La Música Tropical: Patrimonio cultural intangible de la humanidad


La Música Tropical: Nuestro Patrimonio Músico-Cultural

martes, 6 de octubre de 2020

Desesperadamente - Lecuona Cuban Boys canta Fernando Torres

Lecuona Cuban Boys

Mucho se puede decir de la Orquesta Lecuona Cuban Boys, la que en sus comienzos se llamó simplemente Orquesta Ernesto Lecuona, aunque Ernesto Lecuona nunca la dirigió ni siquiera tocó en ella. Sí, tuvo su nombre, por el hecho que los músicos que la integraban, en un momento tuvieron el deseo de homenajearlo como gran exponente de la canción Cubana y como el amigo que tanto la apoyaba. Mientras Lecuona estuvo de alguna forma a ella vinculado, durante los espectáculos hacía un concierto en la primera parte, junto a su hermana Ernestina, al igual pianista y compositora. En la segunda parte, entonces, venía la orquesta, ejecutando, por supuesto, varias páginas de su autoría.

El núcleo inicial de la orquesta fue una derivación de otro conjunto, la Orquesta Los Hermanos LeBatard-Palau, alrededor de 1930. Algunos de los componentes de ésta, tuvieron en cuenta establecerse con una agrupación orquestal propia. Fueron ellos Armando “Fichín” Oréfiche (director, arreglador, compositor y pianista) y los hermanos Agustín (cantor y percusionista) y Gerardo Bruguera (sax-tenor y clarinete), que a su vez salieron a buscar a Ernesto “Jaruco” Vázquez y a los demás instrumentistas.

El nuevo conjunto fue denominado Orquesta Encanto, mismo nombre del recién inaugurado teatro de La Habana , donde en 1931 ocurrió su estreno. El éxito fue extraordinario desde el principio. Entonces ya Ernesto Lecuona disfrutaba de enorme prestigio, estando en Hollywood a escribir las músicas de la película  “The Cuban Love Song”, de MGM, que tenía como principales expresiones protagónicas al barítono americano Lawrence Tibbett y a la  mexicana Lupe Vélez. Aún lejano, Lecuona tuvo conocimiento del triunfo de la Orquesta Encanto, a través de su ya nombrada hermana Ernestina, ferviente admiradora del grupo.

Es aquí cuando Lecuona regresa a La Habana que de inmediato se acerca a la Orquesta, haciéndose muy amigo de los integrantes y comenzando las actuaciones conjuntas, incluso por las Provincias Cubanas. Es en ese momento que se produce el cambio de nombre de Orquesta Encanto a Orquesta Ernesto Lecuona.
Fuente: recuperado de internet.

viernes, 2 de octubre de 2020

Abran rueda - Juan Piña y sus Muchachos

Juan Piña

Juan De la Cruz Piña Valderrama, es su nombre de pila. Nació el 18 de junio de 1951 en el barrio San José de San Marcos, caluroso municipio perteneciente al Bolívar Grande, acariciado por el río San Jorge y por la Ciénaga de San Marcos.

Su primera grabación la hizo cuando tenía 10 años. Cantó a dúo con su prima Elvira el tema "Abran rueda", bajo el respaldo de la Orquesta de Juan Piña y sus Muchachos, dirigida por su padre. Años después se vinculó a la Orquesta Los Hermanos Martelo, con sede en la Capital de la Montaña, y empezó a crecer como cantante.

Estuvo en esa colectividad de 1969 a 1975. En ese año decidió independizarse musicalmente y, con su hermano Carlos, creó La Revelación, el combo con el que marcaría una época brillante nutrida de éxitos que conquistaron a los amantes de la música tropical, no sólo de la costa sino de Colombia y otros países.

"El emigrante latino", "El pilón", "Baila Simón", "La rama del tamarindo", "Amanecí llorando", "Graciela", "La canillona", "Luna barranquillera" y "La tumba catre" fueron algunas de las muchas canciones que lo llevaron a ocupar un lugar protagónico en el alma de una generación amante de la música popular colombiana.

Con algunas de esas canciones salió triunfante en el Festival de Orquestas, en cuatro ocasiones, obteniendo el Congo de Oro, en el ya desaparecido coliseo cubierto Humberto Perea. Fueron jornadas pletóricas de sabor, que se quedaron eternizadas en su memoria.

Hoy, Juan Piña tiene la seguridad, más firme que nunca de que seguirá cantando hasta que Dios le dé fuerza.
Fuente: por fausto Pérez Villarreal en la Revista del Carnaval de Barranquilla 2020.

Disfrute su primera grabación con la orquesta de su señor padre: "Abran rueda". 
 

miércoles, 23 de septiembre de 2020

Colegiala, eres mi amor - Pablo Atuesta y Los Concertistas

Pablo Atuesta

No es cuestión de azar el que Pablo Atuesta se haya convertido en una de las grandes figuras de la música tropical, porque quince de sus veinticinco años los ha dedicado a esa pasión que con el tiempo pasó a ser su razón de vivir.

