La Música Tropical: Patrimonio cultural intangible de la humanidad


La Música Tropical: Nuestro Patrimonio Músico-Cultural

viernes, 5 de agosto de 2016

Amado Porro


En los albores de mi vida, cuando mi capacidad de asombro era más de la que actualmente poseo y hasta el trino de las aves me maravillaba -cosa que aún sigue sucediendo-, mi afición por la música se estableció y gustaba de todo lo que en mi rededor se escuchaba, desde la música autóctona de mi región y de mi nación hasta las que provenientes del Caribe y del otro lado del Río Bravo llegaban, amén de otras de variados géneros y procedencias que también disfrutaba.

Sabía menos de lo que hoy conozco (poco) en relación a la música y, la verdad, no me interesaban los recovecos que la rodeaban, en aquel tiempo lo único que deseaba era gozarla.

Por aquella época escuchaba unas canciones rítmicas y muy cadenciosas, bien sabrosas, que llamaban mi atención y en mi escaso saber las catalogaba como si de música tropical -en general- se trataran. Recuerdo muy bien una de ellas que decía “oiga compa’ tóqueme un porro, para bailar con Micaela” y su ritmo me seducía, y sobremanera me agradaba. No sabía quién la cantaba, pero me encantaba. Posteriormente supe que el intérprete y autor del mismo era un colombiano llamado Luis Carlos Meyer y que lo acompañaba la Orquesta de Rafael de Paz. El ritmo: Porro.

En aquellos días no existía el internet y las fuentes de información más comunes eran las usuales de ese tiempo: revistas, periódicos, la radio también. El uso de la televisión no estaba muy extendido y, al menos en mi caso, en mi casa demoramos un poco para tener acceso a ella. Es cierto que en las contraportadas de los discos de acetato que poseían los sonideros había mucha información de los artistas y de los ritmos que interpretaban, pero de eso tenían conocimiento sólo ellos y los que de cerca los rodeaban, el resto de los mortales no, en general. Conforme mi cabello de blanco se ha teñido también se ha desarrollado y perfeccionado la red de redes, y en la actualidad la información -o la fuente de información- está disponible para todos, es cuestión de buscarla.

Ahora sé que el porro es un ritmo musical de la Costa Caribe de Colombia y la información disponible acerca de su origen y su evolución es tan vasta que en verdad cuesta trabajo digerirla. También me queda claro que es un ritmo diferente de la cumbia, aunque para mucha gente sean semejantes, y muchos de ellos son pasados como cumbias colombianas cuando en realidad son porros.

Buscando información que me diera una idea clara y sencilla de lo que históricamente ha sido el porro, encontré un artículo reciente y muy ilustrativo en el periódico El Tiempo. Forma parte de una cruzada actual en el país que lo vio nacer para que el Diccionario de la lengua española lo incluya con esta otra acepción: ‘ritmo folclórico mestizo y cadencioso, originario de la costa caribeña colombiana, cuyo canto y baile constituyen un importante símbolo de su cultura’. Espero que esa iniciativa obtenga el fruto deseado.

Pues bien, aunque no es el ABC del Porro que tanto busqué, el contenido de este artículo es lo suficiente y conciso como para considerarlo esencial en la comprensión de este ritmo musical:


El porro pide entrada al diccionario oficial

En vísperas del Festival Nacional del Porro, que se inicia mañana en San Pelayo (Córdoba), activistas de la cultura reivindican este ritmo.

Con alegría y con afán voy a empezar mi relato
Que en la población de Plato,
Se volvió un hombre caimán.

Este es el porro más famoso del mundo, Se va el caimán.

José María Peñaranda lo compuso en 1941, a partir de la leyenda de Saúl Montenegro, el mirón que se tomaba una pócima para volverse caimán, meterse al río y contemplar a las bañistas. Un día perdió la contra para regresar a su estado original, y quedó caimán para siempre, y el caimán se fue para Barranquilla.

Inicialmente se oyó en la versión del propio autor con acompañamiento de cuerdas. Más adelante su éxito tuvo numerosas versiones, entre ellas la de Nelson Pinedo y la Sonora Matancera, que grabó también el porro Me voy pa Cataca, en versión cubanizada, “Me voy pa La Habana y no vuelvo más, el amor de Carmela me va a matar…”.

Otras versiones muy sonadas del Caimán son la de Víctor Pérez (1946), y Felipe Pirela (1962), ambos con la Billo’s, y la del cubano Kike Mendive, incluida en un largometraje mexicano de los años 40.

El porro está presente en la literatura. Un botón de muestra es Danza de redención, 1998, de David Sánchez Juliao, que completa la trilogía iniciada con Pero sigo siendo el rey (ranchera) y Mi sangre aunque plebeya (bolero).

En Danza de redención (porro y cumbia) aparecen el hombre caimán, la piragua y el acordeón que encanta serpientes.

