La Música Tropical: Patrimonio cultural intangible de la humanidad
La Música Tropical: Nuestro Patrimonio Músico-Cultural
martes, 30 de junio de 2020
lunes, 29 de junio de 2020
viernes, 26 de junio de 2020
jueves, 25 de junio de 2020
miércoles, 24 de junio de 2020
El africano - Calixto Ochoa y su Conjunto
"¿Mama, qué será lo que quiere el negro?"
Una de las canciones con las que más se asocia al juglar Calixto Ochoa es El africano, tema que traspasó fronteras luego de que el merenguero dominicano Wilfrido Vargas le hiciera su propia versión.
Lo que muchos desconocen es que detrás de la creación de esta joya musical se esconden una serie de anécdotas e historias pocos conocidas, pero reveladoras de verdades ocultas.
Lo primero que hay que decir de la canción, prensada en Barranquilla en 1983 por la disquera Felito Records, en el LP Calixto Ochoa y su Conjunto, es que la obra no es de la autoría plena del juglar de Valencia de Jesús (Valledupar), Calixto Ochoa. La pegajosa letra es del corozalero Wilfrido Carmelo Martínez Mattos, conocido como ‘Manduquito’. La razón por la que figura el crédito de Calixto como coautor, la explica el mismo ‘Manduquito’:
“La letra es mía en su totalidad, Calixto lo que le hizo fue ponerle los arreglos musicales. Yo la tengo registrada y aparezco como su único autor literario. Este era un tema que nadie me quería grabar, y fue ‘El negro Cali’ quien mostró interés. Inicialmente le presenté un tema denominado Manduquito, que le gustó mucho; pero cuando luego escuchó El africano, ‘quedó frío’, porque estaba cargado de mucha picardía y me confesó que este sería un tema sorpresa con el que nos conocerían por todas partes”.
Esta premonición que lanzó Calixto Ochoa se cumplió, y el tema fue grabado por su conjunto ese mismo año (1983). Al año siguiente lo grabó Wilfrido Vargas, quien extendió el éxito por los cinco continentes. Sobre la concepción del tema el corozalero señaló que lo hizo porque según él, las mujeres colombianas apenas escuchan a un hombre hablar una lengua extranjera quedan impresionadas.
“A inicio de los 80 fuimos invadidos por los LP que llegaban de África, los cuales sonaban en los picós y me llamaba la atención que uno no entendía nada de lo que cantaban, y solo gozaba con el ritmo. Así que empecé a decir un poco de ‘locuras’ desde el principio, y ya en el desarrollo le metí mucho picante con un negro que es inquieto y que busca una cosa rica”, declaró Manduquito entre risas.
Otro que entregó detalles sobre este hit fue Eduardo Dávila Santiago, quien realizó la producción musical, pues para la época era ingeniero de sonido del estudio Felito Récord. Dávila recordó el momento exacto en que salió al ruedo esta pieza musical:
“Calixto iba a grabar un LP, y don Félix Butrón, que era el dueño de la disquera, le había pedido que hiciera dos canciones con el sonero Saulo Sánchez. Grabaron Las flores y El huevo, en las cuales se puede apreciar la bella voz de Saulo y la excelente digitación de Calixto en el acordeón. Tras finalizar la grabación de los dos números, don Félix sorprendió a Calixto pidiéndole un tema extra para un LP variado que tenía planeado”, recuerda Dávila. En este momento es que aparece El africano, por accidente, agrega.
“Calixto no tenía nada preparado, de pronto su corista ‘Manduquito’ empieza a tararear El africano, el cual nos gustó a todos por la chispa de la letra. De inmediato Calixto agarró el acordeón, pero no encontraba las notas para acompañarlo, es por eso que la introducción es enredada, ya que aparece ‘Manduquito’ diciendo unas cosas sin sentido con una escala musical invertida”, explicó el ingeniero de sonido.
Eduardo Dávila confiesa también que captó mucha desafinación en William ‘Manduquito’ Martínez, por lo que para evitar retrasos en la producción, sugirió que el tema lo grabara una mujer, ya que no le quedaba bien a un hombre decir “¿Mama, qué será lo que quiere el negro?”. Fue así como surgió el nombre de Amina Jiménez, quien había grabado con Pacho Galán.
Amina Jiménez le puso su voz a la versión original.
“Fui a Soledad y la traje al estudio para que le pusiera pimienta a la canción, y lo hizo muy bien, con mucha picardía. Al final nos quedaban unos baches que Calixto sugirió fueran llenados por un trombón, y le delegó esa tarea a Rosendo Martínez de Los Corraleros de Majagual, quien completó así la tarea”.
‘Manduquito’ coincidió con la versión de Eduardo Dávila, y agregó que jamás tuvo problemas con Calixto Ochoa sobre la autoría del tema. Solo tuvo un litigio jurídico con Wilfrido Vargas, quien grabó el disco y quiso apropiarse de los derechos de autor. “Yo demandé a Wilfrido Vargas porque no me reconoció mis créditos, y jamás recibí las regalías por la comercialización de su versión. Ese caso transcendió a los medios internacionales, y tras dar la pelea, finalmente le tocó reconocerme hasta el último peso”, afirma ‘Manduquito’.
La internacionalización
“Fui a Soledad y la traje al estudio para que le pusiera pimienta a la canción, y lo hizo muy bien, con mucha picardía. Al final nos quedaban unos baches que Calixto sugirió fueran llenados por un trombón, y le delegó esa tarea a Rosendo Martínez de Los Corraleros de Majagual, quien completó así la tarea”.
‘Manduquito’ coincidió con la versión de Eduardo Dávila, y agregó que jamás tuvo problemas con Calixto Ochoa sobre la autoría del tema. Solo tuvo un litigio jurídico con Wilfrido Vargas, quien grabó el disco y quiso apropiarse de los derechos de autor. “Yo demandé a Wilfrido Vargas porque no me reconoció mis créditos, y jamás recibí las regalías por la comercialización de su versión. Ese caso transcendió a los medios internacionales, y tras dar la pelea, finalmente le tocó reconocerme hasta el último peso”, afirma ‘Manduquito’.