Inicialmente se contagió del ambiente musical de su natal Valledupar y sus inquietudes infantiles lo llevaron a formar parte del conjunto de Diomedes Díaz, en donde hizo coros y tocó la guacharaca junto a su tío Hermes Rosado. Luego de esta inclusión prematura, siendo un quinceañero, pasó a integrar el grupo de Alfredo Gutiérrez y fue aquí cuando llegó el momento decisivo para su profesión, pues Alfredo descubrió en él ese talento propio de los grandes intérpretes y le brindó todo su apoyo.

De esta manera grabó en Discos Fuentes su primer larga duración que hallaría en "Indio Sinuano" de David Sánchez Juliao y "Apoteosis" de Alfredo Gutiérrez los temas más destacados. Posteriormente, cambió de disquera y conformó su grupo Los Concertistas para realizar el LP "Lamento Vallenato", (con) Wilfran Negrete, del cual saldrían éxitos como "No digas que no te quiero" y "Tu confidente", de la autoría de Octavio Daza y Mateo Torres, respectivamente. Así continuó el desarrollo de su carrera artística obteniendo éxito en sus grabaciones, entre los cuales podemos enumerar "Conquista fácil", "Mi novia juvenil", "El cansancio del poeta", "La musiquera" y "Colegiala te quiero".
 
Fieles a su filosofía de difundir el folclor colombiano por el mundo a través de sus temas, Los Concertistas han tenido en sus filas, además de los anteriormente mencionados, a acordeonistas de la talla de Ismael Rudas y Jorge Rojas, este último quien mejor se ha acoplado con Pablo Atuesta no sólo por innovar con el Son Menor de "Colegiala te quiero", sino por lograr la mejor interpretación de la Cumbia Son "Lucho Herrera El Conquistador", dedicado por Pablo al padrino de su hija Johana Catherine.
 
Todos estos antecedentes que enriquecen el curriculum de Pablo Atuesta y sus Concertistas nos permiten disfrutar sus interpretaciones polifacéticas. El presente trabajo discográfico es la mejor muestra de su consagración artística con temas del estilo de "Olor a café", "La otra eres tú", "Colegiala tú sabes que te quiero", "Déjame llegar a ti" y "Vil coqueta", principalmente.

Fuente: portada trasera del LP "Su nuevo estilo", 1988.

martes, 22 de septiembre de 2020

Fiel cariño - Gustavo Gutiérrez

Gustavo Gutiérrez

“El Poeta”, “El Seco”, “El Flaco de Oro” y “El Romancero del Vallenato” han sido algunos de los sobrenombres cariñosos que ha recibido a lo largo de su vida uno de los grandes letristas del género: Gustavo Gutiérrez Cabello.

Nacido en Valledupar el 12 de septiembre de 1940, el compositor Gustavo Gutiérrez Cabello ha determinado un antes y un después para las letras del vallenato. Su interés en las situaciones de orden romántico hizo que se desmarcara de la tradición juglaresca y descriptiva de buena parte de sus contemporáneos, para centrarse en letras que le cantan al amor, a las penas del alma, a la amistad y a la familia. Él mismo afirma haber sido siempre un amante de la naturaleza, de la introspección y de la soledad como inspiradoras de su obra.

Dice el investigador José I. Pinilla en su libro “Cultores de la música colombiana” sobre el compositor valduparense: “Es dueño de la rara vena romántica del vallenato puro que, mezclada con las notas de un acordeón, forman bellas y melancólicas canciones que saltan a los campos nacionales, rivalizando a veces con otros grandes del vallenato. Las engalana con flores y sentimientos propios, haciéndolas dulces y elegantes”.

Gutiérrez creció en el seno de una familia de arroceros y desde su niñez se familiarizó con el canto y la interpretación de la guitarra y el acordeón-piano. Luego de haber estudiados su primaria y su bachillerato en instituciones de Valledupar y Bogotá, en 1970 se graduó de la Escuela de Administración de Negocios. Y mientras se desempeñaba en cargos conexos a esa profesión, como el de director de la Oficina de Turismo de Valledupar al cierre de la década del 70, empezó a hacer sus primeras composiciones y a grabarlas en su voz para el sello Fuentes. Desde 1987 hasta 2005 fue además vicepresidente del Festival de la Leyenda Vallenata.

Creaciones en aire vallenato como “Confidencias”, “Sin medir distancia”, “Así fue mi querer”, “Mi niño se creció”, "Camino largo", "Alma herida", "A un ladito del camino", "Si te vas te olvido", "Lloraré", “Paisaje de sol", "Calma mi melancolía", "El cariño de mi pueblo" y “No sé pedir perdón” han hecho de Gutiérrez Cabello una figura imprescindible dentro de la pluma vallenata, a cuyas tradiciones dio un giro como pionero del vallenato romántico. Ello lo ha convertido en uno de los creadores favoritos de músicos como Los Hermanos Zuleta, Jorge Oñate, El Binomio de Oro, Los Betos, Iván Villazón, Silvio Brito y Alfredo Gutiérrez.