También hay telenovelas inspiradas en este ritmo, como Momposina, 1994, protagonizada por Carolina Sabino, con libretos de Bernardo Romero y Daniel Samper. Esta serie recrea la obra del mismo nombre, compuesta por José Barros.

Momposina, ven a mi ranchito;/ Momposina, ven para quererte; / Momposina, lindo lucerito;/ Momposina, yo quiero tenerte.

Lucho Bermúdez, el gran difusor de este ritmo

El porro llegó a Bogotá en 1944, de la mano de Lucho Bermúdez. Los rolos de la época, que bailaban danzón, pasillo y guabina, comenzaron a familiarizarse con él. Oyeron y bailaron Carmen de Bolivar, cantado por Matilde Díaz, “Tierra de placeres, de luz, de alegría, de lindas mujeres, Carmen tierra mía”; y Salsipuedes, “Eres muy rico Salsipuedes, y no olvidaré, y en tu recinto muchas veces de alegría canté”.

A Bermúdez se debe en buena parte la internacionalización del porro. Tras su éxito en el Metropolitan Club, de Bogotá, viajó en 1946 con Matilde Díaz a Buenos Aires, donde dirigió una orquesta de 26 músicos, todos ellos argentinos; compuso el porro Buenos Aires y grabó 60 temas con la RCA.

Luego regresaría al Hotel Granada de la capital colombiana, para emprender en los años siguientes giras que lo llevaron a México, donde grabó 80 discos; Cuba, en cuya naciente televisión trabajó con el maestro Lecuona; Venezuela, Estados Unidos, Costa Rica y Ecuador.

Por 15 años vivió en Medellín, meca de la discografía nacional.

En las fiestas de los 60, en Bogotá, se bailaba porro. “La múcura está en el suelo, ay, mamá, no puedo con ella”, composición de Crescencio Salcedo que llegó a ser grabada por el ‘Bárbaro del ritmo’, el cubano Benny Moré; “Santa Marta, Santa Marta tiene tren, Santa Marta tiene tren, pero no tiene tranvía”. “San San San Fernando, San San San Fernando, es el club más popular de esta tierra soberana”.

Entre tanda y tanda de porros de Los Melódicos, la Billo’s, Pacho Galán, Lucho Bermúdez y el loco Quintero, se patinaba un twist, se intentaban piruetas con algún rocanrol y se oían las primeras canciones de Escalona, interpretadas con guitarra por Bovea y sus Vallenatos, sin sospechar que veinte años después el vallenato, ya interpretado con acordeón, se impondría en la capital.

Mi cafetal

En los años 80 había en Madrid (España) una sala de baile llamada Mi cafetal, donde la orquesta interpretaba música colombiana, como Palmira señorial (“Este porrito suave cantaré, a la mujer más linda que amo yo”) y el porro que le daba el nombre a la boite, “Yo tengo mi cafetal, y tú ya no tienes na”.

Mi cafetal es otro de los porros universales. Lo han grabado, entre muchos, la Sonora Matancera, Los Panchos (con Basurto Lara), el cubano Eliades Ochoa, el colombiano Farid Ortizy el puertorriqueño Chayanne, en una versión bastante rítmica.

Es la obra cumbre de Salcedo, conocido como el Compae Mochila de los Pies Descalzos, por su sencillez.

Otro de los porros universales es Las pilanderas, de José Barros, que en su momento interpretaron Matilde Díaz y Celia Cruz. La cubana cantaba “Ay, pila, pila, pilandera, que traigan maíz, panela…”, y agregaba su ingrediente emblemático, “¡Y azúcar!, que traigan azúcar”.

Un cubano que hizo su particular arreglo de Las pilanderas fue Orestes ‘Cachao’ López. También hay versiones de Pacho Galán, Juan Piña, el argentino Eduardo Armani y el venezolano Víctor Piñero, que la cantó con la orquesta Los Melódicos, en Caracas; con la de Pacho Galán, en Barranquilla, y con la Sonora Matancera, en La Habana.

Serrat y Sabina rematan su concierto Dos pájaros de un tiro, 2008, con El muerto vivo, del manizaleño Guillermo González Arenas.

Los dos cantantes se paran al final, bailan con el grupo que los acompaña, y le van diciendo al público, burlándose de sí mismos, “¡No estamos muertos, estamos de parranda!”.

Los hacen con el sabor de rumba gitana que le imprimió Peret (“A mi amigo Blanco Herrera le pagaron su salario, y sin pensarlo dos veces salió para malgastarlo”). Peret lo adaptó de la versión de Rolando Laserie, que lo había oído interpretado por el Trío Venezuela y por Fruko y sus Tesos, con la voz del Joe Arroyo. La letra original decía “Al amigo Marco Herrera le pagaron su salario”… Y era porro.

Pero un día se apareció lleno de vida y contento,
Diciéndole a todo el mundo ¡eh! Se equivocaron de muerto,
El lío que se formó, esto sí que es puro cuento,
Su mujer ya no lo quiere, no quiere dormir con muertos.

