La Música Tropical: Patrimonio cultural intangible de la humanidad
La Música Tropical: Nuestro Patrimonio Músico-Cultural
lunes, 23 de agosto de 2021
viernes, 20 de agosto de 2021
jueves, 19 de agosto de 2021
miércoles, 18 de agosto de 2021
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martes, 10 de agosto de 2021
lunes, 9 de agosto de 2021
viernes, 6 de agosto de 2021
En San Felipe - Orquesta Tomás Burbano
Tomás Burbano
1919-2001
Fue compositor, arreglista, instrumentista, subdirector de la Banda Departamental de Antioquia y director artístico de diferentes casas disqueras de Medellín, ciudad en la que murió. Su obra atravesó todas las sonoridades, desde la ranchera hasta el fox, desde el son sureño hasta la música instrumental, y desde el bambuco hasta la cumbia. Músico ecléctico en sus interpretaciones y en sus composiciones, su imagen siempre está ligada a la de su inseparable saxofón.
Tomás Burbano Ordóñez nació el 30 de abril de 1919 en Ipiales, Nariño. Hijo de Teófilo Burbano (Monederos) Caicedo y Rosa Elena Ordóñez, por ambos progenitores descendía de familias musicales.
Pese a que su padre prefería que estudiara una carrera diferente a la música, se convenció de lo contrario después de escucharlo tocar con los coros de la catedral de Ipiales. Burbano dejó su tierra natal para estudiar música en el Conservatorio de Quito, donde ingresó en 1936 y fue saxofonista en la orquesta de dicho Conservatorio.
En 1941 regresa a Ipiales y al año siguiente se integra a la Banda de músicos de Cali.
Luego, en 1943, tras haber hecho parte en Buenaventura de la célebre orquesta argentina Don Américo y sus Caribes, se radicó en Medellín, donde trabajó como director de diferentes orquestas, incluyendo la Sonovíctor, la Orquesta Nubes Verdes, la Banda Sinfónica de la Universidad de Antioquia, de la que llegó a ser subdirector en sus años otoñales, y su propia orquesta de música instrumental.
Tocó durante un año en la Banda de la Policía, bajo la dirección de Roberto Vieco. En 1945 es admitido en la Banda de Antioquia.
En 1952 dirige la orquesta de "Radio Libertad" de aquella ciudad. Desde mucho antes de comenzar en la Banda Departamental, en 1955, trabajó con diferentes orquestas en el Hotel Nutibara de Medellín, entre ellas la Italian Jazz, bajo la dirección de Guillermo González.
Fue asesor artístico de las casas disqueras de Medellín y grabó en los sellos Ondina, Zeida, Fuentes y Sonolux en un principio, luego con un conjunto propio y la decidida colaboración de la cantante más querida en Ipiales, doña Albita Revelo de Riascos, y de Bolívar Meza.
Grabó con el sello “Discos Ondina”, del cual fue Director Artístico durante ocho años. En ellos aparece el rótulo “Orquesta de Tomás Burbano”, pero en realidad estaba conformada por músicos de otras orquestas que se juntaban en el estudio para grabar: Miguel Ospino, trompetista de la Orquesta de Lucho Bermúdez; Manuel Cervantes, trompetista de los Corraleros del Majagual; Luis Cataño, el “Cholo” Gallardo y Alcides Lerzundy, todos ellos integrantes de la Banda Departamental. Llámese “Sonora Burbano”, u “Orquesta de Tomás Burbano”, como también era conocida, en su condición de orquesta de grabación, es probable que le haya facilitado el acceso a las emisoras y le haya garantizado una mayor calidad en sus producciones. Otra orquesta de estudio que compartió músicos con la “Sonora Burbano” fue la “Orquesta Sonolux”, conformada por músicos excepcionales como Miguel Ospino, Manuel Cervantes, Antonio González y Gabriel Uribe, integrantes, además, de la Banda Departamental.
Antes de vincularse a la Banda Departamental algunos músicos pertenecieron a las orquestas de la radio. Un ejemplo significativo fue el de Tomás Burbano y Everardo Tobón quienes trabajaron como músicos en la Orquesta de la Emisora “Radio Libertad”, que luego sería “La Voz de Medellín”, emisora que como “La Voz de Antioquia”, contó con Orquesta y cantantes de gran calidad.
Siendo director artístico del sello Ondina produjo discos de Lucho Bermúdez, Antonio María Peñaloza y Manuel Cervantes.
Otras grabaciones de Burbano con el sello Ondina, fueron “Aguacerito” y “El Cuyanguillo” con Guillermo Zuluaga “Montecristo”. Igualmente realizó grabaciones con la cantante Alba del Castillo, de quien decía: “tenía una voz musical muy hermosa”.
La obra del músico nariñense pasó por todas las vertientes posibles. Y aunque su nombre está más asociado hoy a la música instrumental por cuenta de sus series discográficas "Fiesta en el patio" y "La magia del saxofón", Burbano dejó más de 150 composiciones, entre las más famosas "Ron y aguardiente", "Rica la caña", "Estrenando tiple", "Murallas de rencor", “Mi destino fue quererte”, "Aguacerito" y “El gran paisa de Amagá”, en homenaje a Belisario Betancur.
Además, entre otras de sus composiciones se cuentan los pasillos "Alma gitana", "Aniversario" y "Madre"; la canción "Nacimos para amarnos"; el vals "Graciela"; los bambucos "Incógnito", "Aguinaldo" y "En tu día"; el merengue "Agüita de mejorana"; las cumbias "María Victoria" y "Chachaguí"; foxes y boleros que aún están por clasificar dado su gran número.
En los años sesentas compuso el "Sonsureño" y fue grabado por la Ronda Lírica hacia 1967. A propósito del Sonsureño: El vocablo sonsureño hace referencia a dos aspectos: por un lado la composición realizada por Tomás Burbano Ordóñez y llamada de ese modo; por otro, la denominación, cada vez más generalizada, de un ritmo “típicamente nariñense” originado, para algunos en la obra de Burbano y para otros mucho más antiguo. La segunda creencia no tiene fundamento y por ello no pasa de ser una simple especulación.
Falleció el 9 de abril de 2001 en la ciudad de Medellín.
Castillo San Felipe de Barajas
Tras esta crónica de la importante trayectoria musical del maestro Tomás Burbano, agrego un pequeño esbozo informativo del Castillo San Felipe de Barajas, a quien el compositor Jaime Rincón Parra le dedicó su cumbia "En San Felipe".
Evocar a través de los imponentes muros del Castillo San Felipe de Barajas el fragor de sangrientas batallas y observar desde su cima, la extensión y variedad de Cartagena de Indias, es un plan imperdible para quienes llegan a la ciudad.
Las piedras que cubren el Cerro de San Lázaro, en los albores de la Heroica fueron talladas para protegerla de los ataques de los enemigos de la Corona Española. Fue erigido el fuerte en este cerro porque desde ahí se podía controlar la entrada por la Puerta de la Media Luna y en un principio se trató de un bonete en la cima del cerro, construido entre 1656 y 1657, con capacidad para 8 piezas de artillería, 20 soldados y 4 artilleros.
Resistencia histórica
En 1762 se inició la construcción del resto del fuerte, tardando unos 36 años para ser terminado en 1798. Su artífice fue Antonio de Arévalo, quien diseñó un cubrimiento del cerro con un complejo de baterías colaterales, adaptadas a la topografía del lugar y que cubrían sectores específicos de la ciudad.
