino musical: –Don Toño, mi orquesta es completa y tiene su repertorio y su propio cantante: Rogelio Chávez… De nuevo fue interrumpido por Fuentes: "¡Tráemelo también! Si me gusta lo pongo a grabar, si no, le doy los pasajes para que se devuelva. Eso sí: te espero con tu gente en 15 días. Ponte a ensayar, y no se hable más del asunto”.
“Simón nos puso a ensayar día y noche. Dionisio Tiburcio, el negrito que traje de Lorica, fue fundamental en los arreglos y nos suministró varias letras. Él tocó el saxo y el piano y le dio mucha fuerza al grupo. Con el ánimo arriba arrancamos a Cartagena, dispuestos a escribir nuestra propia historia. Yo iba con un poco de miedo porque nunca había grabado, pero Simón me llenó de mucho valor. –Tú eres bueno y todo va a salir bien, me dijo en el camino”.
“Don Antonio Fuentes era lo más descomplicado del mundo. No era ceremonioso. Nos saludó sin mayores muestras de emoción cuando llegamos a los estudios de grabación en Manga, en Cartagena. Nos dijo: –Manos a la obra: a lo que vinimos. A la expectativa estaban los cantantes Crescencio Camacho y ´El Turco´ Amín, y yo le dije a Simón, casi en el oído: –yo, frente a estos monstruos, no tengo mucho que hacer. –No seas bobo, me respondió Simón. –Tú también tienes tu gracia. Los integrantes del grupo se pusieron todos frente a los micrófonos, y yo me quedé a un lado. Entonces, Toño Fuentes señaló: –Bueno, ¿y qué le pasa al 'Indio' que no ocupa su puesto. Yo miré a todos los lados y comprobé que Toño se refería a mí. Fue la inyección que me hacía falta. Cumplida la cuenta regresiva iniciamos nuestro accionar. El primer tema que grabamos fue Chiquichá, de mi autoría. Luego vino No me pongas cebo, una cumbia de Dionisio Tiburcio Romero (...) Después vinieron Pura paja, un porro instrumental del mismo Dionisio Tiburcio Romero, y otras cumbias, porros y paseaítos de Simón Mendoza. –A vaina, 'El Indio' la sacó del estadio, le escuché a Toño Fuentes, al final. A partir de esa primera sesión no volvieron a llamarme más por mi verdadero nombre. Todos se referían a mí como ´El Indio´ Chávez".
"Duramos casi un día entero metidos en los estudios y que meses después salieron dos long play. Al terminar la sesión, le preguntó a Simón Mendoza: –Bueno, ¿y qué nombre tienen?. Simón respondió: –Orquesta Sinú. –Qué Sinú ni qué nada, agregó Fuentes. –Ese nombre no vende. Pongámosle un nombre internacional. Y luego de varios minutos de meditación sacó la siguiente conclusión: –La base de nuestra orquesta está en Córdoba, ¿no es así? Entonces, los cubanos tienen su Sonora Matancera, nosotros tendremos nuestra propia sonora: La Sonora Cordobesa. Así fue como nació La Sonora Cordobesa. Eso fue a mediados de los cincuenta".
“Participaron Simón Mendoza, el líder, tocó la trompeta, al igual que Antonio María Mendoza; Dionisio Tiburcio, el piano, y Rosendo Martínez, el trombón. El maestro Pacho Zumaqué se había retirado porque formó su propia agrupación, Los Macumberos del Sinú, y fue reemplazado por Clímaco Sarmiento en el saxo; Adalberto Meléndez sustituyó a Reynaldo Bello en la tumbadora, y Pedro Laza, a Toño Sánchez, en el bajo. Los demás músicos vivían en Cartagena: el saxofonista Walberto Garcés; el tenorista José de Jesús Lara, y el baterista Antonio Ortiz. Hice la voz principal con el ´Mello Turco´. En los coros estuvo Crescencio Camacho. Años después se uniría a nosotros Eliseo Herrera, quien aportaría El pájaro picón picón y sus célebres trabalenguas Chula vende chicha y La mafafa".
