La Música Tropical: Patrimonio cultural intangible de la humanidad
La Música Tropical: Nuestro Patrimonio Músico-Cultural
jueves, 12 de noviembre de 2020
martes, 10 de noviembre de 2020
lunes, 9 de noviembre de 2020
viernes, 6 de noviembre de 2020
jueves, 5 de noviembre de 2020
miércoles, 4 de noviembre de 2020
martes, 3 de noviembre de 2020
lunes, 2 de noviembre de 2020
jueves, 29 de octubre de 2020
miércoles, 28 de octubre de 2020
martes, 27 de octubre de 2020
lunes, 26 de octubre de 2020
viernes, 23 de octubre de 2020
jueves, 22 de octubre de 2020
El ascensor - Orquesta Los Melódicos canta Verónica Rey
Una de las máximas exponentes de la música popular bailable es Verónica Rey, cuyo aval es el de haber logrado un éxito de primer nivel con Los Melódicos "La Orquesta que Impone el Ritmo en Venezuela" entre 1969 y 1976, al lado de artistas ya consagrados como Manolo Monterrey, Rafa Galindo, Oscar Santana y Chico "Sensación" Salas.
Nacida en Maracaibo en 1946, se inició en 1965 con la orquesta Super Combo Los Tropicales, en sustitución de su madre Marta Rey. Luego pasó por varias agrupaciones antes de marchar a Caracas, donde laboró en Venevisión como cantante en los programas Diluvio de Estrellas, Ritmo y juventud y Noches de Venevisión, para luego trasladarse a Radio Caracas TV con Renny Ottolina. Ingresó en El Combo Gigante de Renato Capriles y al disolverse éste en 1967, pasó a Los Melódicos.
De la Nueva Ola a la Cumbia
Los inicios profesionales de Verónica Rey fueron con el Super Combo Los Tropicales, en el que la cantante principal era su progenitora Marta Rey, pero no la tomaron en cuenta. Creyeron que era algo como para que se entretuviera la niña. Con ellos se mantuvo dos años, actuando en sitios estelares como el Hotel del Lago; después se fue a Caracas con la agrupación de Willy Pérez en un night club; la vocalista hace hincapié en ese hecho, haber sido cantante hasta de esos lugares. Verónica Rey acota: "Cuando ingresé a Los Melódicos no tenía idea de cómo cantar cumbia, ya que lo mío en el Súper Combo y con Willy Pérez era la música moderna, 'Despeinada' y esas cosas de lo que llamaban Nueva Ola. Me costó mucho entrar en ese tema de la cumbia. Lo primero que grabé fue Carmen de Bolívar y yo decía: 'a mí no me gusta esa canción'; y Renato Capriles manifestó: 'Eso es lo que va a grabar, si lo monta bien y si no, también'.
La canción generó una anécdota muy graciosa. La primera vez que fui a Colombia con Los Melódicos el tema estaba pegado en las emisoras de Santa Marta, Barranquilla y Cartagena; nos tocó alternar con Lucho Bermúdez, a quien pregunté quién era la persona de la que creía estaba dedicado el tema. El maestro se sorprendió y luego soltó una carcajada, indicándome que Carmen de Bolívar era el pueblo donde él había nacido.
Con los viajes Verónica Rey aprendió lo que es Colombia, su geografía, su gente, hasta el punto que dicen que es la máxima representante de la música bailable de esa nación".
Recuerda a Renato Capriles
A su llegada a Los Melódicos, Verónica Rey se topó con su creador y director general, Renato Capriles, de quien decían que era muy exigente. Renato no sólo atendía los asuntos inherentes al aspecto musical. "La primera vez que yo iba a viajar a Estados Unidos con Los Melódicos nos citó un día antes, a las 10:00 de la mañana en la oficina de la orquesta. Creíamos que iba a haber un ensayo, mas no fue así; nos dio un taller de cómo debía ser nuestro comportamiento en el avión y en el hotel. Él no permitía que anduviésemos con escándalos. Nos decía: 'Tenemos que respetar a las demás personas'. Con Renato estuve dos años con El Combo Gigante, luego me pasó a Los Melódicos y más tarde permanecí tres años en Los Solistas. Fue un gran maestro. De todas las orquestas de la época las de mejor conducta fueron las nuestras".