El Fuerte fue tomado una sola vez, durante la Expedición de Cartagena, en 1697 por el Barón de Pointis y tras esto se decidió volverlo impenetrable, logrando de Arévalo y los cientos de esclavos que realizaron la obra, la construcción de murallas en pendientes, imposibles de subir, múltiples túneles, galerías y minas para destruirlo en caso de que el enemigo lo tomara.
Fuentes:
1. La Banda del Conservatorio de la Universidad de Antioquia y la actividad musical de Medellín, 1955-1970. Amparo Álvarez García. Revista Cuestiones Universitarias, Año 4. N°4. Bucaramanga, Colombia. 2014.
2. Oviedo Zambrano, Armando. Ipiales: Historia, Cultura, Arte. Ediciones Fundación Antonia Josefina Obando, 2005.
3. Bastidas España, J., & Tobo Mendivelso, L. (2018). El Sonsureño, Una Rítmica de los Andes de Nariño. Estudios Latinoamericanos, (34-35), 25-39.
4. Bastidas España, José Menandro. Javier Fajardo Chaves, Síntesis musical de su tiempo. El Artista, número 9, diciembre, 2012, pp. 215-238. Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Bogotá, Colombia.
5. https://www.radionacional.co/cultura/el-centenario-de-tomas-burbano
6. Cartagena Mágica, El Universal, octubre 2014.
jueves, 5 de agosto de 2021
miércoles, 4 de agosto de 2021
martes, 3 de agosto de 2021
lunes, 2 de agosto de 2021
viernes, 30 de julio de 2021
jueves, 29 de julio de 2021
miércoles, 28 de julio de 2021
martes, 27 de julio de 2021
lunes, 26 de julio de 2021
viernes, 23 de julio de 2021
La pollera amarilla - Tulio Enrique León
1938 - 1982
Tulio Enrique León Ordóñez, músico invidente mejor conocido como "El Artista del Teclado", nació el 11 de octubre de 1938 y murió el 18 de marzo de 1982.
Inició estudios de música con el profesor Elías Núñez de la Banda Bolívar de Maracaibo y más tarde los hizo con Guillermo Siguie, con quien estuvo durante tres años. Para entonces, ejecutaba bien y comenzó a ganar dinero con el piano.
Su afición por el órgano comenzó cuando escuchaba por Radio Caracas Radio a Salvador Muñoz ejecutar ese instrumento y luego, con Manuel Salvador Parra, barbero de oficio, quien le enseñó a tocar el acordeón.
En 1957 se entregó de lleno al estudio del órgano y con bastante tiempo y esfuerzo logró hacerse de un repertorio de más de veinte temas con los cuales, en enero de 1958, debutó como organista en el club Alianza de Maracay.
En 1961 se trasladó a Caracas y en Venevisión, sin ninguna recomendación, se hizo escuchar para ser contratado y debutar en Show de Shows, interpretando el tema que siempre le generó aplausos del público: Río Manzanares. Con el comentario favorable de la prensa capitalina se le abrieron las puertas de la fama.
Fue artista exclusivo de El Show de Renny, Feria de la Alegría, Sábado Sensacional, también lo fue de Discomoda, donde logró ubicarse en las listas del Billboard en el puesto número 61 entre los 100 mejores artistas del mundo.
Viajó por varios países de América Latina, Europa y Asia, interpretando temas como: La pollera amarilla, Este es el ritmo, La pollera colorada, El cable submarino y otros, que lo convirtieron en un artista de fama internacional.
Con la disquera Odeón de Argentina grabó varios discos y en total fueron más de 40 discos y con su colección Vacaciones en Venezuela, hicieron de este artista uno de los más populares del país.
Tan sólo un mes antes de su muerte fue escuchado hasta la saciedad en las emisoras latinas de Miami y oeste de Estados Unidos, el tema Amparito de Ricardo Portillo, que también le deparó mucho éxito.
Fuente: Diccionario General del Zulia, Volumen 1
jueves, 22 de julio de 2021
miércoles, 21 de julio de 2021
Que siga el tren - Orquesta Los Melódicos cantan Víctor Piñero y Perucho Navarro
Renato Capriles
1931 - 2014
Rafael Renato Capriles Ayala nació en San Esteban, estado Carabobo, el 28 de diciembre de 1931.
Sus padres fueron Miguel Angel Capriles MacPherson y Adelaida Ayala de Capriles; es el número trece de catorce hermanos. En busca de nuevas oportunidades de vida, su familia se muda a Caracas, en un principio a La Pastora, donde se hace adolescente.
Es en ese periodo y durante sus estudios de primaria en el colegio La Salle, que se revelan tempranamente sus inclinaciones musicales. Comienza por armar pequeños grupos musicales con los compañeros del barrio para amenizar los cumpleaños de sus amigos, la mayoría de las veces por el puro placer de tocar.
Luego su familia se muda a La Castellana, donde inmediatamente se dedica a aquella pasión que lo impulsaba a buscar seguidores para formar grupos musicales. Ya desde entonces, para los compañeros que compartían con él aquel especial hobby, era El Director.
Al cumplir los 16 años, y obedeciendo las sabias reglas cultivadas en el hogar, como aquella máxima de que "el que no quiere estudiar tiene que trabajar", ingresa a la Empresa Alemana Gustavo Zing y CIA, importadora y distribuidora de todo tipo de enseres.
Se inicia desde abajo, como office boy, ascendiendo paulatinamente hasta lograr el puesto de Jefe del Departamento de Mercancía "seca" (principalmente quincalla, ropa) y posteriormente se le asigna un jeep Land Roover para visitar clientes por los llanos de Venezuela, arduos recorridos que duraban hasta un mes. Pero la soledad no lo separó de su vocación
Renato, que para entonces no podía sino ser fanático de las grandes orquestas de música tropical bailable que existían en Venezuela, tenía entre sus preferidas a las agrupaciones de Luis Alfonso Larrain y la Billo's Caracas Boys. Era tal su admiración, que en aquellas largas giras por los llanos, puntualmente, al llegar las 4 de la tarde, Renato se orillaba en su jeep, donde fuera que lo agarrara esa hora, para escuchar por Radio Libertador, al "Mago de la Música Bailable", Luis Alfonso Larrain, y una hora después cambiaba el dial a Radio Caracas Radio para escuchar a "La más Popular de Venezuela", la Billo's Caracas Boys, por supuesto, para entonces, no existía la televisión.
Recordando con nostalgia esos irrenunciables oasis musicales en medio de sus jornadas diarias de trabajo, Renato comenta: "Si Gustavo Zing se hubiese enterado que su vendedor estrella se paraba dos horas diarias en sus recorridos laborales a escuchar radio en vez de trabajar, me hubiese despedido. Aunque pensándolo bien, si tomaba en cuenta los resultados de mis ventas más le hubiera convenido conservarme y recomendar a los otros vendedores que oyeran esos programas...".
Luego de pasar tres o cuatro años como agente viajero para Gustavo Zing y CIA, es llamado por su cuñado León Topel y su socio Samuel Slack, ambos judíos pertenecientes a familias radicadas desde mucho tiempo en Venezuela, para que se encargara de un detal de ropa que montarían en Valencia.
Pasa un año frente a esa empresa comercial y siguiendo sus ya evidentes instintos de gerente les propone comprarles el local haciéndose dueño de lo que posteriormente vendría a llamarse Almacenes Reca (Renato Capriles), una flamante tienda de ropa para damas y caballeros.