Álvaro Ruiz Hernández afirma que en 1959 grabaron para el sello amarillo de Discos Fuentes temas tan exitosos como El gallo, un merecumbé de Simón Mendoza, Matacandela, una tremenda puya del maestro Simón también, Ron y cerveza, un porrazo; el gran fandango de Dionisio Romero, Pura paja –que se convirtió en el tema con que identifican la agrupación–, y el inmenso porro de Antolín Lenes, Roberto Ruiz. En 1960 sonó el exitazo de Eliseo Herrera, La mafafa; Bocachico sinuano de Dionisio Romero; Tumba cuchara, de Simón Mendoza, en tiempo de mapalé, y, Linda cordobesa, un porro de Kike Bonfante, todos ellos, números que hicieron parte de sus primeros larga duración titulados Linda cordobesa y La mafafa.
Al año siguiente impusieron éxitos de la talla de La cañandonga, San Carlos, La batatona, Porro viejo pelayero, El palito de Clemow, Paisaje sinuano y Gaita del 61. En 1962 volvieron a la carga con temas como El pájaro picón y La java y vela. Fueron invitados al Carnaval de Barranquilla, y en la caseta La Pachanga, se consagró como cantante “El Indio” Chávez. También apareció en este año, en una segunda producción musical, éxitos como No empujen, El cachureto, El buré y El breu.
Dos datos importantes que refiere Álvaro Ruiz Hernández:
“Mucha gente aún se rompe el cráneo indagango por eso del breu. Pues bueno, eso era el lenguaje llamado revesino, de las juventudes de la época en que decían las palabras al revés. Breu vino siendo una deformación fonética de hombre, que debía ser en consecuencia Brehom, pero que el uso popular, tal vez para facilitar la expresión, lo acuñó como breu (...) Cuando ´El Indio´ Chavez dice –Lerami la raca al breu, se traduce como –Mírale la cara al hombre”.
“...fue en 1964. La Sonora Cordobesa trabajaba para un sitio denominado Chop Suey, donde celebraban bailes de carnaval y que estaba situado en plena calle 72, esquina de la avenida Olaya Herrera –Barranquilla–. Este sitio fue escogido también por Felipe Pirela para hacer sus presentaciones y así, el sábado 8 de febrero de 1964, los músicos aquellos que se especializaban en porro, fandango, mapalé, etcétera, tuvieron que acompañar al Bolerista de América en aquella presentación. Para eso –es bueno acotarlo–, contaron con el refuerzo del pianista barranquillero Lucho Better, otro gran autor e intérprete desaparecido”.
“El Indio” Chávez también incursionó como compositor, campo en el que creó unas diez obras y dos de ellas le merecieron reconocimiento: El sopla tierra y La calle 13.
Luego de la maravillosa época creada por Simón Mendoza, Dionisio Tiburcio Romero y “El Indio” Chávez, llegó Abraham Núñez a la sonora. Chávez se vinculó a la orquesta Los Macumberos del maestro Francisco Zumaqué, hizo algunas grabaciones, pero sin la trascendencia que tuvo en La Sonora Cordobesa.
Fuente: Discos Fuentes
Aquí hay más información de La Sonora Cordobesa y fotografías de los integrantes de la banda, muy recomendable, visítelo.
Disfrute esta sabrosa gaita La solterona, de Simón Mendoza, canta "El Indio" Chávez.
Rogelio Adriano Chávez Flórez, conocido artísticamente como "El Indio" Chávez, nació en Cereté, el 8 de septiembre de 1925. Su admiración por “El Jefe”, Daniel Santos, lo llevó al mundo del canto. Empezó por integrarse a un conjunto en el que estaban los hermanos Arroyo, en Ciénaga; luego, en Cereté, con el maestro Miguel Villadiego, que dirigía la Orquesta Municipal y también trabajó para el director hondureño Antonio López, que regía los destinos de la Orquesta Esperanza.
Estos pasos preliminares fueron una importante escuela que daría sus frutos profesionales en Montería. Después de su paso por algunos bares, fue contratado por un músico de Soplaviento, Bolívar que construyó su carrera musical en Montería, Simón Mendoza. Fue él quien lo invitó a ser el vocalista estrella de la naciente Orquesta Sinú. Ellos se presentaban, principalmente, en el radioteatro de la emisora que le dio nombre a la orquesta y que estaba integrada por artistas de la talla de Sabas Pacheco, Antonio María Mendoza y el propio Simón Mendoza como trompetistas; al frente de los saxofones estaban Francisco Zumaqué, Belisario Franco y "Manguelito"; Antonio Sánchez en el bajo; Rosendo Martínez con el trombón y el bombardino; Reynaldo Bello, en la tumbadora, y, Dionisio Tiburcio Romero quien fungió como compositor, arreglista, saxofonista, clarinetista y organista.