A partir de la obtención del premio a Mejor Canción Inédita en el Festival Vallenato de 1969, su carrera ha ido de la mano con el devenir de la música de acordeón. En 2013, el administrador de empresas de profesión y poeta del vallenato por vocación, tuvo el honor de ser el artista homenajeado en el Festival de la Leyenda Vallenata, y sus canciones siguen haciendo parte del repertorio más requerido por todos los intérpretes del vallenato, tanto tradicionales como actuales.

Este 12 de septiembre llegó a sus 80 años de vida.
Fuente: https://www.radionacional.co/noticia/gustavo-gutierrez-artista

Disfrute este tema de su autoría: Fiel cariño.

 

lunes, 21 de septiembre de 2020

La Satélite - Los Satélites

Los Satélites

Fue en 1962 cuando Los Satélites presentaron al mercado su primer larga duración. Y aunque su historia fue muy corta, hoy siguen vigentes gracias a sus grabaciones que se siguen disfrutando, fiel reflejo de sabor costeño y de la juventud de los sesenta.

En la presentación de ese primer álbum, José Luis Logreyra escribió:

La moda es ahora, los grupos de estudiantes con inclinaciones artísticas se dedica a coquetear con la fama y los aplausos”.

“Que si son los Teen Agers (nombre original en los Estados Unidos), que si los Stereos (otro nombre original de los Estados Unidos), los Be Bops, Los Golden Boys, y toda una copiosa colección de extraños nombres de conjuntos que han arrebatado un verdadero fanatismo... una auténtica histeria juvenil en los escenarios norteamericanos y que hoy, en el colmo de la originalidad, muchos grupos jóvenes, de otros países, han tomado para sí, como cosas por ellos inventada”.

“La fábrica de Discos Fuentes, poseedora de ese escudriñador cerebro que es Toño Fuentes, se hace presente en esta época con ritmo acelerado, de la juventud dislocante, del nuevo sabor juvenil en la música y produjo un novísimo grupo con un nombre muy castizo... muy de esta era del jet y de los cohetes siderales. Un grupo de jóvenes del ritmo a la manera de los teen agers –nombre genérico que en buen romance castellano viene a ser quinceañeros– que presentan una sensacional colección del género popular, pero con los muy definidos acentos ardientes del litoral colombiano”.

“Casi todos los conjuntos juveniles de la actualidad recorren porfiadamente el casquivano pentagrama de la improvisación con temas marcadamente jazzísticos. Este, en cambio, es un grupo del ritmo joven, con una técnica realmente admirable que reúne el clásico patrón del género estudiantil, el excelente buen gusto y dominio de la música tropical y un raro perfeccionismo interpretativo solamente posible, claro está, a un constante estudio de las selecciones”.

“Este nuevo conjunto, formado en Discos Fuentes, ha sido llamado Los Satélites y por una extraña estrategia publicitaria de los directivos de la fábrica, sus nombres permanecerán en silencio hasta el tercer larga duración”.

“Discos Fuentes aspira cumplir un servicio al ritmo joven de la costa, con estos magníficos intérpretes y confía en que así, como los espectaculares Corraleros de Majagual se echaron al bolsillo a los públicos bailadores de todas partes, estos Satélites logren igual o mejor hazaña”.

“Ustedes notarán en este disco con estos nuevos astros melódicos Fuentes, la admirable técnica desarrollada... el perfecto manejo de los mejores trucos sonoros conocidos. ¡Y es tan sólo su primer ensayo!”

“Recomendamos especialmente para la juventud danzante este disco con los exclusivos intérpretes de Discos Fuentes, Los Satélites”.


Los talentos que pusieron la voz a este proyecto de Los Satélites fueron mega estrellas de la época, hoy verdaderas glorias del folclor. Ellos fueron Gustavo Rada, Poli Martínez, Toño Sinisterra y Lucho Argaín, el hombre que triunfó al lado de La Sonora Dinamita. Como se indicó, en 1962 publicaron su primer álbum con estas figuras estelares y para 1963 presentaron su álbum Vuelven Los Satélites. No lanzaron más producciones pero sí continuaron grabando varios sencillos, más o menos hasta 1965, los mismos que publicaron en distintos variados.

De la corta historia de Los Satélites se recuerdan obras como Vuelven Los Satélites, Ocaso marino y No me mojes, de 1963, y, de 1964 Patria querida y Oye ya.
Fuente: Discos Fuentes

Del primer Long Play y del conocidísimo Lucho Argaín, la sabrosa gaita La Satélite. Disfrútelo.
 

martes, 15 de septiembre de 2020

El Grito Mexicano


En México hoy conmemoramos el 210 Aniversario del Grito de Dolores, realizado en su momento por el cura Don Miguel Hidalgo y Costilla, y que diera inicio a la lucha por la independencia en nuestro país del yugo español previamente establecido.


Tradicionalmente en esta fecha se desborda la alegría de las masas y la mexicanidad brota con orgullo y en torrente al ondear nuestro lábaro patrio. Y con generosidad mayúscula lanzamos emotivos vivas a nuestros héroes caídos que nos dieron la libertad y la patria (en nuestra bandera el color rojo simboliza la sangre derramada por ellos).