Ritmo mestizo

El porro es símbolo cultural en Córdoba, Sucre y el sur de Bolivar. La banda típica tiene 16 músicos, que tocan bombardino, clarinete, trompeta, bombo, redoblante y platillos.

Es la llamada banda pelayera (de San Pelayo), que en versión reducida va en cada chiva turística con el nombre de papayera. Se trata, pues, de un ritmo que mezcla vientos europeos con percusión africana y que les canta a la tierra, a las actividades ganaderas y pastoriles y al amor. La pareja lo baila por tandas, que tardan lo que dure prendido un paquete de velas que la bailadora lleva en su mano derecha y a veces pone sobre la cabeza.

En San Pelayo (Córdoba), se celebra cada año el Festival Nacional del Porro. Este año tendrá lugar la cuadragésima versión, entre el 29 de junio y el 4 de julio. A las cinco de la mañana las bandas se reúnen en la tarima construida exprofeso para el evento y tocan María Barilla, pieza emblemática, que recuerda a la “mejor bailadora de porro y fandango de todos los tiempos”, fallecida en 1940. En ese momento suena la orquesta más grande del mundo, pues cerca de quinientos músicos interpretan el porro al unísono.

Este porro fue seleccionado como símbolo de la cultura colombiana en el Iberoamericano de Teatro del 2014. El musical María Barilla, con actores de la televisión y músicos y bailadoras de Córdoba, constituyó el acto de apertura de esa edición.

Una orquesta francesa, la Belle Image, interpreta en diversos escenarios de Europa, desde hace algunos años, lo que aprendieron en Colombia: porro. Otra argentina, la Delio Valdez, hace lo mismo en escenarios argentinos y uruguayos, donde es infaltable La saporrita (“Siempre que yo voy a un baile, me busco una saporrita…”). En 2014 se estrenó en Nueva York el largometraje Porro hecho en Colombia, de Adriana Lucía, que contó con la asesoría artística de Ciro Guerra. En la cinta se puede ver a la cantante de Carito (Córdoba), hablando, cantando y bailando porro con sus coterráneos, hasta llegar al estudio de la Javeriana con su grupo musical, que incluye batería y guitarra eléctrica, para cantar la composición de su padre, Antonio López, Porro bonito, y bailarlo, con todas las de la ley, con su hermana Martina la Peligrosa.

Bailando porro yo competiré, / Tomando chicha en mi tierra natal… / Porro bonito, yo te cantaré, / Porro bonito, yo te bailaré…

El diccionario

La cumbia es el ritmo que más identifica a Colombia en el mundo. De la cumbia colombiana nacen la cumbia cubana, la mexicana, la chilena, la ecuatoriana y la peruana (y de ella el género conocido como chicha). Otros ritmos tropicales colombianos alcanzaron gran difusión, en los años 50 y 60, de la mano de la cumbia, pero sus nombres (porro, fandango, cumbión) quedaron velados tras el genérico “cumbia colombiana”.

Eso explica que en muchos países no se identifique la palabra porro con ritmo musical, pero paradójicamente se conozcan, se oigan, se canten y se bailen Se va el caimán, La saporrita, Mi Cali bella, El muerto vivo

El porro, según los estudiosos, se remonta a la música precolombina interpretada con gaitas por los nativos del valle del Sinú. En el siglo XVII adquiere su forma actual con la adición de instrumentos africanos traídos por los esclavos y vientos europeos que se conocen gracias a las bandas militares. Del porro deriva el vallenato (según el historiador William Fortich), y del vallenato deriva la carranga. La presencia de este ritmo en las sabanas de Córdoba, Sucre y sur de Bolivar es altamente significativa. Su esplendor en los años 60 y 70, hace que el porro se conozca mejor en Bogotá y que llegue a Venezuela, Cuba, México y Argentina. Y la nostalgia de los mayores sumada al ímpetu de nuevas generaciones de músicos, cantantes y bailarines hace que hoy siga vigente y con más fuerza que nunca.

No obstante todos estos méritos, cuando usted abre las páginas del Diccionario de la lengua española, para buscar la palabra porro, encuentra que este vocablo alude a tres realidades ajenas a la música, ‘cigarrillo de marihuana’, ‘puerro’ (una especie de cebolla) y ‘persona torpe, ruda o necia’.

Por eso, el periodista Rahomir Benítez, director de El Meridiano, y el gerente de esa casa editorial, William Salleg, emprendieron este año una cruzada que busca la inclusión en el lexicón más tradicional y prestigioso de nuestra lengua de esta otra acepción de la palabra porro, ‘ritmo folclórico mestizo y cadencioso, originario de la costa caribeña colombiana, cuyo canto y baile constituyen un importante símbolo de su cultura’.

Su misión comienza con la edición de un libro de doscientas páginas, Tributo al porro, en que muestran a cuatro tintas el esplendor de este ritmo, y presentan formalmente a la Academia su petición.


