Mambo Veracruz - Arturo Bedoy
La Música Tropical: Patrimonio cultural intangible de la humanidad
La Música Tropical: Nuestro Patrimonio Músico-Cultural
lunes, 30 de julio de 2018
viernes, 27 de julio de 2018
miércoles, 25 de julio de 2018
lunes, 23 de julio de 2018
viernes, 20 de julio de 2018
miércoles, 18 de julio de 2018
Te vas, te vas - Sonorísima Siguaray
Un bolero tropical de antaño es este de Te vas, te vas, cuyo autor es Luis Oceguera y fue grabado en 1977 por la Sonorísima Siguaray. La hermosa voz que la interpreta es la de Arturo Jaramillo.
La inclusión del Poema de la despedida, de José Angel Buesa y en la voz de Fernando Ramírez Olace, contribuyó al gran éxito obtenido. Disfrútelo.
Te vas, te vas - Sonorísima Siguaray
Poema de la despedida
Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.
lunes, 16 de julio de 2018
viernes, 13 de julio de 2018
miércoles, 11 de julio de 2018
lunes, 9 de julio de 2018
Luna Barranquillera - Orlando y su Combo
Este es un tributo a la luna barranquillera de Esthercita Forero, precisamente La Novia de Barranquilla, e interpretado por Orlando y su Combo. Disfrútelo.
Luna Barranquillera - Orlando y su Combo
viernes, 6 de julio de 2018
miércoles, 4 de julio de 2018
El buque inglés - Los Daddys
Compuesta por Calixto Ochoa y tocada originalmente por Los Corraleros de Majagual, La majagualera -llamada así también esta cumbia- es un gran éxito sonidero de antaño, en esta ocasión es interpretada por Los Daddys, disfrútela.
El buque inglés - Los Daddys
lunes, 2 de julio de 2018
viernes, 29 de junio de 2018
miércoles, 27 de junio de 2018
lunes, 25 de junio de 2018
viernes, 22 de junio de 2018
miércoles, 20 de junio de 2018
lunes, 18 de junio de 2018
viernes, 15 de junio de 2018
miércoles, 13 de junio de 2018
Mosaico de cumbias (Cumbia de Buenaventura / Bomboncito) - Eduardo Zurita
Mosaico de cumbias (Cumbia de Buenaventura / Bomboncito) - Eduardo Zurita
Uno de los más grandes del cono sur es este artista ecuatoriano, intérprete de grandes temas a ritmo de cumbia con su órgano electrónico, disfrútelo con este mosaico.
Conózcalo más en su sitio.
lunes, 11 de junio de 2018
viernes, 8 de junio de 2018
miércoles, 6 de junio de 2018
viernes, 1 de junio de 2018
40 años de música costeña
La primera historia de la música costeña.
Cuarenta años de música costeña (1967): álbum discográfico conmemorativo de la fundación de la Cafetería Almendra Tropical, procesadora industrial de café con sede en Barranquilla y de propiedad del santandereano Celio Villalba.
Como autores de este trabajo deben considerarse Plinio Apuleyo Mendoza y Esther Forero, el primero como director del proyecto y autor de los libretos y la segunda como conocedora del tema; además, contaron con la colaboración de Félix Chacuto, Miguel Lugo Villarreal y la Cumbia Soledeña.
Prensado por Discos Tropical, el álbum contiene dos LPs que constituyen un trabajo periodístico de buen gusto, vale decir insuperado, y una investigación pionera sobre la historia de la música costeña en su conjunto.
Allí se registran hitos de la música costeña que todavía no han sido debidamente estudiados, hitos presentados, y esto es muy en el estilo del Caribe, como viajes históricos: el viaje de Angel María Camacho y Cano a Nueva York en los años 20, que conectó a la música costeña con la industria fonográfica internacional; el viaje de Luis Carlos Meyer, "El Negro Meyer", a México y Estados Unidos, que conectó al porro con las grandes orquestas mexicanas de los años 40; el viaje de Esther Forero a las AntiIlas en los años 50, que la maduró como artista y estudiosa de la cultura popular al tiempo que estimuló la retroalimentación histórica entre culturas sonoras distintas pero iguales como son las del Caribe.