La internacionalización
En cuanto salió al mercado, El africano de Calixto Ochoa y ‘Manduquito’ comenzó a sonar con fuerza por toda la Costa Caribe, especialmente en Cartagena y Barranquilla. Fue en esta última ciudad en la que el dominicano Wilfrido Vargas lo escuchó por primera vez. Lo impactó de tal manera la jocosidad de la letra que se animó a hacer su propia versión.
“En 1984 iba a hacer una grabación, y en el recorrido en el taxi escuché a una muchacha que decía: “Mama, el negro está rabioso, quiere pelear conmigo”. Encontré una trama interesante porque la dama termina diciendo,“¿mama que será lo que quiere el negro?”, así que le dije al taxista que esa chica era bien hipócrita; pero a la vez pensé que quién había compuesto esto era un genio, porque lograba sacar risas a quién lo escuchaba. Así que desde ese mismo instante supe que eso era un éxito asegurado, y le ordené al conductor que se devolviera a buscar el LP, para saber quién era el responsable de semejante joya”, explicó Wilfrido Vargas.
Tras descubrir que era una obra de Calixto Ochoa y su conjunto, y conocer lo importante que era esta agrupación para el folclor colombiano, el trompetista y cantante hizo la grabación en esa misma tarde. “Me demoré solo seis horas en el estudio. Al otro día estaba siendo procesada y al tercer día el tema ya estaba debutando en la emisora más importante de New York. En una semana y media ya era número uno y en 15 días podría decir que ya lo conocía el mundo entero”, dijo con seguridad el músico que incluyó en esa misma producción Abusadora, El comején, El hombre divertido y Ron pa’ todo el mundo de Dolcey Gutiérrez.
Fuente: aldia.co
martes, 23 de junio de 2020
lunes, 22 de junio de 2020
viernes, 19 de junio de 2020
jueves, 18 de junio de 2020
miércoles, 17 de junio de 2020
martes, 16 de junio de 2020
La negra Concepción - Efraín Orozco y su Gran Orquesta de Las Américas
Efraín Orozco Morales
1898 - 1975
Efraín Orozco ha sido uno de los músicos más inquietos y dinámicos de Colombia.
Sus comienzos artísticos tuvieron lugar en Bogotá, a donde fue desde su nativo Popayán, cuando todavía la capital colombiana vivía bajo la influencia de la música popular romántica que tantos y tan merecidos laureles alcanzó con las composiciones inolvidables de Morales Pino, Luis A. Calvo, Emilio Murillo y demás músicos del centenario y de un poco antes.
Cuando todavía se escuchaba a los grupos musicales bajo la influencia de aquellas felices veladas de antaño, en las que competían las estudiantinas de Wills y de Patiño. Y en los viejos cafetines un piano desgranaba en los amaneceres bambucos y pasillos.
Orozco, avanzando sobre su misma época, creó la que puede calificarse como primera "Orquesta Espectáculo" de Colombia, aportó sus aficiones jazzísticas y estimuló vocaciones como la de un Carlos Julio Ramírez que le acompañó en su gira por el sur hasta Buenos Aires, en pos de aquella su consagración definitiva.
Orozco llevó a Buenos Aires la música colombiana tocada a gran orquesta. Bambucos y pasillos, romanzas y canciones con arreglos ambiciosos que dieron un toque moderno a los aires tradicionales. Y halló en la capital argentina a otro colombiano que viajaba con un equipaje de inquietudes y ambiciones: Jacinto Jaramillo.
Fue entonces cuando entre los dos comenzaron a hablar a los argentinos de la música de las costas colombianas. Y a crear la inquietud que haría posible el triunfo posterior de otros artistas y directores que conocían los secretos de esa clase de música.
Por entonces ya en los salones de su tierra colombiana comenzaban a bailarse el porro y la cumbia que alternaban con las rumbas y las congas. Y naturalmente Efraín Orozco fue requerido para que grabara varias de esas melodías con su Gran Orquesta de Las Américas que tanto éxito conquistaba en Buenos Aires, discos destinados a su país.
Las versiones de Efraín Oroxco no están posiblemente muy ajustadas a la ortodoxia de esos ritmos. Hay que tener en cuenta que vivía otro ambiente y que de ese ambiente eran sus músicos. Estaba lejos de la tierra y apenas le llegaban como punto de referencia partituras y grabaciones realizadas con técnica muy incipiente.
Pero fueron muy bien recibidas. Y puede decirse que marcaron una época en Colombia a donde iban en remesas de miles, que se agotaban prontamente apenas desempacados y que desde entonces son reclamados con insistencia por los aficionados a la música popular bailable.
Fuente: portada trasera del disco.
Este es "Un disco para bailar recordando... Para vivir otra vez tiempos muy queridos... Porque fueron muchos, incontables, los romances que se acunaron al compás de esta música de siempre, y enorme la alegría que ayer desparramó entre los colombianos y que hoy regresa amable, con la misma emoción de entonces".
Disfrute esta rumba de los veracruzanos Cuates Castilla ("La negrita Concepción"), cantan Los Hermanos Prado.
Sus comienzos artísticos tuvieron lugar en Bogotá, a donde fue desde su nativo Popayán, cuando todavía la capital colombiana vivía bajo la influencia de la música popular romántica que tantos y tan merecidos laureles alcanzó con las composiciones inolvidables de Morales Pino, Luis A. Calvo, Emilio Murillo y demás músicos del centenario y de un poco antes.
Cuando todavía se escuchaba a los grupos musicales bajo la influencia de aquellas felices veladas de antaño, en las que competían las estudiantinas de Wills y de Patiño. Y en los viejos cafetines un piano desgranaba en los amaneceres bambucos y pasillos.
Orozco, avanzando sobre su misma época, creó la que puede calificarse como primera "Orquesta Espectáculo" de Colombia, aportó sus aficiones jazzísticas y estimuló vocaciones como la de un Carlos Julio Ramírez que le acompañó en su gira por el sur hasta Buenos Aires, en pos de aquella su consagración definitiva.