Un recuerdo de Luis María Frómeta "Billo"
Del maestro de la Billo's Caracas Boys guarda una anécdota: Estando una vez en la Feria Internacional de San Sebastián se levantó molesto y se dirigió a la tarima, cuando aún no nos habíamos bajado. Nos reclamó el haber tocado siete veces La Danza de la Chiva, que estaba súper pegada en San Cristóbal. Billo expresó: ¿Qué le pasa a ustedes? Tienen esto convertido en un ring de boxeo y tú..." refiriéndose a mí, "eres la culpable" (Risas).
Recuerdos de los carnavales
"En cualquier sitio que nos presentábamos, en Venezuela o en Colombia, la orquesta tocaba los siete días de la semana con todos los lugares techados con las entradas agotadas y los de al aire libre abarrotados hasta más no poder".
Fuentes:
1. Semprún Parra Jesús Ángel y Hernández Luis Guillermo, Diccionario General del Zulia Volumen 1, Sultana del Lago Edit., 2018.
2. Revista Todasadentro, No. 699, febrero 2018, año 14.
miércoles, 21 de octubre de 2020
Amalia Batista - Lobo y Melón
Grandes personajes de la música, orgullosamente mexicanos, aunque muchas personas creían, al escucharlos, que eran cubanos porque en ese tiempo llegaron a nuestro país bastantes artistas y músicos de Cuba, además por el estilo de música que tocaban en el género afroantillano.
Pero grata era la sorpresa al saber que ambos eran mexicanos. Carlos Daniel “Lobo” Navarro, un gran percusionista y Luis Ángel Silva “Melón”, con un gran estilo propio para el canto, haciéndose acompañar en diferentes épocas del grupo por Mario “Cholito” González y Ángel Romero Donís "el chamaco Ángel" en los timbales, Mauro Enrique “Gallina” Chávez al piano, Andrés López Montenegro "Mucha Trampa" y Crescencio Paredes Guzmán “El Pajarito” en el bajo, Manuel Osorio (también se le conoce como Manolo Güido) "el Perrote" en la trompeta, Luis Ortega y Ángel “El Cucarachito” Martínez, entre otros.
La idea surge en el paradisíaco puerto de Acapulco, en el año de 1958, cuando Lobo le transmite la idea a Melón, después de terminar una actuación que tuvo en la agrupación musical donde en esos momentos tocaba y que se llamaba “Batamba”. El nombre no fue difícil de decidir, pues usaron sus sobrenombres o apelativos y que eran el de: Lobo y Melón, por lo que así se haría llamar artísticamente desde ese momento y para siempre en la historia de la música tanto en México como en el extranjero, donde tuvieron grandes éxitos con sus grabaciones como en sus presentaciones personales.
Lobo y Melón encarnaron unos años el clímax de la furia tropical y romántica que por décadas, y aun por siglos, había llegado a México proveniente de Cuba. Lobo era moreno y delgado, de perfectas orejas, barba cerrada y unos labios gruesos, sensuales, en medio del rostro largo y fino; tenía las cuencas profundas y los ojos grandes, subrayados en su expresión melancólica por unas pestañas tan largas y rizadas, que le sombreaban los pómulos. Melón era blanco, con una pinta de amateur que no se borraba de su apariencia ni cuando cobraba, pero era el arreglista del conjunto, el compositor y el empresario, la parte sobria, madrugadora, de aquel barco nocturno, borracho de rumba y fandango.
En su primera presentación como Lobo y Melón, asistieron la gran señora Celia Cruz (Q.E.P.D.) y su inseparable esposo Pedrito, que era el que dirigía la orquesta que acompañaba a Celia en sus presentaciones, siendo todo un acontecimiento para Lobo y Melón.
En 1961 se internacionalizan, gracias al tremendo éxito de “Amalia Batista” y se presentan en Los Ángeles, California, con mucho éxito por lo que recorren diferentes lugares de California; en el año de 1964 logran llegar a presentarse en Nueva York y Chicago, gracias a que el empresario, músico y productor Chico Sesma, los firma para promoverlos en Estados Unidos.