También se registra una hipótesis, no comprobada ni descartada aún, sobre la cumbia como madre de los ritmos costeños; además, un inventario de momentos cumbres de la música costeña (creación del merecumbé, el porro cosmopolita de Lucho Bemúdez, la gesta del juglar cienaguero Guillermo Buitrago, el auge de la cumbia, la difusión del vallenato por Bovea y Sus Vallenatos, que no eran vallenatos sino cienagueros y villanueveros discípulos de Buitrago), de escenarios como los "salones burreros" y de formatos como los conjuntos de gaitas y las bandas de viento o "chupacobres"; y una antología de canciones, incluyendo una versión única del paseo Toño Miranda en el Valle, inspiración de Guillermo Buitrago, grabada por Esther Forero en Puerto Rico acompañada por la orquesta del legendario Rafael Hernández.
Como autores de este trabajo deben considerarse Plinio Apuleyo Mendoza y Esther Forero, el primero como director del proyecto y autor de los libretos y la segunda como conocedora del tema; además, contaron con la colaboración de Félix Chacuto, Miguel Lugo Villarreal y la Cumbia Soledeña.
Prensado por Discos Tropical, el álbum contiene dos LPs que constituyen un trabajo periodístico de buen gusto, vale decir insuperado, y una investigación pionera sobre la historia de la música costeña en su conjunto.
Allí se registran hitos de la música costeña que todavía no han sido debidamente estudiados, hitos presentados, y esto es muy en el estilo del Caribe, como viajes históricos: el viaje de Angel María Camacho y Cano a Nueva York en los años 20, que conectó a la música costeña con la industria fonográfica internacional; el viaje de Luis Carlos Meyer, "El Negro Meyer", a México y Estados Unidos, que conectó al porro con las grandes orquestas mexicanas de los años 40; el viaje de Esther Forero a las AntiIlas en los años 50, que la maduró como artista y estudiosa de la cultura popular al tiempo que estimuló la retroalimentación histórica entre culturas sonoras distintas pero iguales como son las del Caribe.
También se registra una hipótesis, no comprobada ni descartada aún, sobre la cumbia como madre de los ritmos costeños; además, un inventario de momentos cumbres de la música costeña (creación del merecumbé, el porro cosmopolita de Lucho Bemúdez, la gesta del juglar cienaguero Guillermo Buitrago, el auge de la cumbia, la difusión del vallenato por Bovea y Sus Vallenatos, que no eran vallenatos sino cienagueros y villanueveros discípulos de Buitrago), de escenarios como los "salones burreros" y de formatos como los conjuntos de gaitas y las bandas de viento o "chupacobres"; y una antología de canciones, incluyendo una versión única del paseo Toño Miranda en el Valle, inspiración de Guillermo Buitrago, grabada por Esther Forero en Puerto Rico acompañada por la orquesta del legendario Rafael Hernández.
Han pasado muchos años y el álbum se sigue escuchando con provecho.
Fuente: Los estudios sobre música popular en el Caribe colombiano, Adolfo Gonzalez Henríquez.
Fuente: Los estudios sobre música popular en el Caribe colombiano, Adolfo Gonzalez Henríquez.
miércoles, 30 de mayo de 2018
lunes, 28 de mayo de 2018
viernes, 25 de mayo de 2018
miércoles, 23 de mayo de 2018
lunes, 21 de mayo de 2018
Trigueñita - Enrique Bryon
Enrique Bryon
El pianista, compositor, director de orquesta Enrique Bryon nació en La Habana en 1899. Su segundo apellido era Morejón. No realizó estudios musicales, aunque desde niño tocaba el piano de oído y a los 17 años compuso “Melodía Macabra”, pieza que lo dio a conocer. Por esa época, aunque parezca inconcebible, ya dirigía su propia orquesta, la primera que fundó.
En 1918 marchó a Nueva York y al parecer se vinculó con músicos latinos que vivían allí, en especial, de origen mexicano. En esa ciudad, a partir de 1923, comenzó a grabar danzones con una agrupación llamada, pomposamente, Orquesta Cubana Sinfónica de Enrique Bryon aunque en una entrevista, años después, decía que se trataba, simplemente, de “una orquestica de cubanos”. En dos años grabó una treintena de caras de discos acústicos.
Algunas de las piezas impresas para la firma Okeh por esta flamante “Sinfónica Cubana” llevan la firma de autores mexicanos, como Everardo Concha y José A. Castillo. Se trata de danzones con una última parte cantada que anuncian productos yucatecos —como Jabón La Espuma, Sidra Pino y Chicle Maya—, lo cual hace comentar al musicógrafo Cristóbal Díaz Ayala que pueden ser consideradas estas grabaciones antecedentes de los jingles comerciales. Díaz Ayala, por cierto, ha sido quien más lejos ha llegado en las investigaciones sobre este músico cubano.