Pero el homenaje nacional que hoy se prepara es diferente en su protocolo, debido a la pandemia en la cual aún estamos inmersos, y es una oportunidad más para cerrar filas y unirnos como nación para hacer un frente común que nos permita liberarnos de este episodio obscuro que nos aqueja como país, igual que al resto del mundo.


Porque así lo exige la ausencia de muchos de nuestros seres queridos...

lunes, 14 de septiembre de 2020

San Fernando - Lucho Bermúdez

Lucho Bermúdez
1912 - 1994

Luis Eduardo Bermúdez Acosta, nacido en Carmen de Bolívar, el 25 de enero de 1912, se inició precozmente en la música con un familiar director de banda, y al comenzar su adolescencia ya tenía algunas composiciones e interpretaba varios instrumentos (flautín, piano y clarinete). Su formación con un músico de banda lo vinculó a una de las tradiciones más importantes de la Costa Atlántica, constituida por agrupaciones que desde el último tercio del siglo XIX se habían convertido en pilares de la cultura regional.

Aún muy joven Bermúdez viajó a Santa Marta y se vinculó a la banda militar de la ciudad, en donde recibió algunos conocimientos musicales de Guillermo Rico, quien había estado en Europa y estableció a su regreso una academia de música en aquella ciudad. De allí pasó a Chriguaná (Cesar), en donde se desempeñó como director, y poco después se estableció en Cartagena, a finales de la década de los treinta.

Después de la consagración de éxitos internacionales como El manicero, en 1930, la música de baile caribeña había comenzado a penetrar otros ambientes y a crear nuevos mercados a través del disco y la radiodifusión. En Colombia su tradición tenía ya más de un lustro, y gracias a la experiencia internacional de músicos costeños como Angel María Camacho y Cano y José Pianeta Pitalúa y a la visión empresarial de Toño Fuentes y otros más, se logró abrir la brecha para este género en el país.

Estrechamente ligadas a las fiestas populares y a la música militar y de baile, las bandas de la Costa Atlántica fueron el crisol donde surgieron los músicos que conformarían las orquestas de baile que le imprimían su personalidad a la música costeña en las décadas centrales del siglo. En Cartagena se vincula a la Orquesta A Número 1 y luego a Radio Cartagena y Emisora Fuentes y allí, como director de esa orquesta (posterior Orquesta del Caribe), graba sus primeras obras, porros como Marbella y Joselito Carnaval.

Los porros y fandangos constituían el repertorio de la Orquesta del Caribe cuando, dirigida por Bermúdez, se presentó en temporada en un lugar nocturno de Bogotá, a mediados de los años cuarenta. Allí comienza su asociación con Matilde Díaz, su intérprete por excelencia, de la cual nacen éxitos: Caprichito entre los porros y Danza negra como un primer y logrado experimento con la cumbia, concebida para la voz de Matilde. En 1946 viaja a Argentina y allí realiza grabaciones y populariza sus obras grabadas por reconocidas orquestas. A su regreso funda su propia orquesta, que de allí en adelante desarrolla una brillante trayectoria en Bogotá y otras ciudades. Muy pronto la orquesta obtiene su propio sonido, basado en sus lúcidas improvisaciones e ingeniosa orquestación. El porro San Fernando nace en ese momento como el primero de una serie de logros de lo que se conoce como la edad de oro de la música bailable colombiana.

Después de un viaje a Cuba en 1951 desarrolla una intensa actividad con su orquesta, asociado a un gran número de cantantes y con diversas compañías discográficas, incluyendo incursiones en el negocio del entretenimiento, como la fundación del Grill Candilejas. Su música se convierte en material obligado para los grandes intérpretes del país y, al tiempo que sigue con su repertorio tradicional, produce piezas de otro estilo como el pasillo Espíritu colombiano, buen ejemplo de su gran musicalidad y vena melódica. Poco a poco relega su control de la orquesta y se convierte en una leyenda viviente de la música colombiana, condecorado y retribuido artística y económicamente. Muere en Bogotá, el 23 de abril de 1994.

Su legado es original: la creación de un estilo propio para su música bailable, nutrida siempre de los elementos básicos de la tradición regional que brindó posibilidades a su talento.
Fuente: http://www.revistacredencial.com/credencial/historia/temas/luis-eduardo-lucho-bermudez-edad-de-oro-de-la-musica-bailable-en-colombia

viernes, 21 de agosto de 2020

Cumbia pa' bailadores (Ron, tabaco y esperma) - Celso Piña


Hoy se cumple un año del deceso del artista regiomontano Celso Piña Arvizu, el que desde sus inicios interpretó la música tropical colombiana en su forma más tradicional posible y con ello se convirtió en un ídolo popular a nivel local, aunque su trascendencia real ocurrió posterior a la grabación de su álbum Barrio Bravo, con el cual cual ganó reconocimiento internacional.