Durante este periodo, cuyo lapso era de dos años, Ya Renato tenía 22 años y sale a flor de piel ese estilo de bohemio y galán que lo identificaría de por vida. Se compra el único Pontiac blanco último modelo de Valencia, adquiere también la acción como socio del muy prestigioso Country Club de la ciudad, y se relaciona con las mujeres más bellas de entonces, llevando el negocio, por supuesto, a la quiebra.
Después de varios intentos fallidos en diferentes oficios y el vacío que le provoca el trabajar en actividades que no lo complacían, es llamado por su hermano mayor Miguel Angel Capriles, fundador y director de la prometedora editorial Cadena Capriles, para que realice algún trabajo mientras decide hacia dónde enrumbar su vida.
Renato, siempre creativo e impaciente, concibe y funda el Departamento de Relaciones Públicas y Publicidad de los periódicos de su hermano. Sigue escuchando los programas de radio de las mejores orquestas y asistiendo a todos los bailes posibles donde éstas tocan, pero especialmente asiste donde se presentaba Billo, que de tanto ver aquel muchacho parado frente a su orquesta, sin bailar, y sólo fijándose en cada detalle, no puede escapar al homenaje de forjar entre ambos una futura sólida amistad.
Luis María Frómeta se impresiona por los conocimientos de aquel joven muchacho que ni soñaba en tener orquesta, pero como diría el mismo Maestro Billo posteriormente: "Nunca me imaginé que se convertiría en mi sombra y consecuentemente en mi mayor competidor".
Por problemas legales de sindicato, Luis María Frómeta y su orquesta, que para entonces ya tenía 20 años de éxitos, fue vetado de por vida. No se sabía si regresaría, y es entonces cuando Renato Capriles ve la oportunidad de realizar su gran sueño de fundar su propia orquesta de baile.
Visita a Billo en un pequeño bar en Sabana Grande llamado el Rincón de Billo, que era la única forma que Luis María tenía para darle salida a sus inquietudes musicales y le propone: "Billo, voy a formar mi propia orquesta y te daré el 50% de lo que produzca siempre y cuando me hagas los arreglos para el lanzamiento de la misma". Fue tal la emoción de Billo que con lágrimas en los ojos abraza a Renato cariñosamente y le dice: "Gracias, negro, tú no sabes lo que esto significa para mí, que suenen mis arreglos y mi música".
Nace asi, "La Orquesta que Impone el Ritmo en Venezuela" Los Melódicos, al calor de una gran sociedad que sólo duraría un año porque Luis María Frómeta logra solucionar sus problemas legales y volver a los escenarios con su orquesta.
Es entonces cuando Renato Capriles Ayala decide darle sonido propio a su Big Band para convertirse en el fenómeno musical que en el 2011 arriba a sus cincuenta y tres años de éxitos ininterrumpidos no sólo en Venezuela sino en el exterior, haciendo lo que verdaderamente le gusta y sumando a su fanaticada, año tras año, nuevas generaciones de seguidores por lo innovador de su repertorio y por su inconfundible sonido, que se distingue definitivamente del resto de las orquestas.
Esa es la obra del Maestro Renato Capriles, su aporte, su vida y su trascendencia. Los Melódicos son una institución cultural que ya pertenece a todos y que forma parte de la manera de ser de los venezolanos.
Fuente: Revista Signo Magazine, Año 5, No. 53, 2011.
martes, 20 de julio de 2021
lunes, 19 de julio de 2021
miércoles, 14 de julio de 2021
martes, 13 de julio de 2021
lunes, 12 de julio de 2021
El muerto vivo - Trío Venezuela
La nota más alta en la vida de Guillermo González Arenas fue El muerto vivo. Ese fue el hit de su vida, aunque suyos son también otros temazos bailables como Juan Onofre, Cumbia y ron, y El tiburón.
La historia de El muerto vivo, según su autor
"Estaba yo haciendo unos arreglos que ya ni me acuerdo para qué -cuenta el maestro González- y me cansé y miré en el periódico la noticia: a un obrero de Argos, Marco Herrera, le hicieron la liquidación, se fue a tomar con un amigo y no volvió a aparecer. La mamá reconoció el cadáver, en una morgue, por una cicatriz en la rodilla. ¡Y lo enterraron! Pero a los días apareció, ¡vivo!" Así lo recordaba el maestro, medio muriéndose de risa de su propia historia, que más que una canción es una crónica.
El muerto vivo lo grabó el Trío Venezuela en los estudios Sonomúsica en Medellín. El maestro mismo lo dice, "para rellenar un disco". No volvió a saber nada del tema, porque en el mundo chico de ese entonces las noticias andaban despacio. Pero en un viaje a Caracas se vio a sí mismo en una noticia del periódico, que anunciaba su presencia en la ciudad.
De la canción se apropiaron luego varios y la hicieron aún más famosa, aunque sin reconocer a veces la autoría de González: el cubano Rolando Laserie y el catalán Peret, quien la acomodó a una rumba flamenca, e inventó una historia propia en donde el obrero se transformó en un tal músico suyo. Más tarde Joan Manuel Serrat la cantó también, y aún lo hace junto a Sabina. En sus versiones todos le han cambiado el nombre al muerto, para que la métrica se ajuste a su ritmo, pero no se han atrevido a mover lo fundamental: que el sinvergüenza no estaba muerto, sino de parranda.
Fuente: Revista Arcadia, junio 2016
martes, 6 de julio de 2021
Cumbia y ron - La Italian Jazz
Compositor, arreglista y director de orquesta, Guillermo González Arenas nació en Manizales el 22 de septiembre de 1923.
Inició su carrera musical como director de la Banda Municipal de Filadelfia a los 17 años. Ingresó a la Banda Departamental de Caldas, donde llegó a ser Músico Mayor. En 1955 formó parte de la Orquesta Sinfónica y la Banda del Conservatorio de Manizales. Fundó y dirigió orquestas como Ritmo y Juventud, Italian Jazz y Superstar.
Se instaló en Medellín en los años 50 y fue arreglista de diversas casas disqueras de la ciudad y Director artístico de los sellos Sonomúsica y Sonolux.
El maestro Gonzáles interpretaba música con instrumentos como la trompeta, guitarra, bandola, tiple y algo de piano. Durante su carrera trabajó con artistas como Lucho Bermúdez, Libertad Lamarque, Garzón y Collazos, Los Visconti, Celia Cruz, Rolando La Serie, Rocío Dúrcal, Vicente Fernández, José Luis Perales, entre otros.
Compuso reconocidas canciones como “El muerto vivo” (No estaba muerto, estaba de parranda), interpretada por Rolando Laserie y cantantes españoles como Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina; “Juan Onofre” (Dónde están los pajaritos), “Cumbia y Ron” y “El Tiburón”, entre otras.
Guillermo González y la ciudad de Medellín
Durante una entrevista, el maestro recordaba: "Medellín era la meta a donde querían llegar todos los músicos, porque era la única ciudad de Colombia que tenía las cuatro o cinco casas disqueras más grandes. Era el núcleo". También recordaba que llegó desde Manizales el 27 de abril de 1957, pocos días antes de la caída del dictador Rojas Pinilla, para tocar con su banda de italianos en el Club Medellín durante cuatro meses efímeros. Pero se quedó nueve años como director de orquesta y el resto de su vida, como músico. Aquí compuso su éxito más grande: El muerto vivo. En Medellín, además, el maestro González se convirtió en arreglista consentido de muchas estrellas, como Daniel Santos, que vino desde Nueva York a buscarlo para que le hiciera un arreglo.