Bryon también arregló para danzón algunas rumbas, guarachas y canciones cubanas, entre ellas “Llorando a Papá Montero”, “La resurrección de Papá Montero” y “La matancera”, esta última, suponemos, ha de ser la composición homónima de Manuel Corona que había sido grabada por varios intérpretes, entre ellos María Teresa Vera con Manuel Zequeira.
Alrededor de 1924 grabó con una agrupación que aparece consignada en tres etiquetas de disco como “Orquesta Francesa de Bryon”, aunque ese año aparecen otros fonogramas —el término es impropio al hablar de esa época—, de la Sinfónica Cubana. Es muy difícil hallar estas viejas grabaciones y, en caso de encontrarlas, resulta arduo conseguir escuchar lo que contienen sus estrías con un mínimo de eficiencia si no se poseen equipos profesionales dotados de agujas y brazos especiales. Pero algo siempre se aprovecha.
En la misma década de 1920 Enrique Bryon se traslada a México, donde llega a ser teniente coronel de la Policía, actuando como subdirector de la Banda de dicho cuerpo e interviniendo en teatro, cine, radio y grabaciones, según contaba. Pero en 1929 reaparece de nuevo en Nueva York, al frente de otra orquesta, compuesta por piano, trompeta, guitarra, maracas, percusión, tres y marímbula.
Llama la atención el repertorio que lleva al disco a partir de ese año. Entre otras selecciones graba “Espabílate”, de Eliseo Grenet; “Ibana moró”, ritmo afro de Rosendo Ruíz; “La mulata sandunguera”, son de Alejandro Rodríguez; varios danzonetes y algunas congas de su autoría o de Grenet (“La comparsa de los congos lucumí”) y “El chancletero”, que no es sino “La chancletera” de la zarzuela María la O, con pequeños cambios en la letra. Sorprende que no consigne a Lecuona en la etiqueta de la placa aparece como autor el propio Bryon, quien, además, lo canta. Su mayor éxito en esa etapa fue el pregón “El caramelero”, que comienza como tango congo y desemboca en son. Al escucharlo nos remite de inmediato al estilo de Antonio Machín. Enrique Bryon no era un cantante excepcional, para decirlo con consideración.
En 1933 graba con su orquesta unos 40 discos, con frecuentes modificaciones en el formato instrumental (la marímbula desaparece y aparece intermitentemente, a veces se sustituye la trompeta por dos saxofones, se agrega un bongó y en algunos registros fonográficos interviene un violín…). De ese año datan sus versiones de “Échale salsita”, de Piñeiro; “El frutero”, de Lecuona; “Las maracas de Cuba” y “Lágrimas negras”, de Matamoros; “Clara”, de Virgilio González y “Negro bembón”, de Eliseo Grenet con versos de Nicolás Guillén. En julio de ese año lleva al disco una composición suya titulada “El alma de la rumba” en voz de la poetisa y declamadora Mary Morandeyra manjar para coleccionistas.
Hace pensar que sentía predilección por la obra de Rosendo Ruíz la cantidad de números que Bryon grabó de este compositor. Son estos algunos títulos “Se acabó el platanal-Tormento” (guajira); “Cambio globos por botellas” (son pregón); “Su mercé” (afro); “Con tré yerbita” (son); “El vendedor de flores” (pregón). Con excepción de Eliseo Grenet y los números de su autoría (compusieron algunos en colaboración), Rosendo Ruíz —considerado con entera justicia como uno de los grandes de la trova cubana, aunque incursionó con fortuna en muchos otros géneros—, es el autor más frecuentado por Bryon en la serie de grabaciones que realizó en Nueva York por esos días.
En febrero de 1937 está en México, de nuevo. Su orquesta se concentrará por un par de años en la interpretación de danzones —en su mayor parte arreglos danzoneros de canciones populares—, y algún que otro bolero conocido en versión instrumental, como “Vereda tropical”, de Gonzalo Curiel. En esta época desiste de cantar, que sin lugar a duda, fue una decisión acertada.