A un año de su partida rememoro su inicio musical, que él mismo nos compartió en una entrevista realizada por el periódico El Norte y publicada el domingo 16 de mayo de 1999, he aquí un extracto:

Sí me siento orgulloso, fíjate. Porque en un principio lo que menos esperaba yo, lo que menos me figuraba, es que fuera a levantar esta ámpula, ¿ves? Yo empecé para mí mismo, como un hobbie. Como te digo, gustándome a mí… ¡olvídate! Todo principio es difícil. Me acuerdo que una vez, en el 80-81, estábamos ensayando aquí y llegó un maistro: ‘Oiga, tengo una fiestecita dentro de 15 días, ¿cuánto me cobra?’. No, pues tanto, le dije. ‘Oiga, pero toca de todo, ¿verdad?’. Y yo: ‘sí señor, de todo’. Mentira, en mi vida he tocado otro ritmo. Nunca.

Y no fue el primero ni el único al que le dije eso, pero qué hacías, tenías que dar a conocer tu onda. Luego pasaban puras broncas, la gente se enojaba porque no tocabas lo que ellos pedían, ja, ja, ja, nomás les decía: “espérense, ahorita”, ¡y nada!

Antes de ser músico trabajé con unos tíos que se dedicaban al tapiz de muros, cuando tenía unos 12, 13 años. De allí me fui al Hospital Infantil, unos 6, 7, 8 años, ¿ves?, en la intendencia, barriendo, trapeando, tirando basura. Me metió mi jefe, él trabajaba en mantenimiento del Hospital Infantil. Fue ahí cuando empecé en la onda de la música.

Cerca de la casa había una explanada y por los años 70 venían sonideros (cintas) con música colombiana, de la Boquilla, de la Narvarte, de la Nuevo Repueblo, la Ancira y todo eso, y me empezó a gustar el acordeón, ¿no?, inclusive compré uno y me fui a tocar con los Jarax, pero no capeaban lo que yo quería tocar, ¿ves?, porque era muy diferente lo colombiano a lo tropical de ese tiempo; entonces, no coincidimos, y mejor me salí.

Luego estuve con los grupos Arcaico y Sentimiento, tocaban de todo: Rigo Tovar, Perla del Mar, el Acapulco (Tropical), baladitas de los Terrícolas, los Pasteles Verdes, los Chicanos… allí tocaba la batería, luego también el bajo y después las percusiones.

Cuando me salí de uno de esos grupos, porque yo quería tocar colombiano, uno me dijo: “¿sabes qué?, estás loco con esa pin… música, es muy corriente, nunca vas a hacer nada”.

Ensayaba colombiano aquí en la casa, con mis hermanos Enrique, Rubén y Eduardo, y mientras seguía jalando en el hospital. Fueron dos, tres años, pero no se veía nada. A ratos dejábamos de ensayar y luego nos volvíamos a animar, y seguíamos dizque ensayando.

De allí mismo del hospital empecé a juntar lana para comprar mis instrumentos: tumbas, tarolas, maracas, güiros, bongós, guitarra, acordeón, todo eso, y empecé mi conjunto ya más en forma, ¿ves? Tocábamos con los vecinos, a la vuelta de la casa, bodas, quinceaños, aquí en lugares cerca.

Los sonideros fueron los que trajeron a unos chavos de México para que nos vieran, así se hizo el contacto, y luego me trajeron a un maestro de la fábrica de discos Peerless y ya hicimos la primera grabación.

Era un maestro muy bueno, nos preguntaba que quién nos había enseñado, y pues, la práctica hace al maestro, ¿ves? Se fue con el material y dijeron que a los dos meses nos iban a avisar. Eso fue en el 81.

Y pasaron dos meses y nada; tres, cuatro, un año, y yo dije ¡olvídate! Pero como a medio año del 82 fue cuando, ¡zas!, “y ahora (lo dice con voz de locutor) la Ronda Bogotá con ‘Cumbia para Bailadores’”. Yo estaba acostado y que oigo y que me paro gritando: ¡levántense, estamos al aire!

Nosotros no sabíamos que ya había salido el disco; haz de cuenta que me sentí como si me hubiera sacado la lotería...


Y hoy lo recuerdo precisamente con esa cumbia: Cumbia pa' bailadores (Ron, tabaco y esperma); disfrute usted, a él le hubiera gustado que lo haga.


lunes, 17 de agosto de 2020

Esperma y ron - Los Guacharacos

Sólo bastó un solo éxito internacional para que Los Guacharacos –no confundir con Los Guacharacos de Colombia que grabaron para el sello Peerles en México–, se inscribieran entre los grandes de la música tropical, fieles representantes del folclor sabanero. Sucedió en 1975, con la batuta del folclorista Geño Gil, cuando se impusieron con el sencillo "Esperma y ron", la cumbia de Name Quecep que se publicó por primera vez en el álbum de Discos Fuentes Cumbias y Porros y que se identificó con la referencia 300022.