Orozco llevó a Buenos Aires la música colombiana tocada a gran orquesta. Bambucos y pasillos, romanzas y canciones con arreglos ambiciosos que dieron un toque moderno a los aires tradicionales. Y halló en la capital argentina a otro colombiano que viajaba con un equipaje de inquietudes y ambiciones: Jacinto Jaramillo.
Fue entonces cuando entre los dos comenzaron a hablar a los argentinos de la música de las costas colombianas. Y a crear la inquietud que haría posible el triunfo posterior de otros artistas y directores que conocían los secretos de esa clase de música.
Por entonces ya en los salones de su tierra colombiana comenzaban a bailarse el porro y la cumbia que alternaban con las rumbas y las congas. Y naturalmente Efraín Orozco fue requerido para que grabara varias de esas melodías con su Gran Orquesta de Las Américas que tanto éxito conquistaba en Buenos Aires, discos destinados a su país.
Las versiones de Efraín Oroxco no están posiblemente muy ajustadas a la ortodoxia de esos ritmos. Hay que tener en cuenta que vivía otro ambiente y que de ese ambiente eran sus músicos. Estaba lejos de la tierra y apenas le llegaban como punto de referencia partituras y grabaciones realizadas con técnica muy incipiente.
Pero fueron muy bien recibidas. Y puede decirse que marcaron una época en Colombia a donde iban en remesas de miles, que se agotaban prontamente apenas desempacados y que desde entonces son reclamados con insistencia por los aficionados a la música popular bailable.
Fuente: portada trasera del disco.
Este es "Un disco para bailar recordando... Para vivir otra vez tiempos muy queridos... Porque fueron muchos, incontables, los romances que se acunaron al compás de esta música de siempre, y enorme la alegría que ayer desparramó entre los colombianos y que hoy regresa amable, con la misma emoción de entonces".
Disfrute esta rumba de los veracruzanos Cuates Castilla ("La negrita Concepción"), cantan Los Hermanos Prado.
La negra Concepción - Efraín Orozco y su Gran Orquesta de Las Américas
lunes, 15 de junio de 2020
viernes, 12 de junio de 2020
jueves, 11 de junio de 2020
miércoles, 10 de junio de 2020
martes, 9 de junio de 2020
lunes, 8 de junio de 2020
viernes, 5 de junio de 2020
jueves, 4 de junio de 2020
El Toro Miura - Los Corraleros de Majagual
Los Corraleros de Majagual era una agrupación única en el mundo y a la que todavía se le considera el máximo taller de música bailable realizado en Colombia en todos los tiempos.
Prácticamente todos sus integrantes eran compositores: Calixto Ochoa, Eliseo Herrera, Lisandro Meza, César Castro, Enrique Bonfante, Julio Erazo, Alfredo Gutiérrez, Lucho Argaín y "Chelo" Cáceres Land, entre otros.
Hicieron melodías en casi todos los ritmos, pero pocos porros. Sin embargo, los que grabaron fueron de gran factura y tal es el caso de “El Toro Miura”, otra obra realizada por el queridísimo "Kike" Bonfante cuando esta agrupación ni soñaba en llegar a ser el conjunto folklórico más importante del continente americano.
Los Corraleros de Majagual, de "Kike" Bonfante: “El Toro Miura”. Disfrútelo.
Prácticamente todos sus integrantes eran compositores: Calixto Ochoa, Eliseo Herrera, Lisandro Meza, César Castro, Enrique Bonfante, Julio Erazo, Alfredo Gutiérrez, Lucho Argaín y "Chelo" Cáceres Land, entre otros.
Hicieron melodías en casi todos los ritmos, pero pocos porros. Sin embargo, los que grabaron fueron de gran factura y tal es el caso de “El Toro Miura”, otra obra realizada por el queridísimo "Kike" Bonfante cuando esta agrupación ni soñaba en llegar a ser el conjunto folklórico más importante del continente americano.
Los Corraleros de Majagual, de "Kike" Bonfante: “El Toro Miura”. Disfrútelo.
El Toro Miura - Los Corraleros de Majagual
miércoles, 3 de junio de 2020
martes, 2 de junio de 2020
lunes, 1 de junio de 2020
viernes, 29 de mayo de 2020
Tusuchendo el anaco - Ricardo Suntaxi
Tusuchendo el anaco - Ricardo Suntaxi
De la autoría de Luis Godoy, este sanjuanito ecuatoriano es también conocido como "El baile de San Juan" y en él su autor abunda en quechuismos. Un gran éxito con Ricardo Suntaxi, disfrútelo.
Letra:
Letra:
Por ahí viene bailando mi guambra
el San Juan, el San Juan,
por ahí viene bailando mi guambra
el San Juan, el San Juan,
a la fiesta de mi patrón va mi longa, mi longa,
a la fiesta de mi patrón va mi longa, mi longa.
Baila baila longuita, baila más,
aprovecha que de esta no hay otra más,
baila baila longuita, baila más,
aprovecha que de esta no hay otra más,
tusuchendo el anaco por aquí por allá,
tusuchendo el anaco por aquí por allá.
el San Juan, el San Juan,
por ahí viene bailando mi guambra
el San Juan, el San Juan,
a la fiesta de mi patrón va mi longa, mi longa,
a la fiesta de mi patrón va mi longa, mi longa.
Baila baila longuita, baila más,
aprovecha que de esta no hay otra más,
baila baila longuita, baila más,
aprovecha que de esta no hay otra más,
tusuchendo el anaco por aquí por allá,
tusuchendo el anaco por aquí por allá.
jueves, 28 de mayo de 2020
miércoles, 27 de mayo de 2020
martes, 26 de mayo de 2020
lunes, 25 de mayo de 2020
viernes, 22 de mayo de 2020
jueves, 21 de mayo de 2020
miércoles, 20 de mayo de 2020
martes, 19 de mayo de 2020
lunes, 18 de mayo de 2020
viernes, 15 de mayo de 2020
Los Gavilanes - Los Gavilanes de la Costa
Los Gavilanes de la Costa
Una sola producción bastó para ponerlos en el panorama de la música tropical de Colombia gracias a que de inmediato se impusieron con temas tan importantes como la gaita "Dame café", el paseo "Negra querida" y el paseaito "José Dolores". Precisamente su primer y único álbum lo titularon Dame café y se entregó al mercado en 1965.