“Simón le había puesto ese nombre, apenas unos días atrás, en honor a la emisora llamada de la misma manera. Dicha emisora tenía un radio teatro, y ahí actuaba la agrupación. En ese mismo radio teatro empecé a cantar, bajo la dirección de Simón Mendoza, todos los sábados en el horario de 11 de la mañana a una de la tarde. Iba mucho público y había sorpresas. El espacio en el que participábamos se llamaba Weekend con béisbol. Se hablaba de música y de todos los deportes. Los presentadores eran Yesid Torres y Antonio Sánchez Charris. Varios años permanecí en esa agrupación”.
Indicó “El Indio”, y agregó:
“Simón Mendoza era el músico más experimentado de todos los que integrábamos la Orquesta Sinú. Ya había grabado, con la orquesta de Pedro Laza. Un día recibió un mensaje desde Cartagena para que se presentara a grabar de nuevo. Simón viajó y se puso a las órdenes de don Antonio Fuentes, pero no pudieron hacer nada porque los demás músicos se emborracharon y faltaron a la cita. Toño Fuentes se calentó y, como castigo, decidió suspender el proyecto. –No utilizaré músicos cartageneros en esta sesión. ¡Son irresponsables! Mejor iré a Barranquilla y traeré gente de allá, dijo molesto el dueño de Discos Fuentes. Entonces, Simón aprovechó la oportunidad para colocar a disposición la Orquesta Sinú. –Hombe, don Toño, yo tengo mi propia orquesta en Montería, con músicos buenos y serios, oriundos de Córdoba… Simón no terminó de hablar, pues Toño Fuentes lo interrumpió: –¿Y qué hacemos perdiendo el tiempo aquí? ¡Tráemelos! Para cantar tenemos a Crescencio Camacho, a Félix ´Chamaco´ Mattos y a Eustaquio 'El Turco' Amín. Fue entonces cuando Simón hizo las veces de mi padrino musical: –Don Toño, mi orquesta es completa y tiene su repertorio y su propio cantante: Rogelio Chávez… De nuevo fue interrumpido por Fuentes: "¡Tráemelo también! Si me gusta lo pongo a grabar, si no, le doy los pasajes para que se devuelva. Eso sí: te espero con tu gente en 15 días. Ponte a ensayar, y no se hable más del asunto”.
“Simón nos puso a ensayar día y noche. Dionisio Tiburcio, el negrito que traje de Lorica, fue fundamental en los arreglos y nos suministró varias letras. Él tocó el saxo y el piano y le dio mucha fuerza al grupo. Con el ánimo arriba arrancamos a Cartagena, dispuestos a escribir nuestra propia historia. Yo iba con un poco de miedo porque nunca había grabado, pero Simón me llenó de mucho valor. –Tú eres bueno y todo va a salir bien, me dijo en el camino”.
“Don Antonio Fuentes era lo más descomplicado del mundo. No era ceremonioso. Nos saludó sin mayores muestras de emoción cuando llegamos a los estudios de grabación en Manga, en Cartagena. Nos dijo: –Manos a la obra: a lo que vinimos. A la expectativa estaban los cantantes Crescencio Camacho y ´El Turco´ Amín, y yo le dije a Simón, casi en el oído: –yo, frente a estos monstruos, no tengo mucho que hacer. –No seas bobo, me respondió Simón. –Tú también tienes tu gracia. Los integrantes del grupo se pusieron todos frente a los micrófonos, y yo me quedé a un lado. Entonces, Toño Fuentes señaló: –Bueno, ¿y qué le pasa al 'Indio' que no ocupa su puesto. Yo miré a todos los lados y comprobé que Toño se refería a mí. Fue la inyección que me hacía falta. Cumplida la cuenta regresiva iniciamos nuestro accionar. El primer tema que grabamos fue Chiquichá, de mi autoría. Luego vino No me pongas cebo, una cumbia de Dionisio Tiburcio Romero (...) Después vinieron Pura paja, un porro instrumental del mismo Dionisio Tiburcio Romero, y otras cumbias, porros y paseaítos de Simón Mendoza. –A vaina, 'El Indio' la sacó del estadio, le escuché a Toño Fuentes, al final. A partir de esa primera sesión no volvieron a llamarme más por mi verdadero nombre. Todos se referían a mí como ´El Indio´ Chávez".