Ya antes habían publicado una producción completa en 1973 con el título de La negra saramuya, primer álbum que presentó la agrupación y que llamó la atención del público con temas como "La negra saramuya" y "Baila Rosita". Pero fue el hit de "Esperma y ron" el que realmente los ubicó en el panorama musical por siempre.

Eugenio José Gil Avilés, conocido como Geño Gil, nació en Betulia el 15 de noviembre de 1921. Su primer contacto con la música fue un acordeón, luego incursionó en el mundo de la composición al crear su primera obra "La despedida". Su primer conjunto musical lo organizó con sus hermanos Manuel, Francisco, Rodrigo y con otros amigos. Les fue bien, porque no tardaron en llegar los contratos para amenizar bailes en la región.

Recuerda, en 1953, cuando le ganó a Abel Antonio Villa en una piquería, en el Teatro Alameda de Sincelejo:

“Yo ya tocaba pero no me conocían mucho, entonces en la propaganda radial decía que se enfrentan el vallenato de moda Abel Antonio Villa y «El pollo sabanero»”. Cuando el público decretó como ganador al «Pollo betuliano», él, en agradecimiento, le legó al pueblo sincelejano una de sus obras más reconocidas, "Merenguito sabanero":

“Tengo un merenguito sabanero
tengo un merenguito que saqué
yo se lo dedico a Sincelejo
porque yo sé corresponder”.


La historia indica que fue el primer acordeonista sabanero en grabar sus composiciones y que Abel Antonio Villa fue quien propicio esta oportunidad al llevarlo a Discos Fuentes en Cartagena. Allí grabó "La despedida", "Palomita indiscreta", "Merenguito sabanero", "Cumbia sabanera" y "Betulianita".

En 1963, Geño se radicó en Sincelejo con su esposa y sus hijos.
Fuente: Discos Fuentes

Disfrute su emblemática cumbia, "Esperma y ron".

jueves, 13 de agosto de 2020

jueves, 6 de agosto de 2020

Adiós, Tony Camargo

Tony Camargo 
1926 - 2020

El día de hoy la mayoría de los mexicanos nos despertamos con la triste noticia del fallecimiento de Tony Camargo, acaecido ayer en la ciudad de Mérida, Yucatán, y asociado a la operación de uno de sus pies, por complicaciones de la diabetes mellitus que padecía hace tiempo.

Antonio Camargo Carrasco -su verdadero nombre- nació bajo el cielo de Guadalajara, Jalisco, el 1 de junio de 1926 y tuvo éxito a nivel internacional gracias a su genial interpretación de "El año viejo", porro de la autoría del colombiano Crescencio Salcedo, el inolvidable "compae mochila". Tony Camargo declaró alguna vez que lamentó no haberlo conocido en vida para saludarlo y darle un abrazo, y externarle su agradecimiento eterno por haber compuesto la canción que lo inmortalizó.

Rafael de Paz hizo los arreglos de esta melodía y Camargo la grabó en 1953 en la RCA Víctor con la participación de "Las Tres Conchitas" en los coros, obteniendo el éxito internacional a partir del año siguiente. "El año viejo" llegó para quedarse y ocupa un lugar especial en las tradiciones de muchos hogares de la América Latina durante las fiestas de fin de año.

Sin embargo Camargo también mencionaba que, aunque "El año viejo" le dio muchas satisfacciones, no le gustaría que se le recordara solamente por esta canción y que había otras canciones asociadas a él, como "A Tabasco" de Pepe del Rivero y "Esta noche corazón" de Chucho Rodríguez. La segunda la consideraba mejor que "El año viejo" y la grabó con Beny Moré "El bárbaro del ritmo" en la segunda voz.

México pierde un hijo distinguido, pero su recuerdo permanecerá en la memoria colectiva del pueblo con el que fue contemporáneo durante 94 años. Y aunque ya no esté físicamente, las próximas generaciones también lo conocerán. Que descanse en paz.


Hace un año lo recordé con "Hay un hombre aparecido", hoy con una de las melodías con que le gustaría ser recordado: "Esta noche corazón".

miércoles, 5 de agosto de 2020

La solterona - La Sonora Cordobesa

La Sonora Cordobesa

Entre los años cincuenta y gran parte de los sesenta “El Indio” Chávez conquistó el gusto de los colombianos y se posicionó como uno de los grandes vocalistas de música tropical, en especial, por su participación en la legendaria Sonora Cordobesa. Esta es la historia de estas dos leyendas de la música tropical colombiana.

Rogelio Adriano Chávez Flórez, conocido artísticamente como "El Indio" Chávez, nació en Cereté, el 8 de septiembre de 1925. Su admiración por “El Jefe”, Daniel Santos, lo llevó al mundo del canto. Empezó por integrarse a un conjunto en el que estaban los hermanos Arroyo, en Ciénaga; luego, en Cereté, con el maestro Miguel Villadiego, que dirigía la Orquesta Municipal y también trabajó para el director hondureño Antonio López, que regía los destinos de la Orquesta Esperanza.