Los Gavilanes de la Costa nacieron algún buen día, cuando José Castro, Policarpo Calle, Eusebio Campillo, Cástulo Padilla, Armando Barrios y Esmelín Zambrano, entusiastas muchachos de la Costa Norte de Colombia, se unieron para constituir dicho conjunto.
Con ellos, el auditorio quedó sorprendido del acoplamiento que expusieron y de su primer álbum, cuyo repertorio fue elaborado por ellos mismos con una sola intención, que basta por todas, gustar.
No se limitaron a montar su repertorio con base en dos o tres ritmos, sino que se extendieron con prodigalidad en la interpretación de la cumbia, el merengue, la gaita, el paseo, el pasaje y se extendieron hasta expresiones del Caribe como la charanga.
Fuente: Discos Fuentes.
Disfrute el tema de Los gavilanes.
Los Gavilanes de la Costa nacieron algún buen día, cuando José Castro, Policarpo Calle, Eusebio Campillo, Cástulo Padilla, Armando Barrios y Esmelín Zambrano, entusiastas muchachos de la Costa Norte de Colombia, se unieron para constituir dicho conjunto.
Con ellos, el auditorio quedó sorprendido del acoplamiento que expusieron y de su primer álbum, cuyo repertorio fue elaborado por ellos mismos con una sola intención, que basta por todas, gustar.
No se limitaron a montar su repertorio con base en dos o tres ritmos, sino que se extendieron con prodigalidad en la interpretación de la cumbia, el merengue, la gaita, el paseo, el pasaje y se extendieron hasta expresiones del Caribe como la charanga.
Fuente: Discos Fuentes.
Disfrute el tema de Los gavilanes.
Los Gavilanes - Los Gavilanes de la Costa
jueves, 14 de mayo de 2020
miércoles, 13 de mayo de 2020
Cumbia en do menor - Lito Barrientos y su Orquesta
Lito Barrientos
1915 - 2008
La historia de Lito Barrientos engalana la cultura de El Salvador, el país centroamericano que lo vio crecer y al que le brindó su gran talento musical que conquistó diversas fronteras. Hoy su nombre tiene un brillo especial gracias a la labor que hizo en pro de la música de su país.
Su verdadero nombre, Rafael Barrientos, y nació en Armenia, Sonsonate, El Salvador, en julio de 1915. Su padre, Pedro José Barrientos, era agricultor y su madre, Enriqueta Marroquín, era comerciante. Tuvo tres hermanos aficionados a la música que tocaban en una marimba titulada Bella Armenia. Uno de ellos, dedicado a la música, fue el primero en visitar como músico a San Salvador y después a Europa. Formaba parte de un grupo musical que se llamaba Marimba Atlacatl.
Lito fue alumno del maestro del coro del pueblo que vivía a trescientos metros de su casa. “Empezamos con la marimba, casi todos siempre empiezan de oído, pero como había un maestro de coro ahí en Armenia que formó una escuela de enseñanza musical, con él empecé a conocer las corcheas y las semi-corcheas”. Luego se unió al grupo de Toño Córdoba, un marimbista.
Fue comerciante y al mismo tiempo ejecutante de la marimba, en el grupo Alma India, al cual se integró cuando fue invitado porque lo reconocieron como hermano de Leopoldo Barrientos, quien ya era famoso en su ejecución.
Aprendió en Sonsonate la ejecución del trombón, gracias a su participación en la banda Rafael Álvarez Monchez. Recuerda al filántropo Gustavo Vides Valdés, un cultivador de Café de Santa Ana. Él los contrató para amenizar una fiesta de los trabajadores. Luego de la presentación inciaron tan buena relación que el señor Gustavo Vides Valdés les financió la fundación del grupo Pony Meca, que era la marca del café que él producía. Fue en 1935.
Su vida lo llevaría luego a Costa Rica, Panamá, Colombia y otras regiones de Centroamérica. Cuando fundó su orquesta debutó en San Salvador en el Casino Salvadoreño, esquina opuesta al Parque Barrios. Con el tiempo alcanzó el liderazgo total. En la radio tenía un programa semanal de una hora. En las fiestas cobraban de cincuenta a cien pesos, dependiendo del lugar, cuando un buen par de zapatos costaba dos pesos. Su orquesta acompañó a Tongolele, a Lucho Gatica, a Marco Antonio Muñíz, a Los Churumbeles de España.
En uno de sus viajes a Colombia grabó con la fábrica Tropical de Barranquilla Burbuja y Pimienta. Eso fue un cañonazo. También grabó para Discos Fuentes de Medellín el tema Very, very, well, obra de Antonio Fuentes y otro éxito tremendo en Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela, México y Estados Unidos. Ese fue el éxito más grande que tuvo.
En la última estadía de nueve meses en Colombia, los músicos locales protestaron, hasta que por medio de una ley, lograron vedar el trabajo de la Orquesta Internacional de Lito Barrientos - internacional porque sus integrantes eran de tres o cuatro nacionalidades-. En ese período conoció la cumbia que sólo se tocaba en la costa colombiana y con ella invadió a su país. “En el interior ...” –nos dice- “... se tocaba el bambuco, el pasillo, un montón de ritmos distintos que no tienen nada de vallenato, ni de mapalé, ni de porro, ni nada de eso, eso es solamente de la costa, que la componen Santa Marta, Cartagena, Montería, Barranquilla y en Cali también. A partir del primer viaje yo ya venía con cumbias; en un principio cuando iba a tocar a una fiesta me decían: –Ah! Miren, no toquen esa música, muy alegre, hombre. Así decían, porque yo les metía música colombiana: –No, no, no, no, no toquen esa música, toquen como tocaban antes... desde que fueron a Colombia ustedes están metiendo esa música que sólo es bulla, sólo es bulla, sólo es bulla–. Y ahora lo primero que piden es música alegre y tropical de Colombia. Influyó más cuando empecé a traer música de discos grabados. Yo traje discos de Los Melódicos y de la Billos Caracas, que nunca se habían oído aquí. Así se fue metiendo más. Al tocarse en radio la gente los fue oyendo y le fue agarrando sabor, hasta que se inundó de música colombiana, así es que esa música nosotros la trajimos pero porque la veníamos tocando”.