La Italian Jazz grabó su primer disco serio en los estudios de Ondina y luego de eso nadó en Fama.
¡Grande el maestro Gonzáles! Su terruño Manizales
Es una insignia nacional. En 2009, el Ministerio de Cultura de Colombia eligió a los 32 maestros de la música colombiana, uno por cada departamento, y Guillermo González fue elegido por Caldas.
Aunque cosechó todo su éxito en Medellín, y viajó por Centroamérica y el Caribe haciendo arreglos musicales para una constelación de artistas tropicales y románticos, iba a Manizales cada vez que podía. Era un manizaleño genuino, y buena parte de la música que compuso son alegorías a su tierra; al paisaje, a los colonos, al amanecer visto desde Villamaría, al Nevado del Ruiz, o pasodobles para la Feria. Aunque de su autoría no es la canción Feria de Manizales, como se estima por error; esa letra es de un homónimo, llamado Guillermo González Ospina, un poeta de Anserma. Pero suyo sí es el arreglo musical más conocido. "De esa música nunca hubo partituras. Lo que sucedió fue que el maestro hizo, de oído, un arreglo, que fue el que se popularizó".
Su trasegar de músico
"Los Diminutos Artistas, éramos dos mandolas, tiple y guitarra, pero todo en partitura. Yo les escribía todo". Eso, cuando apenas era un adolescente. Más tarde, al regresar de dos años en la academia militar, donde en efecto estuvo, se fue a Filadelfia, Caldas, como director musical de una banda. Dice: "Hicimos una bandita muy querida, los organicé, los puse a tocar cositas de música clásica, cositas conocidas, y bambucos. La gente era feliz escuchándonos". Después "Ritmo y Juventud, con un promedio de 20 años por músico". Con ella tocó por primera vez en Bogotá. Y finalmente, "El Conjunto Azul, pura música estilizada, romántica e italiana. Tocábamos 'cha cha cha, qué rico cha cha cha'".
El Conjunto Azul se transformó en Guillermo González y su Orquesta, que después se llamó, y así se quedó para siempre, La Italian Jazz. La integraban él más una legión de italianos exiliados de la Segunda Guerra Mundial. El primer concierto grande fue en Palmira. "Un amigo me contrató para una fiesta -recuerda- y cuando llegamos la ciudad estaba empapelada con carteles que decían 'Directamente desde Roma a Palmira, llega La Italian Jazz'. Y esos italianos en tremenda algarabía, felices, porque había una orquesta italiana en la ciudad y querían conocer a sus compatriotas. Entonces apenas llegamos al hotel le pregunto a mi amigo: 'Oíste, Jaime, ¿cuál es la orquesta italiana? Y me dice: ¡Pues la tuya! Guillermo González en Manizales puede ser muy querido, pero aquí en Palmira no lo conoce nadie'".
Pero ni Palmira ni Manizales, ni siquiera Bogotá, eran la meta. Medellín, para entonces, era el lugar a donde querían llegar los músicos. Era la ciudad que tenía las mayores casas disqueras. Así que de regreso en Caldas, González y sus italianos grabaron en Radio Manizales un acetato que por un lado tenía un tema de Pacho Galán, y por el reverso Arrivederci Roma. Con ese disco se fue al Club Medellín, donde estaban buscando una orquesta y logró un contrato por cuatro meses. "Allá me dijeron: cuatro meses y ni un día más. Y si no es la orquesta que suena en este disco, mañana mismo se me van. ¡Se me van, nada! ¡Duré nueve años!".
Contaba con 92 años de edad cuando falleció en la ciudad de Medellín el 17 de abril de 2016.
Fuentes:
https://www.elcolombiano.com/cultura/musica/muerte-del-compositor-guillermo-gonzalez-arenas-FA3983340
Revista Arcadia, septiembre 2015
Revista Arcadia, junio 2016
viernes, 2 de julio de 2021
jueves, 1 de julio de 2021
miércoles, 30 de junio de 2021
martes, 29 de junio de 2021
Tarde lo conocí - Patricia Teherán y sus Diosas del Vallenato
Patricia Teherán
1961 - 1995
Patricia Teherán Romero, cantante y compositora colombiana, es considerada como una de las voces femeninas importantes del vallenato de su época y como la representante de dicho género.
Nació el 10 de junio de 1961 en Cartagena de Indias. En 1988 es descubierta por Graciela Ceballos, quien la invita a formar parte de un nuevo proyecto musical conformado únicamente por mujeres y que pasó a denominarse Las Musas del Vallenato, con el que grabó tres LPs. El último trabajo, llamado Explosivas y sexis, marcó el fin de su estancia al lado de Las Musas y el inicio de un nuevo proyecto que se llamó Las Diosas del Vallenato.
Therán murió en un accidente automovilístico el 19 de enero de 1995 en Loma de Arena.
Volvía de Barranquilla a Cartagena después de firmar la participación de Las Diosas del Vallenato en el Carnaval de Barranquilla. A las 4:30 de la tarde, al pasar por el sector conocido como Boca Tocino, Bolívar, el automóvil en que viajaba dio volteretas tras estallar un neumático trasero cuando, al parecer, iba a gran velocidad. La cantante sobrevivió, pero en el Hospital Universitario de Cartagena sufrió un paro cardiorespiratorio y falleció. Sus últimas palabras fueron: "Cuiden a mi hijo que no canto más".
Tras su muerte el vallenato femenino prácticamente desapareció de las emisoras y no surgieron otras agrupaciones de mujeres que generaran impacto en el medio, confirmando así la poca aceptación que tienen las voces femeninas en la música vallenata.
Fuente: Internet
lunes, 28 de junio de 2021
viernes, 25 de junio de 2021
jueves, 24 de junio de 2021
miércoles, 23 de junio de 2021
martes, 22 de junio de 2021
lunes, 21 de junio de 2021
viernes, 18 de junio de 2021
jueves, 17 de junio de 2021
Cállate corazón - Tobías Enrique Pumarejo Gutiérrez ''Don Toba''
Después de "La víspera de año nuevo", la composición más profunda y elaborada del maestro Tobías Enrique Pumarejo Gutiérrez, Don Toba, es sin lugar a dudas, "Cállate corazón" o "No llores, corazón", como inicialmente la tituló.
Para esta canción, a comienzos de los años 50, Don Toba se inspiró en María Marta Samper Martínez, Mary Mar, como solía llamarla, natural de Pivijay, quien ante un disgusto que tuvieron un día que cumplía años, rompió a llorar en su presencia.
"Cállate, corazón cállate" surgió de lo más profundo del corazón de Don Toba, quien conmovido ante el llanto inusitado de su amada, trató, desesperadamente, de consolarla.
La historia de esta canción empezó a desarrollarse en el Puente de Mallorquín ("Cuando pases por el puente no bebas agua del río...") que queda en las afueras de El Copey (Cesar), en posición aledaña a la finca de Don Toba, El Otoño, y culminó en la finca donde vivía Mary Mar.
Un tiempo después, Luis Enrique Martínez, "El Pollo Vallenato", conoce este tema por intermedio del maestro Armando Zabaleta y sin pérdida de tiempo pide autorización a Don Toba para grabarlo. Grabación que se lleva a cabo en el sello Popular y en un disco de 78 rpm, el No. 912, cuya autoría se le acredita a Don Toba, y además queda refrendada en sendos mensajes que uno de los miembros del coro le envía en el transcurso de la grabación.