Estos pasos preliminares fueron una importante escuela que daría sus frutos profesionales en Montería. Después de su paso por algunos bares, fue contratado por un músico de Soplaviento, Bolívar que construyó su carrera musical en Montería, Simón Mendoza. Fue él quien lo invitó a ser el vocalista estrella de la naciente Orquesta Sinú. Ellos se presentaban, principalmente, en el radioteatro de la emisora que le dio nombre a la orquesta y que estaba integrada por artistas de la talla de Sabas Pacheco, Antonio María Mendoza y el propio Simón Mendoza como trompetistas; al frente de los saxofones estaban Francisco Zumaqué, Belisario Franco y "Manguelito"; Antonio Sánchez en el bajo; Rosendo Martínez con el trombón y el bombardino; Reynaldo Bello, en la tumbadora, y, Dionisio Tiburcio Romero quien fungió como compositor, arreglista, saxofonista, clarinetista y organista.

“Simón le había puesto ese nombre, apenas unos días atrás, en honor a la emisora llamada de la misma manera. Dicha emisora tenía un radio teatro, y ahí actuaba la agrupación. En ese mismo radio teatro empecé a cantar, bajo la dirección de Simón Mendoza, todos los sábados en el horario de 11 de la mañana a una de la tarde. Iba mucho público y había sorpresas. El espacio en el que participábamos se llamaba Weekend con béisbol. Se hablaba de música y de todos los deportes. Los presentadores eran Yesid Torres y Antonio Sánchez Charris. Varios años permanecí en esa agrupación”.

Indicó “El Indio”, y agregó:

“Simón Mendoza era el músico más experimentado de todos los que integrábamos la Orquesta Sinú. Ya había grabado, con la orquesta de Pedro Laza. Un día recibió un mensaje desde Cartagena para que se presentara a grabar de nuevo. Simón viajó y se puso a las órdenes de don Antonio Fuentes, pero no pudieron hacer nada porque los demás músicos se emborracharon y faltaron a la cita. Toño Fuentes se calentó y, como castigo, decidió suspender el proyecto. –No utilizaré músicos cartageneros en esta sesión. ¡Son irresponsables! Mejor iré a Barranquilla y traeré gente de allá, dijo molesto el dueño de Discos Fuentes. Entonces, Simón aprovechó la oportunidad para colocar a disposición la Orquesta Sinú. –Hombe, don Toño, yo tengo mi propia orquesta en Montería, con músicos buenos y serios, oriundos de Córdoba… Simón no terminó de hablar, pues Toño Fuentes lo interrumpió: –¿Y qué hacemos perdiendo el tiempo aquí? ¡Tráemelos! Para cantar tenemos a Crescencio Camacho, a Félix ´Chamaco´ Mattos y a Eustaquio 'El Turco' Amín. Fue entonces cuando Simón hizo las veces de mi padrino musical: –Don Toño, mi orquesta es completa y tiene su repertorio y su propio cantante: Rogelio Chávez… De nuevo fue interrumpido por Fuentes: "¡Tráemelo también! Si me gusta lo pongo a grabar, si no, le doy los pasajes para que se devuelva. Eso sí: te espero con tu gente en 15 días. Ponte a ensayar, y no se hable más del asunto”.

“Simón nos puso a ensayar día y noche. Dionisio Tiburcio, el negrito que traje de Lorica, fue fundamental en los arreglos y nos suministró varias letras. Él tocó el saxo y el piano y le dio mucha fuerza al grupo. Con el ánimo arriba arrancamos a Cartagena, dispuestos a escribir nuestra propia historia. Yo iba con un poco de miedo porque nunca había grabado, pero Simón me llenó de mucho valor. –Tú eres bueno y todo va a salir bien, me dijo en el camino”.

“Don Antonio Fuentes era lo más descomplicado del mundo. No era ceremonioso. Nos saludó sin mayores muestras de emoción cuando llegamos a los estudios de grabación en Manga, en Cartagena. Nos dijo: –Manos a la obra: a lo que vinimos. A la expectativa estaban los cantantes Crescencio Camacho y ´El Turco´ Amín, y yo le dije a Simón, casi en el oído: –yo, frente a estos monstruos, no tengo mucho que hacer. –No seas bobo, me respondió Simón. –Tú también tienes tu gracia. Los integrantes del grupo se pusieron todos frente a los micrófonos, y yo me quedé a un lado. Entonces, Toño Fuentes señaló: –Bueno, ¿y qué le pasa al 'Indio' que no ocupa su puesto. Yo miré a todos los lados y comprobé que Toño se refería a mí. Fue la inyección que me hacía falta. Cumplida la cuenta regresiva iniciamos nuestro accionar. El primer tema que grabamos fue Chiquichá, de mi autoría. Luego vino No me pongas cebo, una cumbia de Dionisio Tiburcio Romero (...) Después vinieron Pura paja, un porro instrumental del mismo Dionisio Tiburcio Romero, y otras cumbias, porros y paseaítos de Simón Mendoza. –A vaina, 'El Indio' la sacó del estadio, le escuché a Toño Fuentes, al final. A partir de esa primera sesión no volvieron a llamarme más por mi verdadero nombre. Todos se referían a mí como ´El Indio´ Chávez".