“Ya empiezo a traer música y sobre todo yo traía la que grabábamos nosotros allá. Entonces, como aquí no habían fábricas de discos, sólo la orquesta de Lito Barrientos sonaba, porque yo traía la música ya grabada y naturalmente por hacerle propaganda a la orquesta, impulsaba eso. Hice el trato con Ómar González para la Radio Reloj y se puso de moda en primer lugar la Radio Reloj dentro de El Salvador, vino el Pájaro picón, Por qué no te quitas el saco, Te estás poniendo flaca, y así un montón de música colombiana. Estamos hablando apenas de 1955”.
Autor de Son guanaco y Montserrat, es también fundador de la Unión General de Artistas Salvadoreños -UGASAL-, de la Sociedad de Autores, Compositores e Intérpretes -SACIM-, entre otras entidades, y propietario del sello “Discolito”.
Ha sido ganador de El Congo de Oro, galardón que otorga el Festival de Orquestas del Carnaval de Barranquilla, Colombia; La orden José Matías Delgado y la orden Hijo Meritísimo de El Salvador. El premio Ingenio 2006, de El Salvador, estuvo dedicado a Lito Barrientos, evento que fue organizado por el Centro Nacional de Registro (CNR).
Su verdadero nombre, Rafael Barrientos, y nació en Armenia, Sonsonate, El Salvador, en julio de 1915. Su padre, Pedro José Barrientos, era agricultor y su madre, Enriqueta Marroquín, era comerciante. Tuvo tres hermanos aficionados a la música que tocaban en una marimba titulada Bella Armenia. Uno de ellos, dedicado a la música, fue el primero en visitar como músico a San Salvador y después a Europa. Formaba parte de un grupo musical que se llamaba Marimba Atlacatl.
Lito fue alumno del maestro del coro del pueblo que vivía a trescientos metros de su casa. “Empezamos con la marimba, casi todos siempre empiezan de oído, pero como había un maestro de coro ahí en Armenia que formó una escuela de enseñanza musical, con él empecé a conocer las corcheas y las semi-corcheas”. Luego se unió al grupo de Toño Córdoba, un marimbista.
Fue comerciante y al mismo tiempo ejecutante de la marimba, en el grupo Alma India, al cual se integró cuando fue invitado porque lo reconocieron como hermano de Leopoldo Barrientos, quien ya era famoso en su ejecución.
Aprendió en Sonsonate la ejecución del trombón, gracias a su participación en la banda Rafael Álvarez Monchez. Recuerda al filántropo Gustavo Vides Valdés, un cultivador de Café de Santa Ana. Él los contrató para amenizar una fiesta de los trabajadores. Luego de la presentación inciaron tan buena relación que el señor Gustavo Vides Valdés les financió la fundación del grupo Pony Meca, que era la marca del café que él producía. Fue en 1935.
Su vida lo llevaría luego a Costa Rica, Panamá, Colombia y otras regiones de Centroamérica. Cuando fundó su orquesta debutó en San Salvador en el Casino Salvadoreño, esquina opuesta al Parque Barrios. Con el tiempo alcanzó el liderazgo total. En la radio tenía un programa semanal de una hora. En las fiestas cobraban de cincuenta a cien pesos, dependiendo del lugar, cuando un buen par de zapatos costaba dos pesos. Su orquesta acompañó a Tongolele, a Lucho Gatica, a Marco Antonio Muñíz, a Los Churumbeles de España.
En uno de sus viajes a Colombia grabó con la fábrica Tropical de Barranquilla Burbuja y Pimienta. Eso fue un cañonazo. También grabó para Discos Fuentes de Medellín el tema Very, very, well, obra de Antonio Fuentes y otro éxito tremendo en Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela, México y Estados Unidos. Ese fue el éxito más grande que tuvo.
En la última estadía de nueve meses en Colombia, los músicos locales protestaron, hasta que por medio de una ley, lograron vedar el trabajo de la Orquesta Internacional de Lito Barrientos - internacional porque sus integrantes eran de tres o cuatro nacionalidades-. En ese período conoció la cumbia que sólo se tocaba en la costa colombiana y con ella invadió a su país. “En el interior ...” –nos dice- “... se tocaba el bambuco, el pasillo, un montón de ritmos distintos que no tienen nada de vallenato, ni de mapalé, ni de porro, ni nada de eso, eso es solamente de la costa, que la componen Santa Marta, Cartagena, Montería, Barranquilla y en Cali también. A partir del primer viaje yo ya venía con cumbias; en un principio cuando iba a tocar a una fiesta me decían: –Ah! Miren, no toquen esa música, muy alegre, hombre. Así decían, porque yo les metía música colombiana: –No, no, no, no, no toquen esa música, toquen como tocaban antes... desde que fueron a Colombia ustedes están metiendo esa música que sólo es bulla, sólo es bulla, sólo es bulla–. Y ahora lo primero que piden es música alegre y tropical de Colombia. Influyó más cuando empecé a traer música de discos grabados. Yo traje discos de Los Melódicos y de la Billos Caracas, que nunca se habían oído aquí. Así se fue metiendo más. Al tocarse en radio la gente los fue oyendo y le fue agarrando sabor, hasta que se inundó de música colombiana, así es que esa música nosotros la trajimos pero porque la veníamos tocando”.
“Ya empiezo a traer música y sobre todo yo traía la que grabábamos nosotros allá. Entonces, como aquí no habían fábricas de discos, sólo la orquesta de Lito Barrientos sonaba, porque yo traía la música ya grabada y naturalmente por hacerle propaganda a la orquesta, impulsaba eso. Hice el trato con Ómar González para la Radio Reloj y se puso de moda en primer lugar la Radio Reloj dentro de El Salvador, vino el Pájaro picón, Por qué no te quitas el saco, Te estás poniendo flaca, y así un montón de música colombiana. Estamos hablando apenas de 1955”.