Pero antes de la primera grabación de "Cállate corazón" por el "Pollo Vallenato", entra en escena el finado Aquiles Lanao Cotes, natural de Fonseca y residenciado en esa época en Santa Marta.
Según testimonios del mismo Luis Enrique Martínez y Juan Madrid, su guitarrista, poco después de que Don Toba les autorizara grabar "Cállate corazón", fueron a Santa Marta a tocar en una parranda en homenaje al coronel Rafael Hernández Pardo, gobernador del Magdalena en esa época.
A esa parranda, como era costumbre en Aquiles Lanao, que según palabras del propio Juan Madrid "se le pagaba" a cuanto conjunto o agrupación importante llega a Santa Marta, "se le pegó" a Luis Enrique. Y fue en el desarrollo de esa parranda donde conoció esta canción que lo dejó transtornado. Y con toda razón, ya que "Cállate corazón" es una de las melodías más hermosas del vallenato de todos los tiempos.
Pero según contaron Luis Enrique Martínez y Juan Madrid, entre otros, Lanao, quien estuvo de "pato" durante la grabación de "Cállate corazón" en Barranquilla, se entera de que Don Toba no había registrado este tema (Lanao era un sabueso para para estas cosas), por lo que, ingeniándosela, logra registrar en una notaría de Santa Marta el nombre de la canción, no la letra y la partitura, hasta donde se sepa, con una fecha anterior a la de la grabación.
Y desde ese momento emprende una campaña sin tregua, afirmando a los cuatro vientos y ante la burla de muchos, que "Cállate corazón" era suya, tal como también hizo, entre otras, sin éxito aparente, ya que sus dueños se pusieron las pilas, con los temas "Por ella" de Esteban Montaño, "El corte de Migue" de Orlando Maestre, una composición que Luis Enrique Martínez le dedicó al coronel Rafael Hernández Pardo y "Aracataca" de Armando Zabaleta.
A fines de 1960, después del éxito rotundo de "Cállate, corazón" por parte de Luis Enrique Martínez, Aquiles Lanao viaja a México con registros notariales de "Cállate, corazón" amañados, los que utilizó para registrarla a su nombre en la Sociedad de Autores y Compositores de México y para firmar un contrato con la editora Hermanos Márquez, que es la casa que poco a poco y ante la indiferencia de Don Toba, ha venido cambiando el nombre del titular de esta obra por la de Aquiles Lanao.
La profesía suave
Don Toba así como fue prolífico en su portentosa obra musical y poética, que en su mayor parte permanece inédita, en igual medida fue descuidado con ella, ya que nunca se preocupó por registrarla y mucho menos por defenderla de la rapacidad voraz de los inescrupulosos que han tomado de ella lo que han querido. "Todo el mundo sabe que esas canciones son mías", era lo que se limitaba a decir cuando se le interrogaba sobre este aspecto de su trabajo.
Y en cierto sentido, Don Toba tenía toda la razón en pensar de esta manera. Su producción musical no solo se defiende por sí sola, sino que tiene defensores por doquier. Y esto debido a la calidad y universalidad de su prosa y a su seriedad sin tacha.
De mi parte no creo que haya una composición musical que tenga mayores reconocimientos hacia su autor que "Cállate corazón". El compositor romántico del vallenato Gustavo Gutiérrez Cabello compuso una canción, una de las primeras de su extenso repertorio, que tituló "Recuerdo de Don Toba".
En ella hace un recuento pormenorizado de las composiciones más importantes de Tobías Pumarejo desde "La mariposa", "Muchacha patillalera", "El alazanito" y "La cita", hasta llegar a "Cállate, corazón": "Oscura está la noche / apenas suspira el viento / nuestro amigo así nos cuenta / la cita fue concertada debajo del puente en el río / donde hace tiempo yo hiciera / Cállate, corazón mío".
Y es que para Gustavo Gutiérrez la composición más hermosa de Don Toba, su gran maestro, como él lo considera, es "Cállate, corazón" y de ella el verso "Cuando pases por el puente / no bebas agua del río / ni dejes amor pendiente / como dejaste el mío", lo tiene como prototipo de poesía hermosa, de arte mayor.
En la interpretación de "Cállate, corazón" por Ismael Rudas y Adaníes Díaz el mensaje dice muy claro, "Tobías Pumarejo en el Copey". Y esto a pesar de que como titular de la canción aparece Aquiles Lanao.
Por su lado Orlando "Nola" Maestre en el año 1976 compuso una canción que se llama "Las canas de Don Toba" y en ella "Nola" intercala magistralmente en sus versos, los coros de "Cállate, corazón".
Y es que no basta con empapelarse, viajar al fin del mundo o a otro planeta, para registrar una creación artística que no nos pertenece y todo arreglado. No señores, "Cállate, corazón" o "No llores, corazón", a pesar de todos los movimientos sigilosos del finado Aquiles Lanao Cotes, tiene nombre propio en mayúsculas y resaltado: Tobías Enrique Pumarejo Gutiérrez.
La dimensión de "Cállate, corazón"
De acuerdo con mi colección personal de "Cállate, corazón" de Tobías Enrique Pumarejo que pasa de 25 discos y la del vallenatólogo Julio Oñate Martínez, ésta es la canción vallenata que más versiones tiene, incluso más que "El testamento" de Rafael Escalona, que tiene alrededor de las 20 versiones.
Esto sin contar las veces que una interpretación de una agrupación determinada es reproducida en diferentes volúmenes.
Lo anterior es una muestra de este portentoso compositor cuyas creaciones han traspasado las fronteras y que en épocas tras épocas, conjuntos y agrupaciones de diferentes latitudes se ocupan de sus temas en forma repetitiva, como ha pasado con "La víspera de año nuevo" y por supuesto con "Cállate, corazón" que no pierden vigencia.
Y es así como encontramos versiones de "Cállate, corazón" de la orquesta de José Fajardo de Cuba, de la orquesta de Rafael de Paz de México, del Trío La Rosa (de Cuba), de la orquesta de Lito Barrientos de Costa Rica, y de las orquestas de Pablo Armitano, Pastor López y Nelson y sus Estrellas de Venezuela.
En Colombia lo han grabado Luis Enrique Martínez y su conjunto, la orquesta de Juan Esquivel en la voz Orlando Maestre en 78 rpm, la orquesta de Juancho Vargas, la orquesta de Lucho Bermúdez, Colacho Mendoza, los Coros Vallenatos, Jimmy Salcedo y su Onda Tres, Julio Bovea, Café Moreno, El Binomio de Oro, Ismael Rudas y Adaníes Díaz, y Los Bonchones, entre otros.
Leandro Díaz opinando de Lanao: "... de ese señor sólo empecé a tener noticia cuando me enteré que le había cogido el paseo 'Cállate, corazón' a Tobías Enrique Pumarejo".
Por su parte, Consuelo Araújo Noguera: "De su extensa y sentida obra tal vez la composición más conocida de Tobías Enrique Pumarejo sea el paseo Cállate, corazón´, cállate', que sirvió de tema musical a una película, después de haber sido descaradamente usurpada por un profesional de la piratería en el ambiente musical".
Fuente: Ricardo López Solano, Especial Solar, 31 de marzo de 1996.
miércoles, 16 de junio de 2021
Marta - Lecuona Cuban Boys canta Fernando Torres
La canción ‘Marta (Capullito de Rosa)’ es una de las melodías cubanas más conocidas a nivel mundial y ha sido intérpretada, tanto por tenores y barítonos, en escenarios de teatros, como por cancioneros populares, en la radio, la television y el cine.