En 1940, en La Habana, su orquesta acompaña a solistas, como Miguelito Valdés, quien graba ese año tres números con la firma de Bryon “Mujer negra”, “El negro del solar”, e “Isabel pienso en ti”. Hace varias caras de disco con Maruja González, Manolita Arriola, Nenita Viera y un trío llamado Los Trovadores del Caney, de quienes sabemos nada. También lleva al disco varias congas instrumentales con su firma. Imaginamos que por esos días dirigía la formación musical de algún cabaret habanero.
Había regresado a Cuba para establecerse, dijo a la revista Carteles. Su nueva agrupación no parece haber alcanzado especial relieve, si es que logró estabilizarla en aquellos días de gran competencia entre la Havana Riverside, Hermanos Castro, Casino de la Playa, Palau entre otras jazz bands criollas que gozaban de popularidad a inicios de los 40.
Trabajó por algún tiempo como pianista de cantantes en la capital cubana. Su pista se pierde alrededor de ese año. Es posible que se haya trasladado nuevamente a México. La última grabación conocida de su orquesta data de 1944 es con el famoso Jorge Negrete, a quien respaldó en “Perjura”, una canción de Lerdo de Tejada. Se supone que se haya retirado de la música. Hay quien afirma que se dedicó a la representación de artistas. Ahora tendría 118 años.
En 1918 marchó a Nueva York y al parecer se vinculó con músicos latinos que vivían allí, en especial, de origen mexicano. En esa ciudad, a partir de 1923, comenzó a grabar danzones con una agrupación llamada, pomposamente, Orquesta Cubana Sinfónica de Enrique Bryon aunque en una entrevista, años después, decía que se trataba, simplemente, de “una orquestica de cubanos”. En dos años grabó una treintena de caras de discos acústicos.
Algunas de las piezas impresas para la firma Okeh por esta flamante “Sinfónica Cubana” llevan la firma de autores mexicanos, como Everardo Concha y José A. Castillo. Se trata de danzones con una última parte cantada que anuncian productos yucatecos —como Jabón La Espuma, Sidra Pino y Chicle Maya—, lo cual hace comentar al musicógrafo Cristóbal Díaz Ayala que pueden ser consideradas estas grabaciones antecedentes de los jingles comerciales. Díaz Ayala, por cierto, ha sido quien más lejos ha llegado en las investigaciones sobre este músico cubano.
Bryon también arregló para danzón algunas rumbas, guarachas y canciones cubanas, entre ellas “Llorando a Papá Montero”, “La resurrección de Papá Montero” y “La matancera”, esta última, suponemos, ha de ser la composición homónima de Manuel Corona que había sido grabada por varios intérpretes, entre ellos María Teresa Vera con Manuel Zequeira.
Alrededor de 1924 grabó con una agrupación que aparece consignada en tres etiquetas de disco como “Orquesta Francesa de Bryon”, aunque ese año aparecen otros fonogramas —el término es impropio al hablar de esa época—, de la Sinfónica Cubana. Es muy difícil hallar estas viejas grabaciones y, en caso de encontrarlas, resulta arduo conseguir escuchar lo que contienen sus estrías con un mínimo de eficiencia si no se poseen equipos profesionales dotados de agujas y brazos especiales. Pero algo siempre se aprovecha.
En la misma década de 1920 Enrique Bryon se traslada a México, donde llega a ser teniente coronel de la Policía, actuando como subdirector de la Banda de dicho cuerpo e interviniendo en teatro, cine, radio y grabaciones, según contaba. Pero en 1929 reaparece de nuevo en Nueva York, al frente de otra orquesta, compuesta por piano, trompeta, guitarra, maracas, percusión, tres y marímbula.
Llama la atención el repertorio que lleva al disco a partir de ese año. Entre otras selecciones graba “Espabílate”, de Eliseo Grenet; “Ibana moró”, ritmo afro de Rosendo Ruíz; “La mulata sandunguera”, son de Alejandro Rodríguez; varios danzonetes y algunas congas de su autoría o de Grenet (“La comparsa de los congos lucumí”) y “El chancletero”, que no es sino “La chancletera” de la zarzuela María la O, con pequeños cambios en la letra. Sorprende que no consigne a Lecuona en la etiqueta de la placa aparece como autor el propio Bryon, quien, además, lo canta. Su mayor éxito en esa etapa fue el pregón “El caramelero”, que comienza como tango congo y desemboca en son. Al escucharlo nos remite de inmediato al estilo de Antonio Machín. Enrique Bryon no era un cantante excepcional, para decirlo con consideración.