"Duramos casi un día entero metidos en los estudios y que meses después salieron dos long play. Al terminar la sesión, le preguntó a Simón Mendoza: –Bueno, ¿y qué nombre tienen?. Simón respondió: –Orquesta Sinú. –Qué Sinú ni qué nada, agregó Fuentes. –Ese nombre no vende. Pongámosle un nombre internacional. Y luego de varios minutos de meditación sacó la siguiente conclusión: –La base de nuestra orquesta está en Córdoba, ¿no es así? Entonces, los cubanos tienen su Sonora Matancera, nosotros tendremos nuestra propia sonora: La Sonora Cordobesa. Así fue como nació La Sonora Cordobesa. Eso fue a mediados de los cincuenta".
“Participaron Simón Mendoza, el líder, tocó la trompeta, al igual que Antonio María Mendoza; Dionisio Tiburcio, el piano, y Rosendo Martínez, el trombón. El maestro Pacho Zumaqué se había retirado porque formó su propia agrupación, Los Macumberos del Sinú, y fue reemplazado por Clímaco Sarmiento en el saxo; Adalberto Meléndez sustituyó a Reynaldo Bello en la tumbadora, y Pedro Laza, a Toño Sánchez, en el bajo. Los demás músicos vivían en Cartagena: el saxofonista Walberto Garcés; el tenorista José de Jesús Lara, y el baterista Antonio Ortiz. Hice la voz principal con el ´Mello Turco´. En los coros estuvo Crescencio Camacho. Años después se uniría a nosotros Eliseo Herrera, quien aportaría El pájaro picón picón y sus célebres trabalenguas Chula vende chicha y La mafafa".
Álvaro Ruiz Hernández afirma que en 1959 grabaron para el sello amarillo de Discos Fuentes temas tan exitosos como El gallo, un merecumbé de Simón Mendoza, Matacandela, una tremenda puya del maestro Simón también, Ron y cerveza, un porrazo; el gran fandango de Dionisio Romero, Pura paja –que se convirtió en el tema con que identifican la agrupación–, y el inmenso porro de Antolín Lenes, Roberto Ruiz. En 1960 sonó el exitazo de Eliseo Herrera, La mafafa; Bocachico sinuano de Dionisio Romero; Tumba cuchara, de Simón Mendoza, en tiempo de mapalé, y, Linda cordobesa, un porro de Kike Bonfante, todos ellos, números que hicieron parte de sus primeros larga duración titulados Linda cordobesa y La mafafa.
Al año siguiente impusieron éxitos de la talla de La cañandonga, San Carlos, La batatona, Porro viejo pelayero, El palito de Clemow, Paisaje sinuano y Gaita del 61. En 1962 volvieron a la carga con temas como El pájaro picón y La java y vela. Fueron invitados al Carnaval de Barranquilla, y en la caseta La Pachanga, se consagró como cantante “El Indio” Chávez. También apareció en este año, en una segunda producción musical, éxitos como No empujen, El cachureto, El buré y El breu.
Dos datos importantes que refiere Álvaro Ruiz Hernández:
“Mucha gente aún se rompe el cráneo indagango por eso del breu. Pues bueno, eso era el lenguaje llamado revesino, de las juventudes de la época en que decían las palabras al revés. Breu vino siendo una deformación fonética de hombre, que debía ser en consecuencia Brehom, pero que el uso popular, tal vez para facilitar la expresión, lo acuñó como breu (...) Cuando ´El Indio´ Chavez dice –Lerami la raca al breu, se traduce como –Mírale la cara al hombre”.
“...fue en 1964. La Sonora Cordobesa trabajaba para un sitio denominado Chop Suey, donde celebraban bailes de carnaval y que estaba situado en plena calle 72, esquina de la avenida Olaya Herrera –Barranquilla–. Este sitio fue escogido también por Felipe Pirela para hacer sus presentaciones y así, el sábado 8 de febrero de 1964, los músicos aquellos que se especializaban en porro, fandango, mapalé, etcétera, tuvieron que acompañar al Bolerista de América en aquella presentación. Para eso –es bueno acotarlo–, contaron con el refuerzo del pianista barranquillero Lucho Better, otro gran autor e intérprete desaparecido”.