El compositor, Moisés Simons, (el mismo que compuso El Manisero), nació en La Habana en agosto de 1889 y falleció en Madrid en junio de 1945.
Además de compositor, Moisés Simons fue pianista, director de orquesta y director de teatro musical.
Aunque no hay duda, de que su canción-pregón El Manisero fue la que más fama le dio al Maestro Moisés Simons mundialmente, en lo que respecta a la Música Lírica, su obra maestra fue este sencillo poema musical... Marta
Fuente: https://www.facebook.com/groups/collectcuba/permalink/2842172175892906/?comment_id=2842995012477289
Fernando Arribas Torres nació en Barcelona España, el 12 de enero de 1910, pero desde los 7 años se radicó en Buenos Aires, junto a su familia.
Su padre, un tenor lírico, marcó su vida y seguramente su futuro.
Se inició en 1935 como cantante de jazz con la Orquesta de René Cóspito. Más adelante se incorporó a la de Feliciano Brunelli. Pero fue con la orquesta Lecuona Cuban Boys, que recorre el mundo en tres oportunidades y deja grabaciones con temas muy exitosos como "Desesperadamente", "Incertidumbre" y "Marta".
Cuando regresa en 1944 a Buenos Aires comienzan sus grabaciones con Don Américo y sus Caribes. Una de las más exitosas fue el bolero de Pedro Junco, "Nosotros", de la que se vendieron en la primera edición cien mil copias. En su voz se hicieron famosos los boleros "Hilos de plata", "Cobardía", "Por eso te perdono" y "Humo en los ojos". Varias son las orquestas que acompañaron su bella voz, entre ellas Víctor S. Lister, con la que grabó "Mi corazón pregunta por ti" y "Pasión tropical". También lo acompañaron la orquesta Ritmo de las Américas, la de Osvaldo Norton y la de Héctor Laguna.
Además, compuso algunas canciones. Entre ellas el bolero "Sin perdón", que hizo popular Hugo Romaní. Se mantuvo activo artísticamente hasta 1985 compartiendo con Eduardo Farell un programa radial, "La nostalgia está de moda".
Falleció en Buenos Aires el 24 de octubre de 1989. De sus éxitos podemos recordar: "Dos gardenias", "Toda una vida", "Hay que vivir el momento" y "La última noche".
Fuente: https://tiempodeboleros.eu/biografia/interpretes-masculinos-del-bolero/596-fernando-torres
lunes, 14 de junio de 2021
María Cristina - Ñico Saquito
El Rey de la Guaracha
Benito Antonio Fernández Ortíz nació en el Tivolí, renombrado barrio de trovadores, en Santiago de Cuba. Fuentes revisadas difieren en la fecha. Algunas dicen que el 17 de enero de 1901; otras coinciden el día y el mes, pero de 1902; unas más que el 13 de febrero de 1901.
Hacía más de 60 años que Benito Antonio Fernández Ortiz respondía al sudónimo de Ñico Saquito. "El 'Saquito' me vino de la práctica del béisbol. Era un saco cogiendo bolas; eso decían los del equipo donde jugaba por unos pesos. Después seguí con ese sobrenombre tan pegajoso que me venía bien en la música".
La precaria situación económica de su familia, lastrada por una prole numerosa, lo obligó a dejar los estudios y a dedicarse al oficio de fundidor.
"Yo creo que eso de trabajar hoy en un ingenio y mañana en otro, de tener amigos en todas partes y ver tantas cosas, me hizo cogerle el gusto a la guaracha –dice mientras sale al patio diminuto y resplandeciente de sol–. De muchacho yo tocaba guitarra y siempre andaba en serenatas y santos celebraos. Muchas veces coincidí con Sindo, Villalón, Figarola y Banderas, grandes trovadores santiagueros que influyeron en mí. Otro que compartió conmigo la obsesión de la música fue Ciro Rodríguez, cuando era, como yo, un muchachón aprendiz de mecánica. Años después se hizo célebre con el Trío Matamoros. Por esa época yo sacaba el tiempo no sé de dónde para componer. Aprendí a hacerlo con un primo destacadísimo como autor. Nunca estudié música, compongo y canto a mi manera, y desde que comencé tuve éxito, tanto, que la comparsa Carabalí me encargaba sus cantos en los carnavales. Y cada vez que sacaba nuevas melodías con la guitarra, me iba al zaguán de Virgilio, el rincón de la trova, para darla a conocer a los demás, y a todos les gustaba. Entonces la música era para mí un hobby; dejó de serlo cuando se convirtió, junto con el juego de pelota, en otro medio de ganar el sustento. Eso fue por los años treinta, cuando pararon casi todos los centrales por la restricción de la zafra impuesta por el presidente Gerardo Machado. Meses y meses sin trabajo hicieron que me fuera a cantar por los cafés y restaurantes. Y como soy un tipo simpático y los chistes me salen sin proponérmelo, comencé a crear guarachas que hicieron reír a la gente que, a cambio, me regalaba cinco o diez pesos. Entonces me dije: Ñico, esto es mejor que la mecánica, que vender baratijas y mangos, que bañar caballos, porque todo eso lo hice para ganarme unos centavos. Y me quedé con la música".
"Mis canciones nacen de un dicharacho, de un cuento que oigo en cualquier lugar", decía Ñico Saquito, autor de más de 300 guarachas. Este compositor e intérprete ya fallecido, cuyas guarachas alcanzaron fama en otras latitudes, afirmaba que a los guaracheros los tenían por personas alegres, divertidas y mentirosas. Y que él jamás había cantado algo que no fuera verdad, aunque a veces agregaba imaginerías suyas, sobre todo en el estribillo, aunque escondiese tras la anécdota graciosa una crítica al gobierno de turno. Hasta que en los años treinta, durante la tiranía de Gerardo Machado, la ética radial prohibió que se oyera La Columbina y Al vaivén de mi carreta. Ambas denunciaban la explotación de los campesinos. "Luego, no dejaban salir al aire ninguna composición mía, pues las consideraban subversivas".
La Bodeguita del Medio
Ñico Saquito era un trovador de blanca guayabera almidonada, que durante años se movía como en su casa en el breve espacio de las mamparas de este museo criollo que es La Bodeguita del Medio.
Frente a un estante atiborrado de objetos disímiles, recuerdos de visitantes ocasionales o asiduos, Ñico Saquito entonaba con voz de pícaro su Compay Gallo, famoso desde 1936. Debajo de un mapa de la Isla de Cuba saturado de fotos de luminarias del cine, escritores, músicos y estadistas, Ñico entretejía anécdotas poco conocidas sobre la música tradicional cubana. De espaldas a la pared tapizada de firmas, fotos y poemas que datan de los años cuarenta hasta hoy, el autor de más de 300 guarachas conversaba con algún parroquiano sobre los enredos y contrasentidos de su María Cristina o de Chencha la gambá.
La guaracha cubana
Desde sus inicios, la guaracha (narró) sucesos acaecidos en las zonas urbanas y satirizó hechos y costumbres. Aunque la alternancia del solista y el coro entró luego en desuso, se mantuvo el estribillo para enfatizar la anécdota. Más tarde, con el acompañamiento del tres y la guitarra, adoptó un tempo más vivo. Un nuevo aire que la iba separando de la canción de tema amoroso para convertirla en una expresión que, por su corte picaresco, llegó a predominar en el siglo XIX, en las piezas del teatro bufo. Entonces se definió al guarachero como a una persona alegre, divertida y hasta mentirosa.