Buena parte del éxito y relevancia de Lobo y Melón, se debe a la creación y consolidación de un estilo muy propio que se basa en el uso de sílabas por parte de los cantantes para sustituir a los metales. A este recurso musical se le dio el nombre de "chúa-chúa", así como en el campo del jazz se le llama "scat". Si bien Lobo y Melón no lo inventaron como recurso musical, sí fueron los primeros que basaron su sonido y su estilo en esta sabrosa manera de garigolear la melodía.
Tuvieron la dicha de alternar con Tito Puente, Machito, Mongo Santamaría, Johnny Pacheco, Tito Rodríguez, Vicentico Valdés, El Gran Combo y La Sonora Ponceña, entre otros. Entre sus más sonados éxitos están, desde luego “Amalia Batista”, “Niebla del riachuelo”, “Cosas del alma”, “En un bote de vela”, “Óyeme Cachita”, “La sitiera” y muchos más.
Se presentaban regularmente en muchos teatros y centros nocturnos de la capital mexicana, como el Teatro Blanquita, el Lírico, el Esperanza Iris, el Manolo Fábregas y el cabaret La Fuente en Insurgentes Sur. Durante cinco años actuaron todos los días sin interrupción en la XEW y la XEQ.
Lobo y Melón es el único conjunto mexicano de música afroantillana que ha trascendido de verdad internacionalmente. Avasallaron con todo lo establecido en ese género musical en México, y en Estados Unidos obtuvieron un triunfo arrollador sólo comparable con estrellas de ese momento, actuando en sitios famosos como El Palladium de Hollywood o de Nueva York, el Habana Club y el Virginia Club de los Ángeles, el Thunderbird de Las Vegas, el Mirador Club de Chicago o el Copacabana Club de San Francisco.
Por un serio altercado con el entonces oscuro y conflictivo líder del Sindicato de Músicos, Venus Rey, quien le cerró las puertas de todas las fuentes de trabajo, a Melón no le quedó otra opción que marcharse a Estados Unidos para ejercer su carrera de cantante en solitario, la que realizó exitosamente.
El 8 de febrero de 2016 dejó de existir Luis Ángel Silva “Melón” a los 85 años, a causa de un infarto, en la ciudad de México.
Fuentes:
1. https://www.elsoldehidalgo.com.mx/analisis/lobo-y-melon-4932364.html
2. Un grande de la salsa, en la sección Aquel Ayer, por Ramón de Flórez en la Revista Interjet, Agosto 2016.
3. Figueroa Hernández Rafael. Salsa mexicana Transculturación e identidad musical. Biblioteca Digital de Humanidades. Universidad Veracruzana. 2017.
martes, 20 de octubre de 2020
lunes, 19 de octubre de 2020
viernes, 16 de octubre de 2020
jueves, 15 de octubre de 2020
miércoles, 14 de octubre de 2020
martes, 13 de octubre de 2020
lunes, 12 de octubre de 2020
viernes, 9 de octubre de 2020
jueves, 8 de octubre de 2020
miércoles, 7 de octubre de 2020
martes, 6 de octubre de 2020
Desesperadamente - Lecuona Cuban Boys canta Fernando Torres
Mucho se puede decir de la Orquesta Lecuona Cuban Boys, la que en sus comienzos se llamó simplemente Orquesta Ernesto Lecuona, aunque Ernesto Lecuona nunca la dirigió ni siquiera tocó en ella. Sí, tuvo su nombre, por el hecho que los músicos que la integraban, en un momento tuvieron el deseo de homenajearlo como gran exponente de la canción Cubana y como el amigo que tanto la apoyaba. Mientras Lecuona estuvo de alguna forma a ella vinculado, durante los espectáculos hacía un concierto en la primera parte, junto a su hermana Ernestina, al igual pianista y compositora. En la segunda parte, entonces, venía la orquesta, ejecutando, por supuesto, varias páginas de su autoría.