“El Indio” Chávez también incursionó como compositor, campo en el que creó unas diez obras y dos de ellas le merecieron reconocimiento: El sopla tierra y La calle 13.
Luego de la maravillosa época creada por Simón Mendoza, Dionisio Tiburcio Romero y “El Indio” Chávez, llegó Abraham Núñez a la sonora. Chávez se vinculó a la orquesta Los Macumberos del maestro Francisco Zumaqué, hizo algunas grabaciones, pero sin la trascendencia que tuvo en La Sonora Cordobesa.
Fuente: Discos Fuentes
Aquí hay más información de La Sonora Cordobesa y fotografías de los integrantes de la banda, muy recomendable, visítelo.
Disfrute esta sabrosa gaita La solterona, de Simón Mendoza, canta "El Indio" Chávez.
viernes, 31 de julio de 2020
miércoles, 24 de junio de 2020
El africano - Calixto Ochoa y su Conjunto
"¿Mama, qué será lo que quiere el negro?"
Una de las canciones con las que más se asocia al juglar Calixto Ochoa es El africano, tema que traspasó fronteras luego de que el merenguero dominicano Wilfrido Vargas le hiciera su propia versión.
Lo que muchos desconocen es que detrás de la creación de esta joya musical se esconden una serie de anécdotas e historias pocos conocidas, pero reveladoras de verdades ocultas.
Lo primero que hay que decir de la canción, prensada en Barranquilla en 1983 por la disquera Felito Records, en el LP Calixto Ochoa y su Conjunto, es que la obra no es de la autoría plena del juglar de Valencia de Jesús (Valledupar), Calixto Ochoa. La pegajosa letra es del corozalero Wilfrido Carmelo Martínez Mattos, conocido como ‘Manduquito’. La razón por la que figura el crédito de Calixto como coautor, la explica el mismo ‘Manduquito’:
“La letra es mía en su totalidad, Calixto lo que le hizo fue ponerle los arreglos musicales. Yo la tengo registrada y aparezco como su único autor literario. Este era un tema que nadie me quería grabar, y fue ‘El negro Cali’ quien mostró interés. Inicialmente le presenté un tema denominado Manduquito, que le gustó mucho; pero cuando luego escuchó El africano, ‘quedó frío’, porque estaba cargado de mucha picardía y me confesó que este sería un tema sorpresa con el que nos conocerían por todas partes”.
Esta premonición que lanzó Calixto Ochoa se cumplió, y el tema fue grabado por su conjunto ese mismo año (1983). Al año siguiente lo grabó Wilfrido Vargas, quien extendió el éxito por los cinco continentes. Sobre la concepción del tema el corozalero señaló que lo hizo porque según él, las mujeres colombianas apenas escuchan a un hombre hablar una lengua extranjera quedan impresionadas.
“A inicio de los 80 fuimos invadidos por los LP que llegaban de África, los cuales sonaban en los picós y me llamaba la atención que uno no entendía nada de lo que cantaban, y solo gozaba con el ritmo. Así que empecé a decir un poco de ‘locuras’ desde el principio, y ya en el desarrollo le metí mucho picante con un negro que es inquieto y que busca una cosa rica”, declaró Manduquito entre risas.
Otro que entregó detalles sobre este hit fue Eduardo Dávila Santiago, quien realizó la producción musical, pues para la época era ingeniero de sonido del estudio Felito Récord. Dávila recordó el momento exacto en que salió al ruedo esta pieza musical:
“Calixto iba a grabar un LP, y don Félix Butrón, que era el dueño de la disquera, le había pedido que hiciera dos canciones con el sonero Saulo Sánchez. Grabaron Las flores y El huevo, en las cuales se puede apreciar la bella voz de Saulo y la excelente digitación de Calixto en el acordeón. Tras finalizar la grabación de los dos números, don Félix sorprendió a Calixto pidiéndole un tema extra para un LP variado que tenía planeado”, recuerda Dávila. En este momento es que aparece El africano, por accidente, agrega.
“Calixto no tenía nada preparado, de pronto su corista ‘Manduquito’ empieza a tararear El africano, el cual nos gustó a todos por la chispa de la letra. De inmediato Calixto agarró el acordeón, pero no encontraba las notas para acompañarlo, es por eso que la introducción es enredada, ya que aparece ‘Manduquito’ diciendo unas cosas sin sentido con una escala musical invertida”, explicó el ingeniero de sonido.