Libro para una petición

El libro ‘Tributo al porro’ recoge el trabajo de investigadores como William Fortich, el periodista Rahomir Benítez Tuirán y cantantes como Adriana Lucía, liderados por William Antonio Salleg, presidente del Grupo Editado, dueño de los diarios ‘El Meridiano’ y ‘El Propio’, y la emisora ‘Meridiano Estéreo’. El texto fue presentado a la Real Academia de la Lengua para explicarle por qué la palabra porro describe la cultura musical de toda una región.

Tiene 156 páginas e incluye un DVD con la música que recibirá el tributo, desde el próximo miércoles 29 de junio en el Festival Nacional del Porro en San Pelayo.
Fuente: por Fernando Avila en El Tiempo, 28 de junio de 2016. Recuperado de internet.


Además de los porros mencionados anteriormente y de los tantos y tantos que existen, hay uno que se cuenta entre mis preferidos, se llama Amado Porro. Es de Septimio Campanela y es interpretado por César Castro con Los Corraleros de Majagual, en el disco 'Al son de las corralejas':

Amado Porro - Los Corraleros de Majagual

En Caracol Radio se emitió un programa el 5 de julio de 2011 acerca de los orígenes, sus compositores y los grandes exponentes del Porro colombiano, con audios completos de diversos porros, es recomendable su visita.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Porro bueno - Los Auténticos Corraleros de Majagual


Disfrutando la música del ayer con este sabroso porro titulado Porro bueno, de la autoría de Alfredo Gutiérrez e interpretado por Los Auténticos Corraleros de Majagual.

lunes, 1 de agosto de 2016

Pobrecito muchacho - Mon Rivera con Moncho Leña y Los Ases del Ritmo


Recordando al gran Mon Rivera con esta guaracha de Moncho Leña. Forma parte de los temas del disco Mon Rivera con Moncho Leña y Los Ases del Ritmo - Más Exitos Inolvidables.




Disfrútelo.

viernes, 29 de julio de 2016

El carácter sagrado del fuego de las velas en la cumbia colombiana


Se ha venido sosteniendo que “el uso del atajo de velas fue para alumbrar a falta de la luz eléctrica”, concepto imaginativo apoyado en la teoría sin legítimas fuentes de información y contrasta con los de origen ritual y sagrado, rayando en la especulación. A pesar que son muchos los autores que coinciden con el carácter sagrado del fuego en la cumbia, legado que quedó en el uso del atajo de velas, solamente voy a reseñar partes de lo escrito sobre la cumbia por Julio Olaciregui y de las crónicas del viajero Isaac F. Holton durante su recorrido por la Nueva Granada en 1852:

La cumbia, sabemos, es una danza y un ritmo de la Costa Caribe colombiana que aparece desde el año 1600 con el amancebamiento y mestizaje que se produjo entre indios, colonizadores españoles y esclavos africanos.

Recordemos que es un baile de galanteo, en parejas, cuya coreografía comienza con la ofrenda de un paquete de velas o espermas encendidas que el hombre entrega a la mujer.


Si los poetas hablan de danza cósmica o de fertilidad, los eruditos e historiadores jamás se han puesto de acuerdo acerca de los orígenes de la cumbia, que imaginamos se pierde en la mítica ‘noche de los tiempos’, pero la presencia del fuego nos lleva a todos, tanto a observadores como bailarines, a reconocer el aspecto ceremonial, ritual, de algunos de sus pasos y movimientos, combinados con la seducción en las ruedas simbólicas de hombres y mujeres, deslizándose en una sabia planimetría,[…]

El historiador colombiano Gerardo Pombo Hernández, en su obra Kumbia, lanza la teoría de que esta procesión bailada, iluminada con el fuego de antorchas, teas o lumbres, se origina en los rituales fúnebres de ‘los indocosteños’. "Los indígenas, con las luces de sus antorchas, le señalaban al difunto el camino del más allá, libre de los malos espíritus, al tiempo que rogaban a sus dioses que acogieran y dieran descanso a su espíritu […] evocaban el espíritu del que iban a enterrar e imploraban su perenne tutelaje y protección […]. En estos rituales, que duraban varios días con sus noches, las danzas, la música de gaitas, tambores indios y sonajas, y el consumo de la chicha eran fundamentales”, señala Pombo Hernández.


Según el teólogo medieval Jacques de Voragine, en La leyenda dorada, la fiesta de la Candelaria se llama así porque “se lleva en la mano candelas [...]. El papa Inocente dice que las mujeres romanas celebraban en ese día la fiesta de las luces, cuyos orígenes están sacados de las fábulas de los poetas. Éstos cuentan que la diosa Coré-Perséfone era tan bella que fue raptada por su tío Hades, dios del reino de lo invisible. Sus padres la buscaron mucho tiempo en los bosques y en los montes con antorchas, y es ese recuerdo que representaban las mujeres de Roma [...]. El papa Sergius decidió darle un objetivo mejor ordenando a los cristianos, celebrar cada año, en ese día, una fiesta en honor de la Santa Madre del Señor, con cirios encendidos y candelas benditas”.