El núcleo inicial de la orquesta fue una derivación de otro conjunto, la Orquesta Los Hermanos LeBatard-Palau, alrededor de 1930. Algunos de los componentes de ésta, tuvieron en cuenta establecerse con una agrupación orquestal propia. Fueron ellos Armando “Fichín” Oréfiche (director, arreglador, compositor y pianista) y los hermanos Agustín (cantor y percusionista) y Gerardo Bruguera (sax-tenor y clarinete), que a su vez salieron a buscar a Ernesto “Jaruco” Vázquez y a los demás instrumentistas.
El nuevo conjunto fue denominado Orquesta Encanto, mismo nombre del recién inaugurado teatro de La Habana , donde en 1931 ocurrió su estreno. El éxito fue extraordinario desde el principio. Entonces ya Ernesto Lecuona disfrutaba de enorme prestigio, estando en Hollywood a escribir las músicas de la película “The Cuban Love Song”, de MGM, que tenía como principales expresiones protagónicas al barítono americano Lawrence Tibbett y a la mexicana Lupe Vélez. Aún lejano, Lecuona tuvo conocimiento del triunfo de la Orquesta Encanto, a través de su ya nombrada hermana Ernestina, ferviente admiradora del grupo.
Es aquí cuando Lecuona regresa a La Habana que de inmediato se acerca a la Orquesta, haciéndose muy amigo de los integrantes y comenzando las actuaciones conjuntas, incluso por las Provincias Cubanas. Es en ese momento que se produce el cambio de nombre de Orquesta Encanto a Orquesta Ernesto Lecuona.
Fuente: recuperado de internet.
lunes, 5 de octubre de 2020
viernes, 2 de octubre de 2020
Abran rueda - Juan Piña y sus Muchachos
Su primera grabación la hizo cuando tenía 10 años. Cantó a dúo con su prima Elvira el tema "Abran rueda", bajo el respaldo de la Orquesta de Juan Piña y sus Muchachos, dirigida por su padre. Años después se vinculó a la Orquesta Los Hermanos Martelo, con sede en la Capital de la Montaña, y empezó a crecer como cantante.
Estuvo en esa colectividad de 1969 a 1975. En ese año decidió independizarse musicalmente y, con su hermano Carlos, creó La Revelación, el combo con el que marcaría una época brillante nutrida de éxitos que conquistaron a los amantes de la música tropical, no sólo de la costa sino de Colombia y otros países.
"El emigrante latino", "El pilón", "Baila Simón", "La rama del tamarindo", "Amanecí llorando", "Graciela", "La canillona", "Luna barranquillera" y "La tumba catre" fueron algunas de las muchas canciones que lo llevaron a ocupar un lugar protagónico en el alma de una generación amante de la música popular colombiana.
Con algunas de esas canciones salió triunfante en el Festival de Orquestas, en cuatro ocasiones, obteniendo el Congo de Oro, en el ya desaparecido coliseo cubierto Humberto Perea. Fueron jornadas pletóricas de sabor, que se quedaron eternizadas en su memoria.
Hoy, Juan Piña tiene la seguridad, más firme que nunca de que seguirá cantando hasta que Dios le dé fuerza.
Disfrute su primera grabación con la orquesta de su señor padre: "Abran rueda".
jueves, 1 de octubre de 2020
miércoles, 30 de septiembre de 2020
martes, 29 de septiembre de 2020
lunes, 28 de septiembre de 2020
viernes, 25 de septiembre de 2020
jueves, 24 de septiembre de 2020
miércoles, 23 de septiembre de 2020
Colegiala, eres mi amor - Pablo Atuesta y Los Concertistas
Inicialmente se contagió del ambiente musical de su natal Valledupar y sus inquietudes infantiles lo llevaron a formar parte del conjunto de Diomedes Díaz, en donde hizo coros y tocó la guacharaca junto a su tío Hermes Rosado. Luego de esta inclusión prematura, siendo un quinceañero, pasó a integrar el grupo de Alfredo Gutiérrez y fue aquí cuando llegó el momento decisivo para su profesión, pues Alfredo descubrió en él ese talento propio de los grandes intérpretes y le brindó todo su apoyo.