Eduardo Dávila confiesa también que captó mucha desafinación en William ‘Manduquito’ Martínez, por lo que para evitar retrasos en la producción, sugirió que el tema lo grabara una mujer, ya que no le quedaba bien a un hombre decir “¿Mama, qué será lo que quiere el negro?”. Fue así como surgió el nombre de Amina Jiménez, quien había grabado con Pacho Galán.
Amina Jiménez le puso su voz a la versión original.
“Fui a Soledad y la traje al estudio para que le pusiera pimienta a la canción, y lo hizo muy bien, con mucha picardía. Al final nos quedaban unos baches que Calixto sugirió fueran llenados por un trombón, y le delegó esa tarea a Rosendo Martínez de Los Corraleros de Majagual, quien completó así la tarea”.
‘Manduquito’ coincidió con la versión de Eduardo Dávila, y agregó que jamás tuvo problemas con Calixto Ochoa sobre la autoría del tema. Solo tuvo un litigio jurídico con Wilfrido Vargas, quien grabó el disco y quiso apropiarse de los derechos de autor. “Yo demandé a Wilfrido Vargas porque no me reconoció mis créditos, y jamás recibí las regalías por la comercialización de su versión. Ese caso transcendió a los medios internacionales, y tras dar la pelea, finalmente le tocó reconocerme hasta el último peso”, afirma ‘Manduquito’.
La internacionalización
“Fui a Soledad y la traje al estudio para que le pusiera pimienta a la canción, y lo hizo muy bien, con mucha picardía. Al final nos quedaban unos baches que Calixto sugirió fueran llenados por un trombón, y le delegó esa tarea a Rosendo Martínez de Los Corraleros de Majagual, quien completó así la tarea”.
‘Manduquito’ coincidió con la versión de Eduardo Dávila, y agregó que jamás tuvo problemas con Calixto Ochoa sobre la autoría del tema. Solo tuvo un litigio jurídico con Wilfrido Vargas, quien grabó el disco y quiso apropiarse de los derechos de autor. “Yo demandé a Wilfrido Vargas porque no me reconoció mis créditos, y jamás recibí las regalías por la comercialización de su versión. Ese caso transcendió a los medios internacionales, y tras dar la pelea, finalmente le tocó reconocerme hasta el último peso”, afirma ‘Manduquito’.
La internacionalización
En cuanto salió al mercado, El africano de Calixto Ochoa y ‘Manduquito’ comenzó a sonar con fuerza por toda la Costa Caribe, especialmente en Cartagena y Barranquilla. Fue en esta última ciudad en la que el dominicano Wilfrido Vargas lo escuchó por primera vez. Lo impactó de tal manera la jocosidad de la letra que se animó a hacer su propia versión.
“En 1984 iba a hacer una grabación, y en el recorrido en el taxi escuché a una muchacha que decía: “Mama, el negro está rabioso, quiere pelear conmigo”. Encontré una trama interesante porque la dama termina diciendo,“¿mama que será lo que quiere el negro?”, así que le dije al taxista que esa chica era bien hipócrita; pero a la vez pensé que quién había compuesto esto era un genio, porque lograba sacar risas a quién lo escuchaba. Así que desde ese mismo instante supe que eso era un éxito asegurado, y le ordené al conductor que se devolviera a buscar el LP, para saber quién era el responsable de semejante joya”, explicó Wilfrido Vargas.
Tras descubrir que era una obra de Calixto Ochoa y su conjunto, y conocer lo importante que era esta agrupación para el folclor colombiano, el trompetista y cantante hizo la grabación en esa misma tarde. “Me demoré solo seis horas en el estudio. Al otro día estaba siendo procesada y al tercer día el tema ya estaba debutando en la emisora más importante de New York. En una semana y media ya era número uno y en 15 días podría decir que ya lo conocía el mundo entero”, dijo con seguridad el músico que incluyó en esa misma producción Abusadora, El comején, El hombre divertido y Ron pa’ todo el mundo de Dolcey Gutiérrez.
Fuente: aldia.co
lunes, 8 de junio de 2020
jueves, 23 de mayo de 2019
miércoles, 11 de abril de 2018
La charamusca - Alfredo Gutiérrez y Los Caporales del Magdalena
De la autoría de Rosendo Martínez e interpretado por Gabriel Chamorro... todo un clásico.

La charamusca - Alfredo Gutiérrez y Los Caporales del Magdalena
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