Autor de Son guanaco y Montserrat, es también fundador de la Unión General de Artistas Salvadoreños -UGASAL-, de la Sociedad de Autores, Compositores e Intérpretes -SACIM-, entre otras entidades, y propietario del sello “Discolito”.
Ha sido ganador de El Congo de Oro, galardón que otorga el Festival de Orquestas del Carnaval de Barranquilla, Colombia; La orden José Matías Delgado y la orden Hijo Meritísimo de El Salvador. El premio Ingenio 2006, de El Salvador, estuvo dedicado a Lito Barrientos, evento que fue organizado por el Centro Nacional de Registro (CNR).
Fuente: dfprensa@discosfuentes.com.co, enero de 2007
Fallece el 02 de Agosto de 2008 en San Salvador, El Salvador
Hoy lo recuerdo con su famosísima interpretación de la Cumbia en do menor, de Rafael Coides. Disfrútelo.
Hoy lo recuerdo con su famosísima interpretación de la Cumbia en do menor, de Rafael Coides. Disfrútelo.
Cumbia en do menor - Lito Barrientos y su Orquesta
martes, 12 de mayo de 2020
lunes, 11 de mayo de 2020
El alegre pescador / Mi sentimiento / El mochilón / La peste / La varita de caña - Trío Los Isleños
Trío Los Isleños
Tres ocañeros, Oscar Fajardo y los hermanos Jorge y Luis Duran, se reunieron en Barranquilla en un Trío que llamaron Los Provincianos. Oscar hacía la primera voz, Jorge tocaba el requinto y Luis la segunda guitarra. Iniciaron sus presentaciones en la radio, y en el sello Atlantic hicieron sus primeras grabaciones. Contratados para hacer unas presentaciones privadas en Medellín se quedaron dos años grabando bambucos, valses, boleros y música tropical, y actuando en la Voz de Antioquia.
Partieron para Bogotá y allá conocieron a Celestino Cifuentes propietario de radio Girardot quien se los llevó para el puerto (Barranquilla). Celestino Cifuentes tenía una fábrica de discos representada con el sello “Cifuentes”, y Los Provincianos grabaron los boleros “Olvídate de mí” , “Recompensa” , “Qué te han dicho de mí”, y “Mira que eres linda”, “Campesina santandereana” y “Mala mujer”.
Regresaron a Medellín y, en la prensadora de discos de la cadena radial Caracol, grabaron los boleros “Recuérdame”, “Si no estás conmigo”, “Usted”, “La vida es un sueño”, que empezaron a difundirse en las emisoras de la cadena. Como resultado de la campaña promocional, sus discos se vendían con gran demanda y no hubo “pianola” en Colombia en donde no se encontraran estas canciones al lado de los más famosos de los tríos que estaban de moda. Cuando el éxito se asomaba para este trío, se disolvieron por voluntad de sus integrantes, y Oscar Fajardo regresa a Barranquilla.
La historia del Trío Los Isleños empieza donde termina la de Los Provincianos.
Partieron para Bogotá y allá conocieron a Celestino Cifuentes propietario de radio Girardot quien se los llevó para el puerto (Barranquilla). Celestino Cifuentes tenía una fábrica de discos representada con el sello “Cifuentes”, y Los Provincianos grabaron los boleros “Olvídate de mí” , “Recompensa” , “Qué te han dicho de mí”, y “Mira que eres linda”, “Campesina santandereana” y “Mala mujer”.
Regresaron a Medellín y, en la prensadora de discos de la cadena radial Caracol, grabaron los boleros “Recuérdame”, “Si no estás conmigo”, “Usted”, “La vida es un sueño”, que empezaron a difundirse en las emisoras de la cadena. Como resultado de la campaña promocional, sus discos se vendían con gran demanda y no hubo “pianola” en Colombia en donde no se encontraran estas canciones al lado de los más famosos de los tríos que estaban de moda. Cuando el éxito se asomaba para este trío, se disolvieron por voluntad de sus integrantes, y Oscar Fajardo regresa a Barranquilla.
La historia del Trío Los Isleños empieza donde termina la de Los Provincianos.
Oscar Fajardo regresó a Barranquilla, donde se unió a Santander Díaz, músico y compositor de San Juan Nepomuceno nacido el 11 de mayo de 1933, y a Ángel Monsalvo de Barranquilla; corría el año 1953.
Poco después Gastón Guerrero reemplaza a Monsalvo. Gastón había nacido en Itsmina (Chocó) el 24 de Julio de 1927, se destacaba como buen ejecutante del requinto al que le entregaba el sentimiento y el romanticismo propios de su personalidad.
Durante varios meses estuvieron dando serenatas porque eran muy solicitados. El compositor y hombre de radio, Rafael Roncallo Villar, los llevó a su emisora donde convoca un concurso en el que llovieron toda clase de propuestas nominales y al final se optó por escoger el nombre que propuso una candidata de la belleza del Atlántico, la señorita Judy Carbó, y así nació el pomposo y sonoro nombre con que subsistió hasta sus días finales: Trío Los Isleños.
El trío Los Isleños nace cuando empieza la fiebre de los tríos y fue uno de los mejores grupos de este género. La calidad del Trío Los Isleños aunque grande, no tuvo la difusión internacional de otras agrupaciones, sin embargo fueron pilares indiscutidos en la aceptación popular al punto de que estuvieron como protagonistas de lujo en los primeros pasos de la televisión nacional que empezó transmisiones en 1954 e incorporó a este grupo entre los que más ocupaban los estudios. Una de sus más notables características era mezclar en sus presentaciones y en sus discos los boleros con ritmos autóctonos como el bambuco y la cumbia. Sus boleros tenían el encanto adicional de un dejo andino, propio de un grupo que interpretaba también los hermosos pasillos y bambucos. En 1957 emprendieron una extensa gira por Suramérica, con resonantes triunfos en Ecuador, Perú, Chile y Argentina, regresaron en 1959.