De esta manera grabó en Discos Fuentes su primer larga duración que hallaría en "Indio Sinuano" de David Sánchez Juliao y "Apoteosis" de Alfredo Gutiérrez los temas más destacados. Posteriormente, cambió de disquera y conformó su grupo Los Concertistas para realizar el LP "Lamento Vallenato", (con) Wilfran Negrete, del cual saldrían éxitos como "No digas que no te quiero" y "Tu confidente", de la autoría de Octavio Daza y Mateo Torres, respectivamente. Así continuó el desarrollo de su carrera artística obteniendo éxito en sus grabaciones, entre los cuales podemos enumerar "Conquista fácil", "Mi novia juvenil", "El cansancio del poeta", "La musiquera" y "Colegiala te quiero".
Fuente: portada trasera del LP "Su nuevo estilo", 1988.
martes, 22 de septiembre de 2020
Fiel cariño - Gustavo Gutiérrez
“El Poeta”, “El Seco”, “El Flaco de Oro” y “El Romancero del Vallenato” han sido algunos de los sobrenombres cariñosos que ha recibido a lo largo de su vida uno de los grandes letristas del género: Gustavo Gutiérrez Cabello.
Nacido en Valledupar el 12 de septiembre de 1940, el compositor Gustavo Gutiérrez Cabello ha determinado un antes y un después para las letras del vallenato. Su interés en las situaciones de orden romántico hizo que se desmarcara de la tradición juglaresca y descriptiva de buena parte de sus contemporáneos, para centrarse en letras que le cantan al amor, a las penas del alma, a la amistad y a la familia. Él mismo afirma haber sido siempre un amante de la naturaleza, de la introspección y de la soledad como inspiradoras de su obra.
Dice el investigador José I. Pinilla en su libro “Cultores de la música colombiana” sobre el compositor valduparense: “Es dueño de la rara vena romántica del vallenato puro que, mezclada con las notas de un acordeón, forman bellas y melancólicas canciones que saltan a los campos nacionales, rivalizando a veces con otros grandes del vallenato. Las engalana con flores y sentimientos propios, haciéndolas dulces y elegantes”.
Gutiérrez creció en el seno de una familia de arroceros y desde su niñez se familiarizó con el canto y la interpretación de la guitarra y el acordeón-piano. Luego de haber estudiados su primaria y su bachillerato en instituciones de Valledupar y Bogotá, en 1970 se graduó de la Escuela de Administración de Negocios. Y mientras se desempeñaba en cargos conexos a esa profesión, como el de director de la Oficina de Turismo de Valledupar al cierre de la década del 70, empezó a hacer sus primeras composiciones y a grabarlas en su voz para el sello Fuentes. Desde 1987 hasta 2005 fue además vicepresidente del Festival de la Leyenda Vallenata.
Creaciones en aire vallenato como “Confidencias”, “Sin medir distancia”, “Así fue mi querer”, “Mi niño se creció”, "Camino largo", "Alma herida", "A un ladito del camino", "Si te vas te olvido", "Lloraré", “Paisaje de sol", "Calma mi melancolía", "El cariño de mi pueblo" y “No sé pedir perdón” han hecho de Gutiérrez Cabello una figura imprescindible dentro de la pluma vallenata, a cuyas tradiciones dio un giro como pionero del vallenato romántico. Ello lo ha convertido en uno de los creadores favoritos de músicos como Los Hermanos Zuleta, Jorge Oñate, El Binomio de Oro, Los Betos, Iván Villazón, Silvio Brito y Alfredo Gutiérrez.
A partir de la obtención del premio a Mejor Canción Inédita en el Festival Vallenato de 1969, su carrera ha ido de la mano con el devenir de la música de acordeón. En 2013, el administrador de empresas de profesión y poeta del vallenato por vocación, tuvo el honor de ser el artista homenajeado en el Festival de la Leyenda Vallenata, y sus canciones siguen haciendo parte del repertorio más requerido por todos los intérpretes del vallenato, tanto tradicionales como actuales.
Este 12 de septiembre llegó a sus 80 años de vida.