En 1933 graba con su orquesta unos 40 discos, con frecuentes modificaciones en el formato instrumental (la marímbula desaparece y aparece intermitentemente, a veces se sustituye la trompeta por dos saxofones, se agrega un bongó y en algunos registros fonográficos interviene un violín…). De ese año datan sus versiones de “Échale salsita”, de Piñeiro; “El frutero”, de Lecuona; “Las maracas de Cuba” y “Lágrimas negras”, de Matamoros; “Clara”, de Virgilio González y “Negro bembón”, de Eliseo Grenet con versos de Nicolás Guillén. En julio de ese año lleva al disco una composición suya titulada “El alma de la rumba” en voz de la poetisa y declamadora Mary Morandeyra manjar para coleccionistas.
Hace pensar que sentía predilección por la obra de Rosendo Ruíz la cantidad de números que Bryon grabó de este compositor. Son estos algunos títulos “Se acabó el platanal-Tormento” (guajira); “Cambio globos por botellas” (son pregón); “Su mercé” (afro); “Con tré yerbita” (son); “El vendedor de flores” (pregón). Con excepción de Eliseo Grenet y los números de su autoría (compusieron algunos en colaboración), Rosendo Ruíz —considerado con entera justicia como uno de los grandes de la trova cubana, aunque incursionó con fortuna en muchos otros géneros—, es el autor más frecuentado por Bryon en la serie de grabaciones que realizó en Nueva York por esos días.
En febrero de 1937 está en México, de nuevo. Su orquesta se concentrará por un par de años en la interpretación de danzones —en su mayor parte arreglos danzoneros de canciones populares—, y algún que otro bolero conocido en versión instrumental, como “Vereda tropical”, de Gonzalo Curiel. En esta época desiste de cantar, que sin lugar a duda, fue una decisión acertada.
En 1940, en La Habana, su orquesta acompaña a solistas, como Miguelito Valdés, quien graba ese año tres números con la firma de Bryon “Mujer negra”, “El negro del solar”, e “Isabel pienso en ti”. Hace varias caras de disco con Maruja González, Manolita Arriola, Nenita Viera y un trío llamado Los Trovadores del Caney, de quienes sabemos nada. También lleva al disco varias congas instrumentales con su firma. Imaginamos que por esos días dirigía la formación musical de algún cabaret habanero.
Había regresado a Cuba para establecerse, dijo a la revista Carteles. Su nueva agrupación no parece haber alcanzado especial relieve, si es que logró estabilizarla en aquellos días de gran competencia entre la Havana Riverside, Hermanos Castro, Casino de la Playa, Palau entre otras jazz bands criollas que gozaban de popularidad a inicios de los 40.
Trabajó por algún tiempo como pianista de cantantes en la capital cubana. Su pista se pierde alrededor de ese año. Es posible que se haya trasladado nuevamente a México. La última grabación conocida de su orquesta data de 1944 es con el famoso Jorge Negrete, a quien respaldó en “Perjura”, una canción de Lerdo de Tejada. Se supone que se haya retirado de la música. Hay quien afirma que se dedicó a la representación de artistas. Ahora tendría 118 años.
Fuente: http://www.lajiribilla.cu/articulo/el-misterioso-enrique-bryon
Trigueñita - Enrique Bryon
viernes, 18 de mayo de 2018
miércoles, 16 de mayo de 2018
lunes, 14 de mayo de 2018
viernes, 11 de mayo de 2018
miércoles, 9 de mayo de 2018
Güepa... je - Edmundo Arias y su Orquesta
Edmundo Arias
El prolífico compositor de música popular colombiana nació en Tuluá (Valle del Cauca) el 5 de diciembre de 1925, y desde 1950 se radicó en Medellín, donde vivió sus últimos años en el barrio la Floresta.
En 55 años de vida artística el maestro compuso 327 temas, 57 de los cuales alcanzaron el éxito internacional. Su primera obra, "Las diez velas", la compuso a los 25 años.
Entre las composiciones más conocidas de Arias están "Cumbia del Caribe", "Algo se me va", "Uepajé", "Las cosas de la vida", "Triste navidad", "Me da risa", esta última con cuarenta versiones y traducida a varios idiomas.
Otras piezas tropicales de Arias de gran popularidad son "El mecánico", "Ligia", "Cumbia candelosa", "Diciembre azul", "Orlandito" y "A ve p a ve".
Arias era hijo del músico antioqueño Joaquín Arias, quien también compuso obras tan conocidas como "Los sauces" y "No hay como mi morena".