Lo que pretendo señalar es la persistencia entre la gente de hoy de mitos y creencias muy antiguas, la eterna lucha entre la vida y la muerte, entre las tinieblas y la luz.

Las llamas en una cumbiamba, la candela, su contemplación en una cocina, nos llevaron un día a la fábula, al cuento, al mito de ese pariente nuestro llamado Prometeo por Esquilo y por otros griegos de la antigüedad. El personaje que domestica el fuego, robando esa chispa a los dioses del éter, nos es familiar porque día a día no sólo podemos contemplar la potencia solar, así como los relámpagos y centellas, sino también la tierna luz de las velas, las espermas, en las fiestas religiosas y otras ceremonias,[…]

El mito de Prometeo es universal. Entre algunos indios de América se llama Coyote. Sabemos que hubo una guerra entre potencias divinas por esa chispa que  nos alumbra y calienta. El antropólogo francés Claude Lévi-Strauss intenta demostrar, con ayuda de 813 mitos indios de América del Norte y del Sur, que se puede extraer un paradigma común, “un mito único, el del combate entre el hombre y las entidades no humanas por la posesión del fuego”. También sabemos que él se sirvió de la lingüística para el estudio de los mitos.

El fuego nos ha guiado en este acercamiento al hombre-mito, esa figura universal, actual y arqueológica, presente y antigua como el Sol. En la Costa Caribe colombiana las llamas iluminan cada año la celebración de la Fiesta de la Candelaria, el 2 de febrero, en especial mediante la cumbia, un baile, es decir una coreografía, herencia remota, pero muy presente, de la joven y hermosa Coré, la dionisiaca diosa de las danzas, símbolo de la renovación de la naturaleza, que cada cierto tiempo sale de la oscuridad, de lo inferior y lo invisible, la semilla podrida, para expresar la fuerza de la vida.

A pesar que en los orígenes de la cumbia no existía luz eléctrica, no es muy cierto que los atajos de velas que usaba la mujer eran para alumbrar el escenario mientras danzaban, el hombre de la época usaba otros medios de iluminación, veamos que nos dice sobre este particular, el viajero norteamericano Isaac F. Holton, de lo que encontró durante su viaje por los Andes y riberas del Rio Magdalena en la Nueva Granada del siglo XVIII:

“Afortunadamente no estuve mucho tiempo en Calamar pero allí presencié el baile más curioso que uno pueda imaginar. Andando por el pueblo ví una luz que venía de la orilla del río y oí el extraño ritmo de un tambor acompañado por voces que, para el gusto de algunos, podrían ser cantos, pero para otros serían puros berridos. Había un gentío agolpado alrededor de una pareja bailando, pero me abrieron paso para que pudiera mirarlos. Las luces provenían de las velas que iluminaban las mesas donde vendían bizcochos, golosinas y ron. Por su parte los bailarines, un negro viejo y una mujer, bailaban a la luz de la luna y en la danza adoptaban posturas interesantísimas. Ella baila suelta mientras los brazos del hombre la rodeaban sin tocarla y él intentaba seguirle el ritmo, agachándose un poco de tal manera que los brazos quedaran al nivel de la cintura de la mujer”.
Fuente: León Martínez Arieta, 2011, Consideraciones a la memoria de la jornada consultiva sobre la expresión de la cumbia. Recuperado de internet.


La mención de las velas en el transcurso de la interpretación de la cumbia colombiana es muy común y nos remonta al ritual mencionado anteriormente. Algunos ejemplos (de los incontables que existen) son los siguientes:

Velas y cumbia - El Combo del Sinú

Prendan las velas - Catalino y su Combo

Cumbia En Llamas - Adolfo Echeverría con Los Mayorales

Prendamos las velas - Los Hermanos Gutiérrez

El baile de la vela - La Sonora Dinamita de Lucho Argaín

¡Qué belleza la de la cumbia colombiana! Y al disfrutarla, qué difícil es dejar de expresar con profunda alegría: ¡prende la vela, prende la vela!

miércoles, 27 de julio de 2016

Lisandro Meza - Rescatando los éxitos originales del Long Play


Cero treinta y nueve: Un tema clásico de la autoría del juglar Alejandro Durán e interpretado por diversos artistas, entre ellos el maestro Lisandro Meza. Forma parte de los temas que conforman este disco de la serie Rescatando los éxitos originales del Long Play.

En México, de gran éxito fue la versión del jaliscience Mike Laure.

Lisandro Meza - Rescatando los éxitos originales del Long Play



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viernes, 22 de julio de 2016

Andrés Paz Barros y la Cumbia Cienaguera


Andrés Paz Barros fue autor de innumerables composiciones entre las que sobresalen: Señorita Magdalena, Ángela Cecilia, Divina noche, pasillos, y La cama berrochona, que pasaría años más tarde a llamarse La Cumbia Cienaguera.