Fuente: https://www.radionacional.co/noticia/gustavo-gutierrez-artista
Disfrute este tema de su autoría: Fiel cariño.
lunes, 21 de septiembre de 2020
La Satélite - Los Satélites
Los Satélites
Fue en 1962 cuando Los Satélites presentaron al mercado su primer larga duración. Y aunque su historia fue muy corta, hoy siguen vigentes gracias a sus grabaciones que se siguen disfrutando, fiel reflejo de sabor costeño y de la juventud de los sesenta.
En la presentación de ese primer álbum, José Luis Logreyra escribió:
“La moda es ahora, los grupos de estudiantes con inclinaciones artísticas se dedica a coquetear con la fama y los aplausos”.
“Que si son los Teen Agers (nombre original en los Estados Unidos), que si los Stereos (otro nombre original de los Estados Unidos), los Be Bops, Los Golden Boys, y toda una copiosa colección de extraños nombres de conjuntos que han arrebatado un verdadero fanatismo... una auténtica histeria juvenil en los escenarios norteamericanos y que hoy, en el colmo de la originalidad, muchos grupos jóvenes, de otros países, han tomado para sí, como cosas por ellos inventada”.
“La fábrica de Discos Fuentes, poseedora de ese escudriñador cerebro que es Toño Fuentes, se hace presente en esta época con ritmo acelerado, de la juventud dislocante, del nuevo sabor juvenil en la música y produjo un novísimo grupo con un nombre muy castizo... muy de esta era del jet y de los cohetes siderales. Un grupo de jóvenes del ritmo a la manera de los teen agers –nombre genérico que en buen romance castellano viene a ser quinceañeros– que presentan una sensacional colección del género popular, pero con los muy definidos acentos ardientes del litoral colombiano”.
“Casi todos los conjuntos juveniles de la actualidad recorren porfiadamente el casquivano pentagrama de la improvisación con temas marcadamente jazzísticos. Este, en cambio, es un grupo del ritmo joven, con una técnica realmente admirable que reúne el clásico patrón del género estudiantil, el excelente buen gusto y dominio de la música tropical y un raro perfeccionismo interpretativo solamente posible, claro está, a un constante estudio de las selecciones”.
“Este nuevo conjunto, formado en Discos Fuentes, ha sido llamado Los Satélites y por una extraña estrategia publicitaria de los directivos de la fábrica, sus nombres permanecerán en silencio hasta el tercer larga duración”.
“Discos Fuentes aspira cumplir un servicio al ritmo joven de la costa, con estos magníficos intérpretes y confía en que así, como los espectaculares Corraleros de Majagual se echaron al bolsillo a los públicos bailadores de todas partes, estos Satélites logren igual o mejor hazaña”.
“Ustedes notarán en este disco con estos nuevos astros melódicos Fuentes, la admirable técnica desarrollada... el perfecto manejo de los mejores trucos sonoros conocidos. ¡Y es tan sólo su primer ensayo!”
“Recomendamos especialmente para la juventud danzante este disco con los exclusivos intérpretes de Discos Fuentes, Los Satélites”.
Los talentos que pusieron la voz a este proyecto de Los Satélites fueron mega estrellas de la época, hoy verdaderas glorias del folclor. Ellos fueron Gustavo Rada, Poli Martínez, Toño Sinisterra y Lucho Argaín, el hombre que triunfó al lado de La Sonora Dinamita. Como se indicó, en 1962 publicaron su primer álbum con estas figuras estelares y para 1963 presentaron su álbum Vuelven Los Satélites. No lanzaron más producciones pero sí continuaron grabando varios sencillos, más o menos hasta 1965, los mismos que publicaron en distintos variados.
De la corta historia de Los Satélites se recuerdan obras como Vuelven Los Satélites, Ocaso marino y No me mojes, de 1963, y, de 1964 Patria querida y Oye ya.
Fuente: Discos Fuentes
Del primer Long Play y del conocidísimo Lucho Argaín, la sabrosa gaita La Satélite. Disfrútelo.
viernes, 18 de septiembre de 2020
jueves, 17 de septiembre de 2020
martes, 15 de septiembre de 2020
El Grito Mexicano
Tradicionalmente en esta fecha se desborda la alegría de las masas y la mexicanidad brota con orgullo y en torrente al ondear nuestro lábaro patrio. Y con generosidad mayúscula lanzamos emotivos vivas a nuestros héroes caídos que nos dieron la libertad y la patria (en nuestra bandera el color rojo simboliza la sangre derramada por ellos).