En 1961 hicieron una gira por Estados Unidos, Canadá y México con el barítono Carlos Julio Ramírez durante cuatro años en los cuales estuvieron actuando en los centros latinos de las ciudades más importantes. Los integrantes de los Isleños fueron además buenos compositores: de Oscar Fajardo son “Por tu bien”, “Perdido y sin amor”, “Sangre en el rio”. Santander Díaz, compuso “La sombra”, “Me enamore de ti “, “No me Olvidaras”, “Más cerca de ti”, “La noche del olvido”, “Si se marea”, “Me conformo yo”, “El viento”, “Sin desengaños”. Gastón Guerrero compuso “Jardinera de amor”, “Mi pregunta” , “Ti qui tá”, “Siempre lejos” “Reflexiona” y el vals “Aunque me duela el alma”, de mucha popularidad.
En 1967 Santander Díaz se retira para dirigir desde su gerencia la sucursal colombiana de la editorial musical Peer International y más tarde decide estudiar dirección y producción artística en Estados Unidos y después en Francia. Es reemplazado por Héctor Bustos y, al ocurrir el retiro de este, lo reemplaza José Linares, también de San Juan Nepomuceno, dando comienzo a la segunda época del grupo, rica en laureles que se cosecharon a lo largo de incontables giras de trabajo y de presentaciones en variados eventos donde la calidez musical del conjunto daba un toque especial al ambiente. Gracias a esa calidad fueron incluidos en películas mexicanas, como “Agente 00 Sexy" en 1968. La muerte accidental de Gastón Guerrero sume al grupo en un penoso luto callándose las cuerdas de las guitarras y las voces de Los Isleños hasta cuando el arte y el público simpatizante se encargaron de pedir al creador del conjunto el reinicio de una actividad que nuevamente se continuaría llevando a cabo con toda la calidad que ha sido sello de la agrupación musical. Gastón falleció el 7 de Junio de 1985 y más tarde un 15 de Septiembre de 1990 fallece Santander.
El trío siguió cosechando éxitos sumados a las grabaciones y presentaciones en programas de radio y televisión, bajo el mando de Oscar Fajardo, hasta cuando completados 45 años de fundado, sufrió la pérdida de Oscar en mayo del 2000. Quedaron los recuerdos de Los Isleños grabados en videos, en discos de larga duración y casetes, todos ellos copiados en discos compactos.
Los Isleños no fueron artistas fabricados a base de costosas campañas de publicidad. sino que su prestigio fue el resultado de una interminable cadena de éxitos en varios países de América. En su balance cabe el mérito de haber sido el único trío que, no obstante interpretar toda clase de ritmos latinoamericanos, se desempeñó altamente en el género del bolero como ningún otro lo hizo.
Fuente: Yesid Royet González en el número 30 de La Lira (con insustancial modificación).
Disfrute la selección a ritmo de cumbia que contiene este popurrí de Los Isleños.
El alegre pescador / Mi sentimiento / El mochilón / La peste / La varita de caña - Trío Los Isleños
viernes, 8 de mayo de 2020
jueves, 7 de mayo de 2020
miércoles, 6 de mayo de 2020
martes, 5 de mayo de 2020
lunes, 4 de mayo de 2020
Roberto Ruiz - Billo's Caracas Boys canta Oswaldo Delgado

Roberto Ruiz
(1923 - 1981)
(1923 - 1981)
Entre los éxitos del músico popular colombiano Antolín Lenes (1924 - 1976), autor de "El polvorete", "Sonia", "Ciénaga de oro" y "Las vueltas de Pello", hay uno dedicado a un parrandero venezolano llamado Pedro Roberto Ruiz cuya letra dice: "Si quieres una cerveza, un trago de vino y otro de anís, por eso no te preocupes que eso lo paga Roberto Ruiz".
Sobre este singular personaje, nacido en Curiepe el 26 de octubre de 1923, cuenta Luis Alfonso Ramírez "El pollo guarachero": "mi querido viejo era un hombre bonachón y de gran corazón que le dejó sus hijos a la patria, entre ellos, a mi hermano Roberto Ruiz, excelente músico caraqueño".
Pedro Roberto Ruiz le enseñó además a tocar violín. De la fusión musical y laboral nace el Grupo Morse, integrado por el guitarrista Teodomiro Rivero, el pianista Antonio Betancourt, el flautista y clarinetista Fenelón Sánchez, el cantante Antonio Ruiz, su hermano, y él en el violín. Su amigo, el maestro margariteño Inocente Carreño, admiró la dulzura con que ejecutaba este instrumento.
El estadio de beisbol de Huiguerote lleva su nombre porque en su rol de promotor deportivo viajó a Caracas en varias oportunidades para dotar de guantes, pelotas y bates a los muchachos del lugar.
Para Roberto Ruiz la amistad era bastión de la vida, razón por la cual abonó el afecto del cultor César Rengifo, del músico Eduardo Serrano, del declamador Balbino Blanco Sánchez, del mandolinista Rafael Ruiz, del guitarrista Arturo Terán, del contrabajista José Quintero (padre del cantautor Frank Quintero), de su compadre y bajo del Quinteto Contrapunto, Domingo Mendoza, entre muchos otros.
Roberto Ruiz es hermano de uno de los pioneros de la negritud en Venezuela, Juan Pablo Sojo (1907 - 1948), autor de "Nochebuena negra", "Los abuelos de color", etc. Es tío del músico Leonel Ruiz y primo del pedagogo curiepero Aristóbulo Istúriz. Forjó su grandeza en el anonimato. Hizo de la calle trinchera y de la cotidianidad tribuna.
A mediados de los años cuarenta Roberto Ruiz se inscribe en el Partido Comunista de Venezuela. Trabajó en el Instituto de Comercio Exterior y como operador en la agencia de noticias china Xinhua y en la Agencia de Telégrafos de la Unión Soviética (TASS, por siglas en ruso), acá bajo la supervisión de Servando García Ponce. En la Compañía Anónima Venezolana de Navegación (1947 - 1957) navegó por todo el mundo en su rol de radiotelegrafista.