Andrés Paz Barros y la Cumbia Cienaguera

La versión original de esta canción es La cama berrochona compuesta por el maestro Andrés Paz Barros en el año 1937 y era solo de carácter instrumental.

El profesor Humberto Daza Granados, mas conocido como Chamber, fue quien hizo la letra inicial que contrasta con la letra de la Cumbia cienaguera:


La letra de la Cama berrochona en su versión original hacía referencia al diario acontecer de las grandes academias de baile de ese entonces, como así llamaban a los prostíbulos o sitios nocturnos de escasa reputación. En esos sitios nocturnos es donde se origina la canción y la razón de su nombre, La cama berrochona.

En el año 1951 el señor Luis Enrique Martínez, apodado El Pollo Vallenato, grabó en Discos Fuentes la melodía de Andrés Barros pero con otra letra que perduraría para la eternidad: la del magdalenense Esteban Montaño (Tasajera), llamada La Cumbia Cienaguera, tal como la conocemos hoy en día.

Aunque Andrés Paz Barros fue quien la concibió musicalmente, no hay que negarle los méritos a Esteban Montaño, quien compuso la letra y le dio el nombre de Cumbia cienaguera, y a Luis Enrique Martínez, por su interpretación magistral que la catapultó en el panorama regional, nacional e internacional.

Esta es pues la historia de La Cumbia Cienaguera, aquella que un día nació en Ciénaga y hoy la bailan en Colombia, América y todo el mundo. 
Fuente: Recuperado de internet.

Enseguida La Cumbia Cienaguera, con Luis Enrique Martínez en el acordeón y en el canto, José Benito Barros Palomino con la tambora de entrada y Las Pueblanas en los coros:


Vida y obra del maestro Andrés Paz Barros y detalles de la historia de La Cumbia Cienaguera, en los siguientes enlaces:


miércoles, 20 de julio de 2016

Adelina García - 13 De Colección


Una voz dulce y acariciadora, aunada a una gran belleza, fueron la causa de que Adelina García se convirtiera en una de las cancionistas favoritas no solo de México, sino también de los Estados Unidos, Cuba, Puerto Rico, Brasil, Argentina, Colombia y el resto de América Latina.

Adelina García, hija de padres mexicanos radicados en los Estados Unidos, nació en la ciudad de Phoenix, Arizona. Siendo muy niña sus padres decidieron regresar a nuestro país, escogiendo el estado de Chihuahua como su lugar de residencia. Allí, Adelina empezó a mostrar sus dotes vocales deleitando a su familia y a sus amigos con las canciones que se encontraban de moda en ese entonces y que su garganta de privilegio interpretaba a la perfección.

Siendo apenas una adolescente, su sueño como el de muchas jovencitas con facultades vocales, era el cantar a través de la radio y la oportunidad llegó en 1938 en la XEFI, radiodifusora local de Ciudad Juárez, en el programa del "Sal de uvas Picot". Adelina interpretó una canción de Gonzalo Curiel, su compositor favorito, y resultó agraciada con un primer lugar y un contrato como artista exclusiva de "El cancionero Picot". En sus transmisiones por la XEFI, el personal sello de su voz y su estilo de interpretar las canciones de moda, hizo que pronto fuera una de las cancionistas favoritas del norte de nuestra república y de las comunidades mexicanas de los Estados Unidos.

A finales de la década de 1930 escogió la ciudad de Los Angeles, California, como su lugar fijo de residencia y pronto las principales estaciones de radio y centros nocturnos de Los Angeles, San Antonio, Nueva York y Hollywood solicitaron su presencia. En una de tantas presentaciones alternó con el compositor y director de Orquesta Manuel S. Acuña, quien al oir a Adelina entonar una de sus canciones, se dio cuenta que había encontrado a su intérprete ideal y así en la voz de Adelina nacieron canciones como "Noche de pasión", "Mía", "Te quiero todavía", "Mi esperanza", "Rendido", "Siempre", "No puedo más", "Tardecita" y sus éxitos indiscutibles "Canción de amor", "Cuantas veces" y "Porque".

La compañía de discos Columbia, conocedora del éxito de Adelina García, la contrata en exclusiva por dos años, realizando su primera grabación el 28 de febrero de 1939, con la canción de Gonzalo Curiel "Vereda tropical". La demanda que obtienen sus discos hace que en dos años Adelina lleve a los acetatos la mayor parte de su repertorio, 50 registros fonográficos de esa época lo atestiguan.

Adelina García, como todos los cancionistas de su época, soñaba con llegar a cantar en el lugar consagratorio que era "La catedral del radio", la XEW, "La voz de la América Latina desde México". Rápidamente logró colocarse en nuestra más importante estación de radio, actuando como artista exclusiva en los programas de "El cancionero Picot". Por esos días es escuchada por Gonzalo Curiel, quien personalmente le pide que sea su intérprete y en la voz de Adelina García se popularizan "Esta noche de amor", "Un gran amor", "Sabor de besos" y "Si tú quisieras", y no solo canciones de Curiel nacieron de Adelina García sino un gran romance que duró algunos años.