"Puedo asegurarle que eso no es cierto. En lo que a mí respecta –asegura Ñico con el rostro bruscamente solemne–, jamás he cantado algo que no sea verdad; claro, que a veces se me va la mano y digo cosas que imagino, pero siempre a partir de un hecho real. Por ejemplo: 'Compay Gallo' salió de un cuento que escuché en un velorio. Después, Antonio María Romeu lo popularizó en uno de sus famosos danzones, y alcanzó raiting mundial aquella historia que me narró un doliente desvelado. 'El Jaleo', 'La negra Leonor', 'No dejes camino por vereda' y 'María Cristina' son frutos de esa manera mía de decir lo que acontece. En ninguna hay chabacanería, porque eso es lo que más detesto en un poema o en una canción. Ésa que dice María Cristina me quiere gobernar / y yo le sigo, le sigo la corriente... la compuse cuando me cansé de las ínfulas de mando de una mujer. Ella quería seguirme a todas partes, me vigilaba como un policía, y yo, como músico, no podía complacer su afán de acompañarme. De ahí vinieron las desavenencias, y la canción por la que me conocen en medio mundo. Fue más o menos en 1948, cuando me fui a Venezuela contratado por un mes y estuve diez años. Allí trabajé con un grupo de cubanos para recaudar fondos para el Movimiento 26 de Julio. Estuve preso y fui deportado. A mi regreso, después del triunfo de la Revolución, me dediqué sólo a la música".
Su canción como denuncia
"Mis guarachas también criticaron el anterior sistema" –expresa Ñico, mientras rasguea la lustrosa guitarra que lo acompaña siempre–. "Yo vine a La Habana en 1930 y debuté con mi cuarteto en la emisora Radio Progreso. Trabajé en el teatro Martí y en el cabaret Montmatre, y luego fundé el quinteto Los Guaracheros de Oriente, con el que hice grabaciones para la RCA Victor y viajé por México, Estados Unidos y Venezuela. Nunca tuve problemas con mis canciones hasta el día que un jefe de la ética radial suspendió algunas de mis guarachas".
Falleció el 4 de agosto 1982, según la mayoría de las fuentes. Alguna menciona el 4 de julio del mismo año. Igualmente, la mayoría menciona a Santiago de Cuba como el lugar de su deceso, aunque otras mencionan a La Habana.
Fuentes:
Fernández O. (2005). Solo de música cubana. Quito, Ecuador: Ediciones ABYA-YALA.
Internet.
viernes, 11 de junio de 2021
jueves, 10 de junio de 2021
miércoles, 9 de junio de 2021
martes, 8 de junio de 2021
lunes, 7 de junio de 2021
El reloj - Los Tres Caballeros
Inicios
Los Tres Caballeros se formaron en 1952, pero en sus inicios se unieron y separaron con intermitencia. Aunque salieron del país por más de un año y Leonel anduvo con otros grupos, grabaron en los años 1953 y 1954 con la RCA Víctor. En el ’53 grabaron, entre otras, Te perdono, Qué bueno qué bueno, Perdón, Te conquistaré, Carta de Corea, Maldición de quererte; en ’54 grabaron Amor eterno, Tú eres culpable.
En 1955 grabaron Su último deseo, Muchachita montañesa y El perro y ella, pero en este año Leonel no formó parte del trío. En estas tres últimas canciones la casa editora acredita las grabaciones a Gálvez, Cantoral y Correa, Los Tres Caballeros, pero la voz primera no es evidentemente la de Leonel Gálvez, sino Roberto Olmos el que cantó en la primera voz. También fue primera voz de Los Tres Caballeros en esta época y por un corto tiempo el puertorriqueño Franklin Acevedo.
Estas grabaciones no tuvieron ninguna respuesta positiva del público, y es que el trío no se oía con fuerza suficiente, el requinto era poco brillante, y no obstante que Leonel tenía una tesitura alta, las canciones las cantaban en tonos medios, sin la brillantez requerida para destacar.
El éxito
El 5 de septiembre de 1956 Los Tres Caballeros firman un contrato de exclusividad con Discos Musart, y graban el primer disco con sus primeros dos monumentales éxitos: El reloj y La barca.
El trío se escucha ahora diferente y de inmediato con los ingredientes del triunfo: Con voces más maduras y con mayor oficio; con un nuevo sonido en el requinto, brillante, sonoro y vigoroso; con otros arreglos de voces, mejor diseñadas, más elaboradas, altas, fuertes, magistrales, y con un ritmo en la interpretación menos acelerado, más medido, más grato al oído. La ingeniería de grabación fue, por supuesto, un gran acierto. Arrobaron de inmediato al público mexicano.
Es entonces cuando Cantoral se consagra como un gran compositor, joven y de enorme proyección, y Leonel y Los Tres Caballeros como un trío de una superior dimensión.
Un trío completo
Los Tres Caballeros cambiaban lo que habían estado haciendo anteriormente, Chamín requinteando en agudos y Leonel y el trío cantando en tonos medios, por una voz de Leonel que ahora explotaba mejor los tonos altos y Chamín haciendo los majestuosos arreglos del requinto en tonos medios. Esta inversión de factores parece que fue una de las llaves que abrieron la puerta del éxito por años buscado.
Terminación
Después de varios años de éxitos, presentaciones, viajes, grabaciones, participación en películas, Los Tres Caballeros rompen en Chile, en una fecha que debe haber sido 1960.
Los Tres Caballeros después de Leonel
Como ha sido usual en tríos y grupos, si un elemento se retira, otro lo suple. Cuando Leonel se retiró la primera vez ingresó al trío Raúl Shaw Moreno.
Pero después de Shaw fueron primeras voces del trío Raúl Solís, quien grabó diversas canciones rancheras, y Raúl García El Halcón en diversos temas de Agustín Lara y María Grever. En estos dos últimos casos se grabó con Chamín y su hermano Alfredo, ya sin Cantoral.
Chamín por su parte, fue también integrante, por un corto tiempo, del trío Las Sombras de Enrique Cáceres. Raúl Solís había sido primera voz de Los Tres Reyes en 1957, cuando andaban con Virginia López.
Roberto Cantoral García nació el 7 de junio de 1930 en Ciudad Madero, Tamaulipas. Su padre Antonio Cantoral Zambueza, huérfano de padre y madre, crece bajo el amparo de los padres Jesuitas; era hombre modesto, trabajador, de memoria privilegiada, y amante y experto en tauromaquia. Su madre Herlinda García Planes, mujer de gran inspiración y poetiza, es quien inculca a sus hijos el gusto por la composición ya que su hermano, Antonio García Planes, formaba parte de Los Trovadores Tamaulipecos junto con Lorenzo Barcelata, Ernesto Cortázar, Alberto Caballero y Andrés Cortés, quinteto que en los años veinte triunfa en México, Cuba y Estados Unidos.
En la adolescencia, Roberto y su único hermano Antonio se lanzan al mundo de la bohemia; al ser menores de edad, tenían que cubrir su rostro con un antifaz para poder trabajar en bares y centros nocturnos. En 1950 inician su carrera profesional con el dueto Los Hermanos Cantoral y conciben en coautoría los huapangos El crucifijo de piedra y El preso número nueve, temas que pronto se colocan en el gusto del público en las voces de Lola Beltrán y Miguel Aceves Mejía, entre otros.