Estando en Colombia conoce a varios músicos, entre ellos Pacho Galán y Antolín Lenes. Cuando estaba allí él sentía que que estaba en la Colombia bolivariana que fundara Simón Bolívar el 17 de diciembre de 1819 en Angostura. Fue tal su pasión y amistad con creadores del pueblo que Lenes le tributa el porro homónimo que grabarían, además de Antolín Lenes y su conjunto, La Sonora Cordobesa, Pedro Laza y sus Pelayeros, los grupos mexicanos norteños Los Huracanes del Norte y Los Líricos de Terán. En Venezuela lo graba la Billo's Caracas Boys en 1976 con la voz del debutante Oswaldo Delgado.
"Cuando llega a la parranda todos lo miran nadie lo tacha, se llama Roberto Ruiz, el preferido de las muchachas".
De nuevo en Venezuela trabaja en 1957 en Caracas en el servicio de telégrafos de Venezuela que quedaba en la esquina de Santa Capilla. Allí desarrolla una intensa actividad sindical convirtiéndose en Presidente de la Federación Venezolana de Telegrafistas. Funda en esa época la Casa del Telegrafista de la que también asume la presidencia por muchos años. Sufrió allanamientos y torturas de la DIGEPOL durante el gobierno de Rómulo Betancourt.
En una ocasión le contó a su hijo Roberto Ruiz, músico y odontólogo, "el violín fue muchas veces excusa para realizar actividades políticas, lo cual me trajo problemas en el matrimonio, ya que para mi esposa yo siempre estaba parrandeando". Conoció y contrajo nupcias con Eunice Luigi en 1944 en Sucre.
Murió a los 57 años el 28 de enero de 1981.
Fuente: Cuatro F, Año 2, Nº 96
Disfrute este sabroso porro con sus connacionales, la Billo's Caracas Boys, canta Oswaldo Delgado.
Sobre este singular personaje, nacido en Curiepe el 26 de octubre de 1923, cuenta Luis Alfonso Ramírez "El pollo guarachero": "mi querido viejo era un hombre bonachón y de gran corazón que le dejó sus hijos a la patria, entre ellos, a mi hermano Roberto Ruiz, excelente músico caraqueño".
Pedro Roberto Ruiz le enseñó además a tocar violín. De la fusión musical y laboral nace el Grupo Morse, integrado por el guitarrista Teodomiro Rivero, el pianista Antonio Betancourt, el flautista y clarinetista Fenelón Sánchez, el cantante Antonio Ruiz, su hermano, y él en el violín. Su amigo, el maestro margariteño Inocente Carreño, admiró la dulzura con que ejecutaba este instrumento.
El estadio de beisbol de Huiguerote lleva su nombre porque en su rol de promotor deportivo viajó a Caracas en varias oportunidades para dotar de guantes, pelotas y bates a los muchachos del lugar.
Para Roberto Ruiz la amistad era bastión de la vida, razón por la cual abonó el afecto del cultor César Rengifo, del músico Eduardo Serrano, del declamador Balbino Blanco Sánchez, del mandolinista Rafael Ruiz, del guitarrista Arturo Terán, del contrabajista José Quintero (padre del cantautor Frank Quintero), de su compadre y bajo del Quinteto Contrapunto, Domingo Mendoza, entre muchos otros.
Roberto Ruiz es hermano de uno de los pioneros de la negritud en Venezuela, Juan Pablo Sojo (1907 - 1948), autor de "Nochebuena negra", "Los abuelos de color", etc. Es tío del músico Leonel Ruiz y primo del pedagogo curiepero Aristóbulo Istúriz. Forjó su grandeza en el anonimato. Hizo de la calle trinchera y de la cotidianidad tribuna.
A mediados de los años cuarenta Roberto Ruiz se inscribe en el Partido Comunista de Venezuela. Trabajó en el Instituto de Comercio Exterior y como operador en la agencia de noticias china Xinhua y en la Agencia de Telégrafos de la Unión Soviética (TASS, por siglas en ruso), acá bajo la supervisión de Servando García Ponce. En la Compañía Anónima Venezolana de Navegación (1947 - 1957) navegó por todo el mundo en su rol de radiotelegrafista.
Estando en Colombia conoce a varios músicos, entre ellos Pacho Galán y Antolín Lenes. Cuando estaba allí él sentía que que estaba en la Colombia bolivariana que fundara Simón Bolívar el 17 de diciembre de 1819 en Angostura. Fue tal su pasión y amistad con creadores del pueblo que Lenes le tributa el porro homónimo que grabarían, además de Antolín Lenes y su conjunto, La Sonora Cordobesa, Pedro Laza y sus Pelayeros, los grupos mexicanos norteños Los Huracanes del Norte y Los Líricos de Terán. En Venezuela lo graba la Billo's Caracas Boys en 1976 con la voz del debutante Oswaldo Delgado.
"Cuando llega a la parranda todos lo miran nadie lo tacha, se llama Roberto Ruiz, el preferido de las muchachas".
De nuevo en Venezuela trabaja en 1957 en Caracas en el servicio de telégrafos de Venezuela que quedaba en la esquina de Santa Capilla. Allí desarrolla una intensa actividad sindical convirtiéndose en Presidente de la Federación Venezolana de Telegrafistas. Funda en esa época la Casa del Telegrafista de la que también asume la presidencia por muchos años. Sufrió allanamientos y torturas de la DIGEPOL durante el gobierno de Rómulo Betancourt.
En una ocasión le contó a su hijo Roberto Ruiz, músico y odontólogo, "el violín fue muchas veces excusa para realizar actividades políticas, lo cual me trajo problemas en el matrimonio, ya que para mi esposa yo siempre estaba parrandeando". Conoció y contrajo nupcias con Eunice Luigi en 1944 en Sucre.
Murió a los 57 años el 28 de enero de 1981.
Fuente: Cuatro F, Año 2, Nº 96
Disfrute este sabroso porro con sus connacionales, la Billo's Caracas Boys, canta Oswaldo Delgado.
Roberto Ruiz - Billo's Caracas Boys canta Oswaldo Delgado
viernes, 1 de mayo de 2020
jueves, 30 de abril de 2020
miércoles, 29 de abril de 2020
martes, 28 de abril de 2020
Suscribirse a:
Entradas (Atom)














