Arias también fue autor de boleros como "Me da lo mismo" y "Evocación", que interpretaron artistas de la talla de Jorge Ochoa, Lita Nelson, Carlos Arturo y Celia Cruz.
El maestro falleció el 28 de enero de 1993.
Fuente: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-27384
Este es un gigante de la música tropical colombiana y en esta ocasión presento, de su autoría y en la voz de Rómulo Caicedo, Güepa... je, disfrútelo.
En 55 años de vida artística el maestro compuso 327 temas, 57 de los cuales alcanzaron el éxito internacional. Su primera obra, "Las diez velas", la compuso a los 25 años.
Entre las composiciones más conocidas de Arias están "Cumbia del Caribe", "Algo se me va", "Uepajé", "Las cosas de la vida", "Triste navidad", "Me da risa", esta última con cuarenta versiones y traducida a varios idiomas.
Otras piezas tropicales de Arias de gran popularidad son "El mecánico", "Ligia", "Cumbia candelosa", "Diciembre azul", "Orlandito" y "A ve p a ve".
Arias era hijo del músico antioqueño Joaquín Arias, quien también compuso obras tan conocidas como "Los sauces" y "No hay como mi morena".
Arias también fue autor de boleros como "Me da lo mismo" y "Evocación", que interpretaron artistas de la talla de Jorge Ochoa, Lita Nelson, Carlos Arturo y Celia Cruz.
El maestro falleció el 28 de enero de 1993.
Fuente: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-27384
Este es un gigante de la música tropical colombiana y en esta ocasión presento, de su autoría y en la voz de Rómulo Caicedo, Güepa... je, disfrútelo.
Güepa... je - Edmundo Arias y su Orquesta
lunes, 7 de mayo de 2018
Cuerpo cobarde - Alejandro Durán
De Lorenzo Romero y con la inconfundible voz del juglar Alejo Durán... Disfrútelo.
Cuerpo cobarde - Alejandro Durán
viernes, 4 de mayo de 2018
Rosabel - Orquesta Casino
Una de las piezas consideradas como parte de la "crema y nata" en el repertorio de la música tocada por los sonideros en Monterrey era ésta, llamada Rosabel, con la Orquesta Casino de El Salvador, de Tito Quinteros. Disfrútela.
Rosabel - Orquesta Casino
miércoles, 2 de mayo de 2018
lunes, 30 de abril de 2018
viernes, 27 de abril de 2018
La pollera colora - Aníbal Velásquez
La pollera colora, la cumbia más famosa de Colombia y cuya autoría es compartida por Juan Madera y Wilson Choperena en su música y letra respectivamente, tiene infinidad de intérpretes que se acomodan a los diferentes gustos de quienes gozamos de ella. Sin demeritar a ninguno de ellos, en lo particular me fascina esta versión con el maestro Anibal Velásquez, disfrútela.
La pollera colora - Aníbal Velásquez
miércoles, 25 de abril de 2018
lunes, 23 de abril de 2018
La negra candelosa - Policarpo Calle y Los Tremendos
De la pluma del gran Joaquín Bedoya es este aclamado éxito de la música tropical colombiana, interpretado por el maestro Policarpo Calle con el acompañamiento de Los Tremendos, disfrútelo.
La negra candelosa - Policarpo Calle y Los Tremendos
viernes, 20 de abril de 2018
miércoles, 18 de abril de 2018
lunes, 16 de abril de 2018
Ay! cosita linda - Carlos Argentino con La Sonora Matancera
Este famoso merecumbé es una composición del maestro Pacho Galán y en esta grabación es interpretado como porro guaracha por Carlos Argentino, acompañado por La Sonora Matancera. Un gran tema del recuerdo, disfrútelo.
Ay! cosita linda - Carlos Argentino con La Sonora Matancera
jueves, 12 de abril de 2018
Carmen - Manuel Villanueva y su Orquesta
Esta es una sabrosa gaita en la voz de Luis Gómez, con Manuel Villanueva y su Orquesta. Disfrútela.
Carmen - Manuel Villanueva y su Orquesta
miércoles, 11 de abril de 2018
La charamusca - Alfredo Gutiérrez y Los Caporales del Magdalena
De la autoría de Rosendo Martínez e interpretado por Gabriel Chamorro... todo un clásico.

La charamusca - Alfredo Gutiérrez y Los Caporales del Magdalena
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