Pero el homenaje nacional que hoy se prepara es diferente en su protocolo, debido a la pandemia en la cual aún estamos inmersos, y es una oportunidad más para cerrar filas y unirnos como nación para hacer un frente común que nos permita liberarnos de este episodio obscuro que nos aqueja como país, igual que al resto del mundo.
Porque así lo exige la ausencia de muchos de nuestros seres queridos...
lunes, 14 de septiembre de 2020
San Fernando - Lucho Bermúdez
Aún muy joven Bermúdez viajó a Santa Marta y se vinculó a la banda militar de la ciudad, en donde recibió algunos conocimientos musicales de Guillermo Rico, quien había estado en Europa y estableció a su regreso una academia de música en aquella ciudad. De allí pasó a Chriguaná (Cesar), en donde se desempeñó como director, y poco después se estableció en Cartagena, a finales de la década de los treinta.
Después de la consagración de éxitos internacionales como El manicero, en 1930, la música de baile caribeña había comenzado a penetrar otros ambientes y a crear nuevos mercados a través del disco y la radiodifusión. En Colombia su tradición tenía ya más de un lustro, y gracias a la experiencia internacional de músicos costeños como Angel María Camacho y Cano y José Pianeta Pitalúa y a la visión empresarial de Toño Fuentes y otros más, se logró abrir la brecha para este género en el país.
Estrechamente ligadas a las fiestas populares y a la música militar y de baile, las bandas de la Costa Atlántica fueron el crisol donde surgieron los músicos que conformarían las orquestas de baile que le imprimían su personalidad a la música costeña en las décadas centrales del siglo. En Cartagena se vincula a la Orquesta A Número 1 y luego a Radio Cartagena y Emisora Fuentes y allí, como director de esa orquesta (posterior Orquesta del Caribe), graba sus primeras obras, porros como Marbella y Joselito Carnaval.
Los porros y fandangos constituían el repertorio de la Orquesta del Caribe cuando, dirigida por Bermúdez, se presentó en temporada en un lugar nocturno de Bogotá, a mediados de los años cuarenta. Allí comienza su asociación con Matilde Díaz, su intérprete por excelencia, de la cual nacen éxitos: Caprichito entre los porros y Danza negra como un primer y logrado experimento con la cumbia, concebida para la voz de Matilde. En 1946 viaja a Argentina y allí realiza grabaciones y populariza sus obras grabadas por reconocidas orquestas. A su regreso funda su propia orquesta, que de allí en adelante desarrolla una brillante trayectoria en Bogotá y otras ciudades. Muy pronto la orquesta obtiene su propio sonido, basado en sus lúcidas improvisaciones e ingeniosa orquestación. El porro San Fernando nace en ese momento como el primero de una serie de logros de lo que se conoce como la edad de oro de la música bailable colombiana.
Después de un viaje a Cuba en 1951 desarrolla una intensa actividad con su orquesta, asociado a un gran número de cantantes y con diversas compañías discográficas, incluyendo incursiones en el negocio del entretenimiento, como la fundación del Grill Candilejas. Su música se convierte en material obligado para los grandes intérpretes del país y, al tiempo que sigue con su repertorio tradicional, produce piezas de otro estilo como el pasillo Espíritu colombiano, buen ejemplo de su gran musicalidad y vena melódica. Poco a poco relega su control de la orquesta y se convierte en una leyenda viviente de la música colombiana, condecorado y retribuido artística y económicamente. Muere en Bogotá, el 23 de abril de 1994.
Su legado es original: la creación de un estilo propio para su música bailable, nutrida siempre de los elementos básicos de la tradición regional que brindó posibilidades a su talento.
Fuente: http://www.revistacredencial.com/credencial/historia/temas/luis-eduardo-lucho-bermudez-edad-de-oro-de-la-musica-bailable-en-colombia
