El cine nacional también nos presentó a Adelina García y así la vemos en las películas "Diario de una mujer" y "El intruso", en las que escuchamos su dulce voz y admiramos su belleza.

Tras los éxitos que se sucedían uno tras otro, llegaron las giras dentro y fuera del país, recorriendo Estados Unidos y toda América Latina regresando por cortas temporadas a nuestra capital.

En la década de 1950 esta bella mujer decide retirarse de la vida artística, despidiéndose con un bello álbum discográfico donde interpreta canciones de Miguel Prado.

Esta cancionera triunfadora nos dejó un vacío difícil de llenar, pero afortunadamente nos atestiguan su éxito, la gran cantidad de grabaciones que nos dejó.
Fuente: portada trasera del LP.


Frenesí - Adelina García:



Adelina García - 13 De Colección



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lunes, 18 de julio de 2016

Rayito Colombiano - Cicatrices


Una de las agrupaciones tropicales consentidas... Y una gran voz.

Originarios de Iztapalapa, Estado de México, Rayito Colombiano surge con un concepto musical que se perfiló por sí solo por esa magistral combinación de la sensibilidad mexicana con el folklore colombiano. Un ritmo contagioso y cadencioso, a eso nos tienen acostumbrados Rayito Colombiano.

Es de recalcarse la trayectoria de Raymundo Espinoza, vocalista y director del grupo, ya que su entereza para abrirse camino en el mundo de la música lo llevó a dejar a una de las agrupaciones más importantes dentro del género tropical: Los Angeles Azules, en donde también fungía como vocalista, teniendo así la oportunidad de realizar uno de sus más grandes sueños: tener su propia agrupación.

Al hablar sobre el estilo de la agrupación que atinadamente dirige, Raymundo Espinoza “el privilegio de la voz”, como se le conoce a este destacado intérprete dice: “Es un diálogo entre el acordeón y el trombón, con temas románticos, es un estilo que no se le relaciona con otro grupo, es un modo de tocar con propia personalidad”.

La gran aceptación de Rayito Colombiano no se limita a territorio nacional, pues ya ha realizado importantes giras por Estados Unidos y Argentina, demostrando de esta manera que para su música no existen fronteras. ¡Es una auténtica centella, que avanza sin límites!

Una muestra de su calidad interpretativa: Muchachita consentida:


Rayito Colombiano - Cicatrices




















































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viernes, 15 de julio de 2016

Celso Piña - Barrio Bravo

Con el disco “Barrio Bravo”, Celso Piña alcanzó el éxito comercial y el reconocimiento en México y el extranjero.


El caso de Celso Piña es un caso sui generis; pasó años entregándose por completo a la música colombiana (desde 1980), esto a pesar de la marginación, del estigma social y de la poca atención de los medios de comunicación, hasta que el “Rebelde del acordeón” emprendería un proyecto que sonaba imposible: hacer un álbum en el que colaboraran músicos de géneros diversos, tan diversos como el rock.

Finalmente, este proyecto alucinante se convirtió en una realidad: Celso Piña convocó a varios invitados, todos accedieron, incluso algunos se quedaron con las ganas de ser parte de la grabación. Los músicos invitados a este trabajo de Celso Piña fueron Toy Hernández y Pato, de Control Machete; Quique y Rubén, de Café Tacuba; Poncho, de Santa Sabina; El Queso, de Resorte; Blanquito Man, de King Changó; El Gran Silencio; Lupe Esparza; y La firma. El trabajo de producción corrió a cargo de Julián Villarreal.

El resultado del trabajo de estudio fue “Barrio Bravo”, el cual vio la luz en mayo de 2001. En “Barrio Bravo” podemos apreciar una fusión de estilos, el hip – hop, el rock, la música “grupera”, el bolero, se mezclan con la cumbia de Celso Piña de manera exitosa, puesto que el sonido logrado es bastante fresco pero sin perder la esencia del “Rebelde del acordeón”.

De este disco se desprendieron los sencillos “Cumbia sobre el río”, en la que participan Toy y Pato de Control Machete y Blanquito Man, “Cumbia poder”, gran canción de Tony Hernández, en la que la unión de El Gran Silencio y Celso Piña da excelentes resultados, y “Aunque no sea conmigo”, en la que apreciamos a un Celso Piña muy diferente a lo que nos tenía acostumbrados, cantando a dueto con Rubén Albarrán a ritmo de bolero, logrando un tema sumamente emotivo.

La riqueza musical de “Barrio Bravo” es enorme, de ahí su valor: rompió etiquetas, barreras musicales, barreras socio económicas, logrando que Celso Piña obtuviese el reconocimiento que merecía, reconocimiento que tardó en llegarle, pero que al paso del tiempo ha permanecido.