En 1954 Roberto es miembro fundador, compositor y arreglista del trío Los Tres Caballeros, junto a la primera voz de Leonel Gálvez y al requinto de Chamín Correa, agrupación que marca toda una época en la música romántica mundial. Su lírica destaca por la originalidad de sus temáticas, remates, metáforas y poesía; musicalmente también poseían un estilo sonoro diferente ya que sus voces eran armonizadas de una forma distinta a los tríos del momento, técnica que el maestro Cantoral definía como voces rectas.
Tres años más tarde (1957) obras como El reloj y La barca se dan a conocer y alcanzan los primeros lugares de popularidad, rompiendo récord de venta y permanencia en nuestro país y en el extranjero y quedando grabadas en el histórico disco de 45 revoluciones que fuera el primer sencillo con dos éxitos mundiales en un mismo acetato.
En los años siguientes alrededor de mil quinientas presentaciones en más de cien países llevaron a Roberto Cantoral a recorrer el mundo, siendo invitado a los principales espacios de espectáculos de radio y televisión tales como los programas de Arthur Garfield, Ed Sullivan y Steve Allen en Estados Unidos, de Alice Bontorno en Italia y la Gran Parada en España, sólo por mencionar algunos.
A finales de la década de los setenta se convierte en El señor festival debido a que participa en los principales certámenes de la canción en países de todo el mundo como Brasil, Japón y Grecia, ocupando los primeros sitios. De estos concursos destaca el Festival de la Canción Latina en 1970, en el que se da a conocer una de sus obras más importantes en la voz de José José: El triste, tema con el que en Bulgaria se hace acreedor al premio Orfeo Negro.
En 1971 gana el Festival OTI con Yo no voy a la guerra, interpretada por Alberto Ángel El Cuervo, y en 1973 refrenda su triunfo en dicho certamen con Quijote, en la voz de Enrique Cáceres, mientras que al filo de los años ochenta su tema Al final, cantado por Emmanuel, ocupa los primeros sitios de popularidad. A lo largo de su carrera escribe con Dino Ramos Yo lo comprendo, Soy lo prohibido y Que mal amada estás, y con Manuel Sucher Quiero huir de mí.
Temas fundamentales del repertorio del maestro Cantoral son Pobre Navidad, de la que cede los derechos a instituciones de atención a la infancia del mundo, por lo que recibe el reconocimiento de dignatarios y primeras damas como la Reina Fabiola o Farah Pahiarr (emperatriz de Irán), Madame De Gaulle (Francia) y Lady Bird Johnson (E.U.A.); la canción Plegaria de paz, trasmitida durante tres años consecutivos en el Vaticano, así como la obra Para el hijo del hombre (The Final Warning), puesta en escena representada en los teatros más importantes del país.
Sus composiciones han sido interpretadas por destacadas figuras de la canción de todos los tiempos entre las que se encuentran Plácido Domingo, Joan Báez, Pedro Vargas, Maysa Matarazzo, Mina, Charo, Vikki Carr, Neil Sedaka, Dalida, José Feliciano, Antonio Prieto, Aníbal Troilo, Carabelli, André Kostelanetz, Nilla Pizzi, Luciano Taggiolli, Gregorio Barrios, René Cabel, Los Panchos, Los Diamantes, Trío Los Calavera, Marco Antonio Muñiz, Sara Montiel, Lucho Gatica, Olga Guillot, Gloria Lasso, Alejandro Algara, Linda Ronstadt, Caetano Veloso, Simone, Los Indios Tabajaras, José José, Vicente Fernández, Marc Anthony, Emmanuel, Luis Miguel, Alejandro Fernández, Fernando de la Mora, Cristian Castro, Mijares, Eddie Santiago, Il Volo, Rolando Villazón, Ramón Vargas, Gualberto Castro, Yoshio, Lila Deneken, Yuri, Lucía Méndez, Ximena Sariñana, Franck Pourcel, Paul Mauriat, Raúl di Blasio, Chucho Ferrer, Luis Cobos y Richard Clayderman, entre muchos otros.
Su obra musical le valió innumerables premios y distinciones, entre ellos destacan dos discos de oro en Hollywood por El reloj y La barca; Guitarra de Oro en Pessaro, Italia, por Noche no te vayas, en 1958; Medalla al Mérito otorgada por el entonces Presidente de la República Adolfo López Mateos, por sus diversas giras internacionales, en 1963; presea Diana Cazadora y galardón Cuauhtémoc de Oro, en 1969; disco de oro en Hollywood por El triste, en 1971; Uvas de Oro Vergel, en 1976; Espuelas de Plata en Argentina por El reloj al ser una de las canciones más escuchadas de todos los tiempos, en 1980; Mr. Amigo en Brownsville, Texas, y ciudadano honorario de dicho estado, misiva en reconocimiento a su trayectoria por parte del ex presidente de los Estados Unidos de Norte América Ronald Reagan, en 1982; primer compositor en ingresar al Salón de la Fama, en 1989; Estatua de Bronce por parte de AGADU en Montevideo, Uruguay, en 1997; la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lo invitó a entregar el Corazón de Oro a Sri Chinmoy, en 1998; en los 50 años de la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión (CIRT) recibe el premio Antena de manos del Presidente Felipe Calderón Hinojosa, en 2008, y el Grammy (Trustees Award) por parte de la Academia Latina de la Grabación, en 2009, entre muchos otros.
En 1982 el maestro Roberto Cantoral García es electo Presidente del Consejo Directivo de la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM), dejando a un lado su carrera artística para dedicarse a elevar la calidad de vida de los compositores mexicanos, cargo que desempeña hasta el día de su muerte.
Entre sus logros como líder destacan las reformas a la Ley del Derecho de Autor con las cuales logra terminar con los contratos de cesión de derechos a perpetuidad, regresando al autor la paternidad de su obra; la protección de cien años después de la muerte del creador, extraordinario beneficio patrimonial para sus herederos antes de que la misma se convierta en dominio público —cabe aclarar que México es el único país del mundo que tiene ese alcance de protección post-mortem—; fue cinco veces Presidente del Comité Iberoamericano de la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (CISAC); su incansable labor y prestigio ayudó a la creación de distintas leyes que fortalecieron el reconocimiento del Derecho de Autor en todo el continente, y transformó a la SACM en una Sociedad de gestión colectiva, colocándola entre las Sociedades autorales más avanzadas e importantes del mundo.
En 1993 el maestro Cantoral era la única persona no gubernamental —hasta ese momento— en hacer uso de la palabra en un congreso de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), en donde fue ovacionado por su ponencia en defensa del Derecho de Autor. El 16 de junio de 2009 encabeza la ceremonia de colocación de la primera piedra del Centro Cultural que lleva su nombre, inaugurado el 7 de junio de 2012.
Roberto Cantoral García falleció el 7 de agosto de 2010, legando a México uno de los patrimonios más importantes de la expresión romántica en el mundo.
Fuentes:
http://www.los3caballeros.com/historia
https://www.sacm.org.mx/Informa/Biografia/05281
El doodle de Google de hoy 7 de junio de 2021 se dedicó a conmemorar el nacimiento de Roberto Cantoral. Un merecido homenaje, sin duda alguna, para este gran personaje mexicano.
El reloj en youtube, gracias a gatodebarrio58dos por ponerlo a disposición de todos.