"Duramos casi un día entero metidos en los estudios y que meses después salieron dos long play. Al terminar la sesión, le preguntó a Simón Mendoza: –Bueno, ¿y qué nombre tienen?. Simón respondió: –Orquesta Sinú. –Qué Sinú ni qué nada, agregó Fuentes. –Ese nombre no vende. Pongámosle un nombre internacional. Y luego de varios minutos de meditación sacó la siguiente conclusión: –La base de nuestra orquesta está en Córdoba, ¿no es así? Entonces, los cubanos tienen su Sonora Matancera, nosotros tendremos nuestra propia sonora: La Sonora Cordobesa. Así fue como nació La Sonora Cordobesa. Eso fue a mediados de los cincuenta".

“Participaron Simón Mendoza, el líder, tocó la trompeta, al igual que Antonio María Mendoza; Dionisio Tiburcio, el piano, y Rosendo Martínez, el trombón. El maestro Pacho Zumaqué se había retirado porque formó su propia agrupación, Los Macumberos del Sinú, y fue reemplazado por Clímaco Sarmiento en el saxo; Adalberto Meléndez sustituyó a Reynaldo Bello en la tumbadora, y Pedro Laza, a Toño Sánchez, en el bajo. Los demás músicos vivían en Cartagena: el saxofonista Walberto Garcés; el tenorista José de Jesús Lara, y el baterista Antonio Ortiz. Hice la voz principal con el ´Mello Turco´. En los coros estuvo Crescencio Camacho. Años después se uniría a nosotros Eliseo Herrera, quien aportaría El pájaro picón picón y sus célebres trabalenguas Chula vende chicha y La mafafa".

Álvaro Ruiz Hernández afirma que en 1959 grabaron para el sello amarillo de Discos Fuentes temas tan exitosos como El gallo, un merecumbé de Simón Mendoza, Matacandela, una tremenda puya del maestro Simón también, Ron y cerveza, un porrazo; el gran fandango de Dionisio Romero, Pura paja –que se convirtió en el tema con que identifican la agrupación–, y el inmenso porro de Antolín Lenes, Roberto Ruiz. En 1960 sonó el exitazo de Eliseo Herrera, La mafafa; Bocachico sinuano de Dionisio Romero; Tumba cuchara, de Simón Mendoza, en tiempo de mapalé, y, Linda cordobesa, un porro de Kike Bonfante, todos ellos, números que hicieron parte de sus primeros larga duración titulados Linda cordobesa y La mafafa.

Al año siguiente impusieron éxitos de la talla de La cañandonga, San Carlos, La batatona, Porro viejo pelayero, El palito de Clemow, Paisaje sinuano y Gaita del 61. En 1962 volvieron a la carga con temas como El pájaro picón y La java y vela. Fueron invitados al Carnaval de Barranquilla, y en la caseta La Pachanga, se consagró como cantante “El Indio” Chávez. También apareció en este año, en una segunda producción musical, éxitos como No empujen, El cachureto, El buré y El breu.

Dos datos importantes que refiere Álvaro Ruiz Hernández:

“Mucha gente aún se rompe el cráneo indagango por eso del breu. Pues bueno, eso era el lenguaje llamado revesino, de las juventudes de la época en que decían las palabras al revés. Breu vino siendo una deformación fonética de hombre, que debía ser en consecuencia Brehom, pero que el uso popular, tal vez para facilitar la expresión, lo acuñó como breu (...) Cuando ´El Indio´ Chavez dice –Lerami la raca al breu, se traduce como –Mírale la cara al hombre”.

“...fue en 1964. La Sonora Cordobesa trabajaba para un sitio denominado Chop Suey, donde celebraban bailes de carnaval y que estaba situado en plena calle 72, esquina de la avenida Olaya Herrera –Barranquilla–. Este sitio fue escogido también por Felipe Pirela para hacer sus presentaciones y así, el sábado 8 de febrero de 1964, los músicos aquellos que se especializaban en porro, fandango, mapalé, etcétera, tuvieron que acompañar al Bolerista de América en aquella presentación. Para eso –es bueno acotarlo–, contaron con el refuerzo del pianista barranquillero Lucho Better, otro gran autor e intérprete desaparecido”.

“El Indio” Chávez también incursionó como compositor, campo en el que creó unas diez obras y dos de ellas le merecieron reconocimiento: El sopla tierra y La calle 13.

Luego de la maravillosa época creada por Simón Mendoza, Dionisio Tiburcio Romero y “El Indio” Chávez, llegó Abraham Núñez a la sonora. Chávez se vinculó a la orquesta Los Macumberos del maestro Francisco Zumaqué, hizo algunas grabaciones, pero sin la trascendencia que tuvo en La Sonora Cordobesa.
Fuente: Discos Fuentes

Aquí hay más información de La Sonora Cordobesa y fotografías de los integrantes de la banda, muy recomendable, visítelo.

Disfrute esta sabrosa gaita La solterona, de Simón Mendoza, canta "El Indio" Chávez.