Lista de canciones
01. Cumbia sobre el Río
02. Plática 1
03. Si Mañana
04. Sólo quiero un Xodo
05. Viviendo en Sueños
06. Al pensar en Ti
07. Aunque no sea Conmigo
08. Cumbia de la Paz
09. Gitana
10. Cumbia Poder
11. Verseando pa’ mis Amigos
12. Plática 2
13. Sé que no gustas de Mí
Fuente: por Alvaro García en http://monterreyrock.com


Algunos videos en youtube de algunos temas contenidos en este disco:

Cumbia sobre el Río

Aunque no sea Conmigo

Cumbia Poder


Sobre ''Barrio Bravo'' por Celso Piña (audio obtenido de su antigua página oficial)


Celso Piña - Barrio Bravo


miércoles, 13 de julio de 2016

Cumbia de La Arenosa - Anibal Velásquez


Cumbia de La Arenosa, conocida también como Cumbia del mar, es un cumbia colombiana de las consideradas clásicas. Interpretada por el afamado Anibal Velásquez, también hace parte de su disco "Vuelve". Disfrútelo.

lunes, 11 de julio de 2016

Magia blanca - Anibal Velásquez


Magia blanca, originalmente llamada Devil woman y de la autoría de Marty Robbins, es interpretada a ritmo de pasebol por el sensacional Anibal Velásquez y es uno de los temas de su disco "Vuelve". Disfrútelo.

viernes, 8 de julio de 2016

Cumbia Coqueta - Lucho Campillo y sus Indios Caribe


El sonar del tambor se hace presente y resalta en esta cumbia instrumental clásica, de la autoría y con el acordeón del maestro colombiano Lucho Campillo. Hace parte del disco Lucho Campillo y sus Indios Caribe - Cumbia Coqueta y no debe faltar en la audioteca de quienes gustamos de este género musical, disfrútelo.

miércoles, 6 de julio de 2016

Conquista fácil - Gustavo Gutiérrez


Compuesto e interpretado por Gustavo Gutiérrez, también conocido como el "Poeta Vallenato", es este bello paseo vallenato. Disfrútelo.

lunes, 4 de julio de 2016

viernes, 1 de julio de 2016

Chacalón y La Nueva Crema - Papá Chacalón en Aruba = Venezuela En Vivo

Lorenzo Palacios Quispe "Chacalón"
(1950 - 1994)

"El Faraón de la Cumbia "



''La Historia de Chacalón''

EDITORIAL
Dos personajes de la pluma conocidos del mundo del espectáculo de la escena musical de la cumbia peruana y de la farándula -Félix Melgarejo Ríos y Víctor Rengifo Díaz-, con gran esfuerzo, sacrificio y perseverancia ponen por primera vez y a la luz del día en manos de miles de seguidores y amantes de la cumbia peruana "La Historia de las Estrellas" en caricatura. Del pueblo y para el puebo.

Ofreciendo en su primera edición la vida del desaparecido e inolvidable Lorenzo Palacios Quispe "Chacalón" como homenaje por estar cumpliendo un año de su sentida y prematura partida al descanso eterno, el cual fuera considerado el "Rey de la Música Chicha", ídolo indiscutible del pueblo popular, de origen de cuna humilde, llena de tempestades y que desde muy tierno saboreara la pobreza, hambre y miseria, y que fueron justamente dichas penurias que lo acicatearon para imponerse con su talento natural para el canto popular de la música tropical peruana. Cual fiel testigo fueron las calles y callejones del barrio del pasaje "El Bondy", perteneciente al populoso distrito de la Victoria "La Rica Vicky". "Chacalón", que con su canto de voz lastimera, quejumbrosa y alegrón llevara mensaje de fe y esperanza de un futuro mejor, especialmente al habitante inmigrante provinciano, al informal, al marginado y al desposeído de la fortuna.

Siendo sindicado por ello, por el pueblo popular o monstruo de mil cabezas, como el abanderado de este canto tropical peruano.

Fue tanto el arraigo popular hacia este gran ídolo que sus fanáticos, seguidores, le crearon un eslogan muy peculiar de identificación de «cuando "Chacalón" canta, bajan los cerros».

Por esto y todo lo demás este gran ídolo popular del canto de la cumbia peruana jamás morirá, porque estará en el recuerdo de todos, porque desde el más allá seguirá cantando y congregando multitudes con la posta dejada a su hijo, José María "Chacalón" Junior.

Enseguida las viñetas que narran ''La Historia de Chacalón'':

Fuente: De Leyva Arroyo Carlos (2005). Música «chicha», mito e identidad popular. El cantante peruano Chacalón. Recuperado de internet.

P.D. Para ver con más detalle el contenido de las viñetas recomiendo abrir la imagen en una pestaña nueva.

Un video muy informativo de la historia jamás contada del popular "Chacalón":

 


Chacalón y La Nueva Crema - Papá Chacalón en Aruba = Venezuela En Vivo